Javier Marín Romano, «el favorito» del presidente
Javier Marín Romano será el sustituto de Alfredo Sáenz - ABC
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Javier Marín Romano, «el favorito» del presidente

El nuevo número dos de Banco Santander goza de la más absoluta confianza de Emilio Botín

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Desde 1991, año en el que se incorporó al Santander dentro de la asesoría jurídica internacional, Javier Marín Romano (Madrid, 1966) goza de la más absoluta confianza de Emilio Botín. Pronto, de hecho, se ganó las simpatías del presidente y le nombró su secretario personal en 1995 (hasta 1999), como si hubiera heredado el cargo de su propio padre, que ocupó idéntico puesto junto a Botín padre, don Emilio Botín-Sanz de Sautuola López. Y es que ser secretario personal del presidente en el Santander no es banal. Supone ser el brazo derecho del primer ejecutivo del banco, con capacidad para aconsejar sobre las materias más importantes de la entidad y coordinar y controlar citas y discursos del presidente. Esa empatía con Emilio Botín -y con su hija Ana Patricia, que tuvo un tiempo como jefa de gabinete a su hermana, Marta- sin duda ha influido ahora para ser nombrado número dos del banco.

Hasta ayer mismo, Marín era el máximo responsable de la gestión de activos, banca privada y seguros del grupo. Llevaba la relación directa con los grandes clientes, sin olvidar a la propia familia Botín. Los que bien le conocen le definen como una persona sencilla, de trato directo, buen jugador de golf y gran cazador, si bien le ponen un «pero» a su exitosa carrera en el banco: no se ha ocupado directamente de una red de banca comercial. Dirigió Banif entre 2001 y 2007 y poco después se hizo cargo de la dirección general del Santander de Negocios, donde le tocó lidiar con la crisis financiera y le salpicó de soslayo el caso Madoff y la quiebra de Lehman Brothers.

Ha estado siempre muy bien posicionado en la entidad. No en vano, su nombre ya sonó como candidato a consejero delegado de Banesto tras la salida de José García Cantera. Muchos en el grupo piensan que es el «niño bonito» del presidente, «su favorito», un valor en alza desde hace 22 años con rumbo a la vicepresidencia o al puesto de consejero delegado. Es el relevo generacional.