Plan B, buscar empleo fuera
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Plan B, buscar empleo fuera

Más de 400.000 españoles han abandonado nuestro país desde 2008 en busca del trabajo que no hay aquí

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Destino, Europa. Por su cercanía, por la libre circulación de trabajadores, por la facilidad para homologar diplomas y porque hay trabajo, aunque depende de para quién. Los jóvenes, y ya no tan jóvenes, siguen a la fuga de España, amenazados por una tasa de paro del 27% y un paro juvenil del 57%. Empujados por la imposibilidad de encontrar un empleo más de 400.000 españoles han puesto tierra de por medio desde que comenzó la crisis, según el Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA). Las cifras de «éxodo» son seguro mayores, dado que no todos los españoles que llegan a un país se incriben de forma inmediata en el censo que controlan los consulados españoles.

España vuelve sobre sus pasos hacia un tiempo en el que la única opción para muchos era marcharse sin más aval que las ganas de trabajar. Siguen siendo familiares las imágenes de emigrantes con maletas de cartón que en los 60 partían a Europa y América en busca de trabajo. Tras la entrada de España en la UE y la bonanza económica que la precedió, los emigrantes pasaron a ser cosa del pasado: España se convirtió en un país que ya no producía emigrantes, los acogía... hasta que llegó 2008 y el paro comenzó a escalar hasta seis millones.

Pero la España que emigra hoy, no es la misma que lo hacía en los años 60. Ahora es el momento de los más formados. Licenciados de todas clases y edades, ingenieros, arquitectos, aparejadores, informáticos, investigadores, médicos, enfermeras, fisioterapeutas, biólogos... se exilian desde hace años y varios miles más se disponen a hacerlo. No creen que España salga de la crisis a corto y medio plazo y ese es mucho tiempo de espera. Para los mejores formados el futuro no está, por el momento, en España; tienen que buscarlo a miles de kilómetros.

¿Qué perfil tiene el trabajador que busca empleo fuera de España? Joven entre 25 y 35 años, altamente cualificado, sin cargas familiares y recién licenciado, aunque los perfiles de baja cualificación ganan terreno. Pero los expertos avisan de que la tendencia está cambiando y cada vez hay más parados mayores de 45 años con familia, que buscan empleo fuera.

¿Europa o Iberoamérica? La cercanía es un factor clave para los españoles que deciden abandonar el país. Europa es en estos momentos el principal destino elegido, con Alemania, Francia o Reino Unido a la cabeza. Pero también demandan abundante mano de obra los países del Este, que están desarrollando sus infraestructuras y necesitan perfiles técnicos. Paralelamente sigue creciendo la emigración hacia Iberoamérica como Argentina, Chile, México y especialmente Brasil, que en respuesta a su rápido crecimiento necesita trabajadores altamente cualificados para la mayoría de sus sectores.

El panorama cambia si se analiza la salida de españoles desde que empezó la crisis. Argentina el destino estrella, seguido de Estados Unidos y de Francia (ver gráfico adjunto).

España los forma...

Entre los años 60 y 70 emigraron a Europa más de dos millones de españoles, la mayoría de zonas rurales y sin cualificación; ahora se va el talento, gente formada con dinero público que está siendo cedida gratuitamente a países competidores, que no han invertido ni un solo euro en su formación, pero se benefician de sus aptitudes profesionales.

... Y otros los disfrutan

La inversión que ha efectuado España en la formación de estos profesionales cualificados podría convertirse en un coste si muchos de ellos no regresan, según los expertos consultados. La educación de un universitario cuesta de media 3.000 euros al año, lo que para una carrera de cinco años elevaría la factura a 15.000 euros, la que se ahorran los países receptores.

¿Qué significa para la economía española la pérdida de mano de obra? Francisco Aranda, presidente de Asuntos Laborales de CEIM-CEOE explica que la pérdida de población en edad de trabajar es un problema para mantener el llamado Estado de Bienestar. Pero puntualiza que el colectivo que se marcha está ahora en paro, lo que provoca que sea más consumidor que mantenedor de recursos públicos. «En este momento, a nivel macroeconómico, podría ser ventajoso el fenómeno de la emigración, independientemente del drama social que significa tener que abandonar tu país por falta de oportunidades», dice.

Sin embargo, reconoce que «el proceso de emigración que está viviendo España es un elemento de incertidumbre para el Estado de Bienestar porque elimina cotizantes del sistema». La última estadística del INE refleja que en 2052 el 37% de la población tendrá más de 64 años. Y en 2022 habrá una tasa de dependencia del 58%. Es decir, por cada 10 personas en edad de trabajar habrá 6 que no lo estarán.

Otro problema asociado a la emigración de gente joven es que se trata del colectivo que más consume, por ello no solo se reduce la recaudación de impuestos, también el consumo interno. «Pero no podemos olvidar que también aporta elementos positivos. Reduce la tasa de paro y los gastos en servicios sociales. También favorece un saldo neto positivo de las remesas y esa entrada de dinero en nuestro país es muy positiva», señala Aranda.

La red europea de servicios públicos de empleo oferta en estos momentos 1,3 millones de empleos en 31 países, el 90% de esa oferta es de muy alta cualificación y es requerida por Alemania, Reino Unido y Francia. Pero si hay un colectivo objeto de deseo para cualquier empresa del mundo ese es el de los ingenieros españoles. Uno de cada diez ya se encuentra trabajando en el extranjero, según anunció hace unos días el rector de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Carlos Conde. Y Alemania es demandante preferente; necesita incorporar a 200.000 profesionales en unos años. El dominio del alemán siempre ha sido requisito, pero ante la escasez de mano de obra que controle este idioma, algunas compañías han empezado a exigir inglés como lenguaje corporativo. Además de Alemania, Estados Unidos y Latinoamérica, especialmente Chile o Perú, están demandando ingenieros.

Pero no solo de ingenieros españoles vive el mercado laboral en el exterior. En Reino Unido, además de ingenieros, hacen falta médicos, como en Francia, país que también reclama, enfermeras y fisioterapeutas. Talento español que debe buscar una oportunidad en otros países debido a la situación que atraviesa el mercado español.

Las cifras no engañan. El número de demandantes de empleo para trabajar fuera se ha duplicado desde que comenzó la crisis, según Adecco. Solo en el último año casi 83.000 trabajadores han abandonado España para buscar un empleo, casi un 6% más que un año antes.

Desde 2008 los españoles residentes en el extranjero han crecido en 403.696 personas, según el censo que elabora el INE, por lo que podría afirmarse que se han desplazado fuera de España para trabajar o acompañando a un familiar que ha cruzado la frontera por razones laborales. Ya son 1.641.589 los españoles que residen fuera de nuestras fronteras.