Todo lo que hay que saber para evitar sustos estas vacaciones con el apartamento
Dos turistas se refrescan en una playa de Málaga - efe

Todo lo que hay que saber para evitar sustos estas vacaciones con el apartamento

Los expertos de pisos.com aconsejan cómo resolver los principales problemas que podrían arruinar nuestras vacaciones

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El verano es sinónimo de vacaciones. Aunque la situación económica de muchas familias no permite hacer grandes viajes, no son pocas las que tratarán de realizar, al menos, una pequeña escapada. El alquiler de una vivienda cerca de la playa por unos días es una fórmula muy asentada en España. Entre sus ventajas está el ahorro que ofrece frente a otro tipo de alojamientos turísticos. Además, la crisis ha provocado la caída de las rentas temporales.

Según un reciente estudio del portal inmobiliario pisos.com, una semana de alquiler en la costa española cuesta 520 euros, un -9,28% menos que en 2012, cuando el precio semanal estaba en 573 euros. No obstante, hay que tomar determinadas precauciones al apostar por el alquiler turístico e informarse adecuadamente, ya que el supuesto respiro que le daremos a nuestro bolsillo podría convertirse en un agujero en nuestra cuenta corriente si tenemos algún problema y decidimos reclamar legalmente. Esta serie de preguntas aclaran algunos de los aspectos principales.

¿En qué debo fijarme al elegir una casa en alquiler para veranear?

La ubicación es la primera clave. Es de esperar que a la hora de buscar una casa para pasar unos días de relax tengas más o menos pensado dónde quieres ir, tal y como afirma Mario Ledesma, de Criterio Abogados, que asegura que lo más importante es «que cumpla con las expectativas respecto a ubicación, equipamiento y coste total, además de que la contratación tenga unas condiciones equilibradas». La distribución interior y los servicios exteriores deben responder a nuestras necesidades, ya que «debemos pensar que vamos a disfrutar no solo del lugar de veraneo, sino también de la estancia en nuestra casa de alquiler», comenta Manuel Gandarias, director del Gabinete de Estudios de pisos.com.

Si quieres empezar tu búsqueda por Internet, descubrirás que existen muchos portales dedicados al alquiler vacacional. Algunos de ellos incluyen comentarios de otros usuarios lo que resulta de gran valor, pues constituyen «uno de los mejores filtros para medir la calidad del inmueble», asegura Joseba Cortázar de HomeAway. Estas opiniones de otros turistas te aportarán una idea de lo que te vas a encontrar, además de dar pistas sobre el propietario: «Saber quién hay detrás de la casa es fundamental», dice Jorge Montoro, responsable de Escapade.es

¿Qué estancia mínima puede exigirme el dueño?

Si queremos que la experiencia merezca la pena, mínimo hay que pasar una semana completa. Para una escapada de fin de semana se tiende más hacia el hotel. Los propietarios son conscientes de ello, por eso «la estancia mínima suele ser de una semana, en algunas zonas dos, y con entrada y salida un sábado», argumenta Montoro. El nivel de ocupación del piso permitirá negociar en mayor o menor medida con el propietario, que suele tener “flexibilidad para adaptarse a la demanda”, según Cortázar.

¿El dueño de la casa puede pedirme una fianza?

Sería lo más lógico, ya que este depósito sería el responsable de cubrir los desperfectos que pudieran tener lugar. Lo habitual, tal y como admiten desde Escapade.es, es que no sea de «más del 25% del precio pactado». Ledesma avisa que esta fianza «debe ingresarse en el organismo correspondiente de la Comunidad Autónoma», por lo que le pediremos al propietario el justificante que lo acredite.

¿Me pueden exigir el pago íntegro por anticipado?

Dar una parte como señal y pagar el resto del importe de la estancia 24 horas antes o el mismo día de poner un pie en piso es lo más común. «Aunque si se trata de una reserva de última hora, hay ocasiones en las que los propietarios pueden llegar a solicitar el pago total como medida de seguridad», matizan desde HomeAway.

Esta medida no es abusiva, sino que es una garantía de cobro. En muchos hoteles se paga por adelantado y, en los que no, ya se ha tenido la precaución de tomar los datos de los huéspedes y de su tarjeta bancaria. La excusa de que no se ha visto la casa por dentro no es válida, ya que las habitaciones de un hotel en el que no hemos estado nunca también son desconocidas para nosotros.

¿Qué tipo de contrato implica el alquiler de una vivienda vacacional?  

Actualmente, la Ley de Arrendamientos Urbanos ya no soporta esta clase de alquileres y cada región especifica en su legislación propia cómo debe gestionarse esta relación contractual. Hasta ahora, «no era necesario legalmente la realización de un contrato por escrito, pero desde luego es aconsejable que se formalice por escrito», comentan desde Criterio Abogados. Lo más normal es que «el propietario facilite un contrato privado al inquilino», según Cortázar.

Dentro de este documento se deben recoger las partes más importantes del acuerdo y otras cláusulas adicionales: los datos identificativos de las partes, la dirección del alojamiento, el periodo de arrendamiento, el importe de la renta, cómo y cuándo se hará el pago, cómo se hará la entrega de llaves y su devolución, los términos y condiciones de una posible cancelación, indemnizaciones en caso de destrozos, si se admiten o no mascotas, si fumar está o no permitido, etc. El inquilino debe firmar si está de acuerdo y quedarse con una copia.

¿Y si al llegar a la casa me encuentro con que no cumple con lo que me habían prometido? ¿Qué puedo hacer? ¿Dónde acudir?

Debemos acudir a la persona con la que hemos tramitado el alquiler, sea el propio dueño o el profesional que se ha encargado del proceso. «Hay que presentar la queja en el mismo momento en el que a uno le entregan la casa o lo antes posible», indican desde Escapade.es, informando sobre la existencia de un libro de reclamaciones en las agencias donde se podrá dejar reflejada la queja. Igualmente, se puede acudir a la oficina del consumidor de la localidad, «que hará llegar la incidencia a los departamentos de turismo o consumo de la autonomía».

Aquí es por tanto donde el contrato firmado despliega su principal valor: «Llegado el momento de reclamar, tendremos por escrito y en un contrato fehaciente que la vivienda cuenta con dichas características y servicios», recuerda Ledesma. Se trata de una prueba indispensable frente a los tribunales.

¿Si llego y no funciona el aire acondicionado? ¿Si no hay agua caliente? ¿Si las vistas al mar prometidas no están?

Todas estas incidencias deben ser presentadas ante el propietario, que será en última instancia «la persona a la que podremos exigirle responsabilidades», comentan desde pisos.com. En HomeAway admiten que el dueño «está disponible para lo que necesite el viajero, recibiéndole el primer día para darle la bienvenida y explicarle el funcionamiento de la casa». Si el dueño no soluciona el problema, reclamar está en nuestra mano.

En caso de engaño flagrante, defendernos del fraude solo será posible si contamos con un documento firmado por ambas partes. «En casos abusivos, hay que exigir reclamación de perjuicios, siempre que sea preciso y compense llegar a vía judicial», asegura el abogado Ledesma.

¿Puedo pedir una indemnización por amargarme las vacaciones?

Al igual que con los casos anteriores, hay que dirigirse al contrato y analizar qué aspectos de lo contratado no se han cumplido. Uno de los aspectos que puede ayudar a darle más fuerza a nuestra reclamación es dejar constancia fotográfica de aquello que no se corresponde con lo acordado. De este modo, se podrán justificar de forma contrastada que «el daño es cuantificable y los perjuicios morales sustentables», comentan desde Criterio Abogados.

¿Este tipo de alquileres son desgravables?

No, sin excepción. El único alquiler que contempla una deducción es el que se refiere a la vivienda habitual. Los inquilinos de larga temporada pueden beneficiarse de una devolución del 10,05% de las cantidades aportadas a lo largo del año hasta un máximo de 9.040 euros anuales, siempre que su base imponible sea inferior a 24.107,20 euros. Además del tramo estatal, hay regiones donde existe una deducción autonómica específica para los que viven de alquiler.

¿Este tipo de alquileres tributan IVA?

Cuando se trata de un alquiler puro y duro, sin servicios adicionales de limpieza o lavado de ropa, se trata de una operación exenta de IVA. Tal y como explica Cortázar, «el arrendador no repercutirá ni ingresará el impuesto por este concepto, ni el arrendatario está obligado a soportarlo». La industria hotelera está obligada a aplicar un 10% en concepto de IVA turístico.