La crisis de Chipre reabre los temores a un rescate financiero en Eslovenia
Alenka Bratusek, primera ministra de Eslovenia, habla con el presidente Borut Paho - efe

La crisis de Chipre reabre los temores a un rescate financiero en Eslovenia

El sector bancario del país acumula activos tóxicos por valor de 7.000 millones de euros, el 20% de su Producto Interior Bruto

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El Gobierno esloveno niega que sean casos parecidos, pero el rescate financiero a Chipre ha reabierto los temores a que el país centroeuropeo tenga que recurrir también a ayuda externa, una duda manifestada en la subida de los intereses de la deuda, que disparó ayer por encima del 6%.

La primera ministra Alenka Bratusek se apresuró ayer a tratar de limitar daños y calificó de «innecesarias e inapropiadas» las comparaciones que varios medios internacionales están haciendo entre la crisis chipriota y la situación de los bancos eslovenos. Lo cierto es que el interés del bono a diez años cerró la jornada de miércoles al 6,93%, el nivel más alto desde septiembre, tras un rápido ascenso desde el 5% que marcaba antes de estallar la crisis chipriota.

La prima de riesgo del bono esloveno a diez años oscilaba ayer en torno a los 500 puntos, respecto a los 360 que marcaba hace sólo dos semanas, una cifra elevada en comparación con otros países con problemas, como España, cuyo diferencial con el bono alemán se sitúa sobre los 390 puntos. Ante esas malas noticias, Bratusek, que lleva apenas una semana en el cargo, volvió a acentuar que Eslovenia «podrá resolver sus problemas sola» y que continuará con las medidas para sanear el sector bancario que ya inició el anterior Gobierno conservador.

Por contra, el portal económico «Kapital» adviertía ayer de que la subida del interés de la deuda hasta cerca de la frontera psicológica del 7% se debe a las especulaciones de que el país será el próximo en pedir un rescate financiero a la UE. El principal problema que arrastra Eslovenia, el primer país excomunista que entró en la eurozona, es la situación del sector bancario, que acumula activos tóxicos por valor de 7.000 millones de euros, el 20% del Producto Interior Bruto (PIB).

El anterior Gobierno, derrocado por una moción de censura el pasado febrero, aprobó la creación de un «banco malo» para absorber los activos tóxicos y convertirlos en bonos estatales con un descuento del 50%, y por un valor máximo de 4.000 millones de euros o un 11% del PIB. El nuevo Ejecutivo de Bratusek ha asegurado que mantendrá este plan.

Según un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, sólo los tres mayores bancos del país necesitan una inyección de capital de 1.000 millones de euros, mientras que las necesidades de financiación del país en su conjunto llegan a los 3.000 millones este año.

La agencia de calificación de riesgos Moody's rebajó este mes su calificación crediticia a largo plazo de NLB y de KBMR, el segundo mayor banco del país. Sin embargo, también hay expertos que insisten en que no tiene sentido comparar Chipre y Eslovenia porque la estructura económica de los dos países es totalmente diferente. «La industria representa una quinta parte del PIB esloveno. Eslovenia es uno de los pocos países europeos con una balanza de pagos y comercial positiva», argumentó hoy el economista Joze Menciger en el diario «Vecer».

En 2012 la contracción económica de Eslovenia fue del 2,3%, mientras que en 2013, según pronósticos de la Comisión Europea, será de nuevo del 2%. La deuda pública alcanzó en 2012 el 54% de PIB, y las pérdidas del sector bancario ascendieron a casi 770 millones de euros antes de los impuestos.