Un grupo de trabajadores de la factoría de Porsche en Leipzig
Un grupo de trabajadores de la factoría de Porsche en Leipzig - reuters

Las medidas que han permitido a Alemania tener menos de un 7% de paro

Flexibilidad, negociación colectiva en las empresas, fomento del trabajo a tiempo parcial y la formación profesional con prácticas, claves del modelo laboral germano

F. Pérez
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La ministra española de Empleo, Fátima Báñez, mantendrá hoy un encuentro con su homóloga alemana, Ursula von der Leyen, en el que se firmará un memorando de entendimiento para reforzar los mercados de trabajo de ambos países y promover el empleo juvenil. Los datos estadísticos parecen validar al sistema alemán como un modelo a seguir por los países europeos más castigados por el azote del paro. Según las últimas cifras publicadas por la Oficina Federal de Empleo de Alemania, la tasa de desempleo del país germano en abril fue del 6,9% de la población activa (desde hace varios meses, permanece a niveles no registrados en los últimos veinte años), lo que se traduce en apenas 2,94 millones de desempleados. En España, y a pesar de que el pasado mes de abril fue el mejor sin Semana Santa de toda la crisis, el paro registrado rondó los cinco millones de personas. Los datos de la Encuesta de Población Activa en el primer trimestre reflejan un desempleo del 27,16% y más de 6,2 millones de personas sin trabajo.

Y si las compraciones se trasladan al paro juvenil, motivo principal del encuentro de hoy entre Bañez y Von der Leyen, las diferencias son aún más significativas. España registra una tasa de desempleo entre las personas menores de 25 años del 55,7%, según la oficina estadística europea Eurostat. Una cifra que solo supera Grecia, con una tasa de paro juvenil del 58,4%. Los países donde el desempleo entre los jóvenes es más bajo son Alemania (7,7%), Austria (8,9%) y Holanda (10,4%). ¿Y qué es lo que ha hecho el país germano para no sufrir en plena época de crisis mientras en España se destruían casi tres millones de empleos en este periodo?

Flexibilidad

El mercado de trabajo alemán se caracteriza por una flexibilidad máxima en las relaciones laborales. Las puntuales caídas de producción en una fábrica o en una empresa suelen acarrear la suspensión de forma temporal de los empleos excedentes, que se recuperan cuando la coyuntura vuelve a ser positiva. Al contrario de lo que sucede en España (una situación que en teoría debe corregir la nueva reforma laboral), las extinciones laborales nunca han sido el primer recurso de las empresas germanas en épocas de vacas flacas. La administración se encarga del grueso del salario de los trabajadores en suspensión temporal, y estos se comprometen a cambio a hacer cursos de formación para adaptarse a las nuevas realidades y necesidades del mercado. En definitiva, una suerte de ERE temporal exento de las trabas administrativas habituales en España y con un marcado componente formativo.

El convenio de empresa manda

Otra de las claves del éxito del modelo germano es el de haber conseguido que la negociación colectiva, aplicada con sentido común y flexibilidad posibilista por todas las parte implicadas, sea la gran protagonista. El convenio de empresa manda en Alemania, una táctica que, como confirman la reciente experiencia de la industria del motor, puede funcionar, y muy bien, también en nuestro país.

Trabajo a tiempo parcial y por horas

El germen del actual dinamismo del mercado de trabajo alemán hay que buscarlo en las denominadas «leyes Hartz», una ambiciosa reforma laboral emprendida a principios del siglo XXI por el Gobierno de Gerhard Schröeder. Estas modificaciones legales, incluidas en un amplio paquete global de reformas de marcado carácter liberal, permitieron incentivar las jornadas a tiempo parcial como herramienta para atajar el paro, al tiempo que aceleraron los mecanismos de búsqueda de trabajo de las personas desempleadas.

Minijobs

Los «minitrabajos», contratos de reducida renumeración con un máximo de 15 horas a la semana, son otro de los elementos distintivos del mercado laboral alemán, y una recomendación más que habitual de las autoridades de Bruselas para activar el empleo, especialmente el menos cualificado, en España. Sin embargo, no son pocos los analistas que consideran que el peso de este tipo de miniempleos no es tan importante en Alemania. Un reciente análisis del Instituto de Estudios Económicos (IEE) revelaba que estos minijobs apenas han aumentado desde 2004, mientrras que el «auténtico motor» que está dinamizando el empleo en Alemania es el trabajo a tiempo parcial, que sí se ha incrementado «considerablemente».

Temporalidad, pero solo juvenil

El estudio del IEE, realizado a partir de datos del Instituto de la Economía Alemana de Colonia, también desmonta la idea de que las nuevas contrataciones en Alemania son sólo temporales. En realidad, las cifras demuestran que sólo se contrata de manera temporal a los que se inician en la profesión para pasar a ser fijos más tarde. Así, aunque el 41% de los jóvenes alemanes de 15 a 20 años tienen un contrato temporal, la cifra baja al 21% para los que tienen entre 25 y 30 años y al 13% para los de 30 a 35 años.

Formación profesional dual

El acuerdo que hoy firman Fátima Báñez y su hómologa alemana trata, entre otras cuestiones, de adaptar el exitoso modelo germano de la profesión dual germana a nuestro país. En Alemania están reconocidas unas 350 titulaciones profesionales, en las que se busca combinar la capacitación teórica con la formación directa y remunerada en centros de trabajo.Durante los entre dos y tres años y medio que duran estos ciclos formativos, el estudiante acude tres o cuatro días por semana a trabajar a una empresa y tan sólo uno o dos días por semana a su centro de estudios. Más de 500.000 compañías -en su mayoría pymes- participan en este modelo, en el que el Estado alemán asume el coste de la formación teórica. Casi la mitad de los jóvenes alemanes opta por la formación profesional tras la educación obligatoria, frente a las altas tasas de universitarios de otros países europeos como España.