entrevista

«Para que la Liga sea rentable debe ser competitiva»

Especialista en las finanzas del fútbol, José María Gay de Liébana sostiene que con el modelo actual únicamente el Barcelona y el Madrid son viables

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Además de profesor de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana es un gran aficionado al fútbol, tanto el que se juega sobre el césped como el que se disputa en los despachos. «Perico» confeso ha estudiado a fondo las tripas de los clubes españoles, y las conclusiones son demoledoras. El modelo es insostenible. La Liga necesita una transformación urgente.

—La economía española se encuentra en plena fase de devaluación interna. ¿Y el fútbol?

—A ello vamos, y en mayor medida si cabe que la economía en general. El fútbol sumó su propia burbuja a la burbuja global de la economía española. El mundo del fútbol siempre ha estado mal, pero antes no hablábamos de los volúmenes actuales, hinchados por los derechos televisivos y los ingresos por comercialización.

—La deuda acumulada de los clubes españoles supera los 3.500 millones. ¿Cómo llegamos a este punto?

—El origen está en los derechos televisivos. Los clubes llegan a cobrar hasta cuatro años por anticipado, y comienza la locura. De toda la deuda, unos 1.000 millones corresponden a los dos grandes, pero estos generan ingresos suficientes y no tienen problemas. El resto se la reparten los otros clubes, y aquí comienzan los problemas de verdad.

-¿Cuál es el principal error en la gestión de los clubes?

—La quiebra del fútbol español viene sobre todo por la desproporción en el gasto de personal: contratación de futbolistas y sus fichas, pero también en los últimos años vemos la proliferación de una nueva clase de ejecutivos en los clubes con retribuciones enormes. En España el capítulo de personal en el fútbol supone más del 80% del gasto (frente al 60-64% de la Bundesliga), y queda el 20% restante para cubrir todo lo demás. Y aquí tampoco se escatima: a lo grande. Lo contrario a una empresa privada.

—Precisamente, en condiciones normales, con los números que presentan los clubes, una empresa ya estaría liquidada.

—Cierto, pero un club no es una empresa, y han conseguido ir trampeando, aplazando pagos, y la deuda se ha ido hinchando...

—Con la complicidad de las administraciones.

—Indudablemente. Las principales responsables han sido las cajas de ahorro controladas por lo público, que han dado durante años oxígeno a los clubes. Burbuja sobre burbuja. El caso emblemático ha sido el de Bancaja con el Valencia. Ahora, sin embargo, Bankia impone unas condiciones tan duras que ahogan al Valencia y no le permiten, por ejemplo, terminar su estadio, lo que le permitiría generar ingresos. Con el Valencia sucede como con la economía español en general: Europa nos impone un ajuste tan drástico que nos impide crecer.

—También tienen una importante deuda con Hacienda y la Seguridad Social.

—Sí, y aquí ha habido también una gran permisividad. Los políticos tienen miedo: cierre usted un club de fútbol y verá el problema social que se genera.

—¿Qué horizonte le espera al fútbol español?

—Vamos a un reajuste imprescindible, y hay clubes que desaparecerán. La Liga se adelgazará. No sería bueno que llegásemos a una Liga de 16 equipos, pero sí de 18. El modelo a seguir es la Bundesliga y la Liga francesa.

—Hay que cambiar el módelo.

—Por completo, y el principal objetivo tendría que ser acabar con el duopolio del Madrid y el Barcelona. Para que la Liga sea atractiva de verdad, y por tanto, rentable y generadora de ingresos hay que hacerla más competitiva, y eso pasa por reforzar a los equipos medios: Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, Bilbao...

—Esto permitiría obtener más ingresos por derechos televisivos.

—Es el punto clave. Primero habría que vender los derechos de manera centralizada. Ahora en España, negociando de manera individual, se recaudan 640 millones, frente a los 900 de Italia. Además, el 50% de todo se lo quedan Barça y Madrid.

—Poco y mal repartido.

—Sí, está claro que no lo hacemos bien. Con un reparto más equilibrado habría más igualdad entre los equipos.

—A corto plazo, ¿qué hacer para evitar la quiebra de los clubes?

—En primer lugar dibujar un plan de rescate: anticipar dinero de los contratos televisivos y hacer préstamos para que los clubes puedan ventilar su deuda. A partir de aquí, mejorar la explotación del fútbol. Dentro de los clubes, y de manera inmediata, reducir el capítulo de personal, fichar menos caro, potenciar la cantera... Y por encima de las entidades, crear una comisión de control que supervise sus finanzas e impida llegar a la situación actual. Hay que poner orden.

—¿Y a medio y largo plazo?

-Hacer estadios más cómodos, aptos para las familias, como sucede en Alemania. Aquí los espectadores que seguimos yendo al fútbol, con horarios disparatados y estadios incómodos, somos héroes.