Una tarta sin porciones para todos
abc/javier torres
las finanzas del fútbol

Una tarta sin porciones para todos

La liga española es la única de las grandes competiciones europeas sin una negociación colectiva de los derechos de televisión

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La gallina de los huevos de oro del fútbol español está en horas bajas. Los ingresos derivados de los derechos de televisión, cercanos al 40% de los totales según los datos del doctor en economía José María Gay de Liébana, fueron el oxígeno que infló la burbuja del fútbol desde finales de los años noventa. En la temporada 2010/2011 eran 640 millones de un total de 1.666 millones. La crisis ha hecho enfermar a la gallina: aunque las cantidades se han mantenido estables hasta la actualidad, la tarta de los ingresos por televisión comenzará a bajar en las próximas negociaciones. Una situación que impactará de lleno en las cuentas de los clubes, muy dependientes de esta partida.

Pero la verdadera cifra que llama la atención en relación con esta fuente de ingresos es el reparto entre clubes. Los primeros equipos de la Liga, el Real Madrid y el Barcelona, copan la mitad de la tarta, el 50%. El resto se reparten las migajas. Con una participación algo mayor de la burguesía: Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla. La causa es el sistema individual de negociación. Una fórmula opuesta a la que rige en las otras grandes ligas europeas: la inglesa, la italiana y la francesa, donde se negocian en bloque y los derechos están centralizados.

Objetivos en común

Según Lucas Gortázar, economista del Banco Mundial, el reparto español de los derechos de televisión no es el más justo desde una perspectiva global. «Según un punto de vista de la audiencia y su cuota de mercado, Real Madrid y Barcelona reciben de manera justa los ingresos que generan», afirma Gortázar. Pero, en su opinión, se trata de mucho más. «Estamos hablando de una competición con objetivos compartidos, como la calidad del producto, la viabilidad financiera o un marco regulatorio mucho más estable». Razones todas ellas por las que la Comisión Europea se posicionó en otros casos, como la Champions League o la liga inglesa. Según Europa, el modelo centralizado fomenta un torneo más competitivo; incrementa los ingresos, también en los mercados internacionales; y otorga una mayor estabilidad financiera a las entidades deportivas.

Con este diagnóstico coincide Sandalio Gómez, director del centro de Gestión Deportiva del IESE, que apunta que «una negociación en bloque no significa que el Real Madrid o el Barcelona vayan a cobrar lo mismo que el Deportivo de la Coruña, pero no cobrarán tanto más», explica. Según Gómez, la negociación colectiva garantiza un reparto más equilibrado. También cita el ejemplo de la competición de competiciones, la Champions League, que cambió su modelo cuando dejó de ser la Copa de Europa en el año 1992. «Los ingresos por televisión se mantuvieron e incluso mejoraron al llevar la retransmisón a Asia», explica. Gortázar concluye que «el cambio va a llegar y se van a beneficiar los 18 equipos que no son Real Madrid ni Barcelona». Hay que resintonizar el sistema.