La inyección de millones del BCE, un último as para acabar con la crisis europea
El presidente del BCE, Mario Draghi - efe

La inyección de millones del BCE, un último as para acabar con la crisis europea

Rajoy ha llamado a reformar el Banco Central Europeo y replantear sus actuales competencias

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Reformas y más reformas sin ver la luz al final del tunel en España. La crisis económica, azuzada por las recaídas de otros países europeos, choca una y otra vez con la misma piedra sin que se atisbe la recuperación definitiva. ¿En qué estamos fallando? ¿Necesitamos un fuerte estímulo monetario del Banco Central Europeo (BCE) al estilo de Estados Unidos y Japón?

El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, adalid de los ajustes en nuestro país para reducir el déficit, ha realizado un llamamiento a instancias supranacionales, la Unión Europea en este caso, para avanzar con rapidez en la unión bancaria y reformar el BCE en línea con el Banco de Japón o la Reserva Federal estadounidense. Ambas instituciones se encuentran en pleno proceso de estímulo económico e inyección monetaria en los países donde operan.

El banco central dirigido por Ben Bernanke anunció el pasado diciembre una rebaja de tipos del 0% y una inyección mensual de 85.000 millones dólares al mes que todavía mantiene. Al contrario que en la zona euro, donde el PIB cayó un 0,6% en 2012, en Estados Unidos han logrado superar la crisis de las hipotecas «subprime» con un crecimiento de la economía del 2,2% el año pasado.

De momento, el BCE no parece tener entre sus planes la inyección de liquidez en la zona euro si no es para comprar deuda de países periféricos a cambio de un programa de ajustes tal y como se anunció el pasado verano. José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi, considera que bajo la coyuntura actual es complicado pero no hay que descartar posibles futuros movimientos. «Lo hemos visto en su actuación en los últimos cuatro años con decisiones debatibles en términos de su mandato», apunta Martínez Campuzano. Para el analista, la solución a la salida de la crisis estaría en una combinación de austeridad y expansión monetaria, aunque recalca que la mejora de la prima de riesgo de los últimos días tiene menos que ver con las reformas y más con el anuncio de estímulos por parte del Banco de Japón.

Otros experto, como Martin Harvey, gestor de renta fija de Threadneedle, considera llamativo que el BCE no haya actuado a fecha de hoy ante el repetitivo aplazamiento de la recuperación económica. «Otros bancos centrales mundiales han abordado los problemas de crecimiento literalmente inyectado dinero. El BCE debería probar este método en un momento que, como comentó Draghi, el débil crecimiento no se limita a aquellos que tienen el viento en contra», subraya Harvey.

Por su parte, Elga Bartsch, economista jefe de Morgan Stanley para Europa, considera que la reforma en la entidad financiera europea debería estar encaminada a que el BCE tuviera un mandato que diera la misma importancia a la inflación que al desempleo; en lugar de su prioridad actual, que reside en asegurar la estabilidad de precios y de forma secundaria, en apoyar los objetivos de crecimiento. «Esto requeriría una modificación del tratado europeo que, como tal, necesitaría la ratificación de todos los estados miembros».

La solución final, según Bartsch, no residiría tampoco en una política monetaria expansiva. En su opinión, la zona euro necesita «profundas reformas institucionales, en particular la creación de una unión bancaria, y profundas reformas del lado de la demanda para mejorar la flexibilidad de cara a realizar ajustes y elevar el potencial de crecimiento económico a largo plazo de la zona euro».