Venezuela, una economía que lo tiene crudo
Fuente: Banco Central de Venezuela, Morgan Stanley, FMI y CIA World Factbook - reuters/abc

Venezuela, una economía que lo tiene crudo

El desabastecimiento de productos y la elevada inflación, principales retos económicos para el Gobierno de Nicolás Maduro

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Cal y arena, crudo y azufre. Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo pero su particular oro negro no es dulce sino agrio: así se conoce al crudo de baja calidad del país por su alto contenido de azufre. Esto provoca que Caracas deba enviar el 40% de su producción de petróleo a Estados Unidos para poder depurarlo y así consumirlo. Crudo agrio. Las cifras de la economía venezolana también son difíciles de refinar. Mientras el Banco Central de Venezuela sitúa el tipo de cambio de cada dólar en 6,30 bolívares, en el mercado negro se estima que la cifra se dispara hasta cerca de los 24 bolívares. El país nada en una esquizofrenia estadística.

A pesar de la riqueza de sus recursos, las dudas sobre la economía venezolana se han disparado en las últimas semanas. Desabastecimiento de productos básicos, problemas de liquidez, acumulación de vencimientos en los próximos meses, aumento de las importaciones o una inflación real desbocada por encima del 20% completan el cóctel de desafíos a los que se enfrenta el recién elegido presidente, Nicolás Maduro.

«Están ocurriendo todos los acontecimientos que se suelen dar cuando la economía se la pega contra la pared. En teoría Venezuela creció un 5,5% en 2012 pero la inflación se come toda posible mejora de la actividad económica», denuncia por teléfono Ricardo Hausmann, exministro venezolano entre 1992 y 1993 y profesor de la universidad de Harvard.

Pese a la devaluación del bolívar del 30% que el Gobierno aprobó en febrero, los problemas en las arcas públicas persisten. De acuerdo a la entidad financiera norteamericana Morgan Stanley, el déficit público de Venezuela fue del 12,6% en 2012. Por su parte, la deuda pública se disparó desde el 29% del Producto Interior Bruto que suponía en 2011 al 49% de 2012. Esta situación se complica con los mercados internacionales cerrados: el interés que debe pagar el Estado venezolano por su deuda a diez años es del 9,5%, el tercero más alto del mundo tras Argentina, 13,7%, y Pakistán, 11,5%.

Avalancha de vencimientos

Hay varias fechas marcadas en rojo en el calendario. Entre septiembre y noviembre de 2013, el país debe hacer frente a vencimientos de deuda de 4.600 millones de dólares mientras que al año siguiente, el montante a pagar por este concepto superan los 5.000 millones solo en septiembre de 2014. «Sospechamos que el país está haciendo frente a una grave escasez de dólares», señala un informe de Morgan Stanley. En los últimos meses, las reservas han ido menguando: según la entidad, desde finales de año se han reducido 4.000 millones de dólares, hasta los actuales 25.752 millones. Sin embargo, los títulos en caja del banco central (activos líquidos) solo ascendían a 3.400 millones el pasado mes de febrero.

Esta falta de liquidez se traduce en un desabastecimiento de productos básicos que aqueja al país. La situación ha empujado a Maduro a visitar Argentina la semana pasada para alcanzar acuerdos con el país austral para cambiar alimentos por energía. Porque, en los últimos años, las importaciones de bienes no han dejado de aumentar en los últimos años: según el Instituto Nacional de Estadística, desde 2005 se han doblado las compras al exterior hasta los 47.310 millones que supusieron en 2012.

«El país no tiene divisas y se está produciendo un problema de abastecimiento que el Gobierno achaca a una conspiración. Lo que hay, sin embargo, es una situación de impago con proveedores y socios extranjeros. La quiebra con los proveedores es real», denuncia Hausmann. En 2010, China realizó un préstamo al país de 20.000 millones de dólares que Venezuela está devolviendo, en parte, con petróleo: Caracas vende un 10% de sus exportaciones de crudo a Pekín.

Así, la capacidad de la economía venezolana de sortear estos obstáculos dependerá del precio del barril de crudo. El oro negro supone el 30% del PIB del país y cubre el 50% del presupuesto del Estado. Sin embargo, la producción de petróleo ha ido reduciéndose: entre 2001 y 2011 descendió desde los 3,14 millones de barriles hasta los 2,7 millones, un 14% menos. Mientras tanto, el consumo interno de crudo no ha dejado de crecer gracias a unos subsidios que permiten cargar el depósito a un precio de 0,015 dólares el litro. Como fuere, entre 2001 y 2011, BP calcula que el consumo de petróleo de los venezolanos aumentó un 31%. Las ayudas para mantener el bajo precio de la energía le costaron al Estado 27.000 millones, de acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía.

Estos «subsidios» se extienden fuera de las fronteras del país, a través de los acuerdos que el país ha alcanzado con Petrocaribe, asociación de países centroamericanos a los que Venezuela les asegura el suministro de petróleo en plazos ventajosos. Según cada país, en torno a la mitad de la cuota solicitada de petróleo debe pagarse en un plazo que puede dilatarse hasta los dos años. En cuanto al resto de lo adeudado, Venezuela permite que los países correspondientes lo abonen en plazos de hasta 25 años con un interés anecdótico del 1%. «Si la situación continúa deteriorándose, Maduro va a tener que revisar esta clase de acuerdos con socios extranjeros», afirma Juan Carlos Martínez Lázaro, economista del IE Business School.

Por el oro negro

La duda es si el precio internacional del barril se mantendrá en un precio que permita al estado cubrir sus necesidades con el actual nivel de producción. En la actualidad, el barril venezolano cotiza en los 101 dólares. «Si baja de los 100 dólares el barril, la situación en Venezuela será inmanejable», señala Mario Weitz, consultor del Banco Mundial y profesor de ESIC.

El otro axioma para conseguir recursos es aumentar la producción de crudo. Sin embargo, Venezuela requiere de importantes sumas de inversión extranjera para poder explotar yacimientos como el de la franja de Orinoco, que la compañía pública de Petróleos de Venezuela no puede cubrir por completo.

«Por muchos problemas que tenga, el país no va a entrar en la bancarrota gracias al petróleo», señala el investigador del Real Instituto Elcano, Carlos Malamud. Pese a lo complicado de la coyuntura, el futuro depende de las medidas que adopte el Gobierno de Maduro, en el que hay algunos «técnicos» que pueden cambiar el rumbo. Los expertos consultados apuestan por que Maduro continuará devaluando la moneda. «Eso sí, una cosa es segura, no hay más dinero para exportar la revolución bolivariana como se ha hecho hasta ahora», sentencia Weitz.