Algo huele a podrido en el rescate a Chipre
Representantes económicos de Chipre ante la Troika - efe

Algo huele a podrido en el rescate a Chipre

La llegada al poder de Anastasiades allana el camino hacia la concesión de ayudas al país, pero Bruselas no tiene ninguna prisa

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Hace dos años largos que Chipre está pendiente de su rescate y Bruselas da largas a una operación en la que muchos temen que hay más dinero sucio que papeles limpios. La crisis de su vecino griego ha fulminado el sistema financiero chipriota, pero eso no se contradice con las tesis de muchos gobiernos europeos y de la propia Comisión que indican que los principales beneficiarios del rescate, pagado por los contribuyentes europeos, no serían los chipriotas, sino los oligarcas, empresarios y mafiosos rusos que durante años han invertido su dinero ilegal en los discretos bancos de esta isla mediterránea, cálida y muy acogedora con los millonarios que hicieron fortuna en los turbulentos años de la caída de la Unión Soviética.

El presidente saliente, Dimitris Crhistofias, un viejo comunista, se había negado a abrir los cajones de los bancos de su país a la troika, confiando que tal vez sus años de militante pro-soviético ablandarían a los medios financieros rusos. Nada de eso. El presidente Vladimir Putin le concedió un crédito de 2.500 millones de euros, pero no ha querido hacerse responsable exclusivo de una operación que según los más pesimistas podría llegar a costar unos 17.000 millones, que es la cifra que el gobierno griego ha puesto sobre la mesa. En las elecciones de este mes de febrero, venció el conservador Dimitris Anastasiades, que ha reconocido que «el lavado de dinero es un problema global y ningún país puede asegurar ser inmune» pero se defiende asegurando que «las acusaciones contra Chipre son injustas y exageradas», pero mantiene la misma idea que el gabinete anterior, según la cual lo que está pidiendo su país es «una ayuda y no un regalo», es decir, que se proponen devolver el dinero, a pesar de que representa prácticamente todo el PIB anual.

Candidato europeísta

Chipre representa el 0,2% de la economía de la zona euro, lo que explica por qué en Bruselas no tienen prisa por poner orden en los bancos de la isla. «Algunos dicen que Chipre es sistémicamente relevante. Hay muchas teorías, por supuesto, pero por ahora no se han cumplido» dicen los responsables del Eurogrupo, que calculan que no se empezará a hablar en serio del rescate hasta la segunda mitad de marzo. La llegada al poder de Anastasiades, que era el candidato favorito de Bruselas, ha desbloqueado el panorama, pero no ha despejado todas las dudas. Como dicen altos funcionarios europeos, «hay cosas que son fáciles de decir si uno está sentado en Bruselas y no tanto si estás en Nicosia», en referencia a las privatizaciones del sector público y los recortes de gastos, que es el hueso en el que ha tropezado hasta ahora la Comisión, además de la sospecha sobre el origen poco ortodoxo de muchas cuentas corrientes.

Anastasiades ya ha advertido en su toma de posesión que excluye que los clientes de los bancos sean obligados a pagar el rescate del sistema financiero, como sucedió con la reestructuración de la deuda griega y tiene buenas razones para decirlo, puesto que gran parte de la quiebra de los bancos chipriotas se debe a la quita que se obligó a asumir a los acreedores de la deuda pública griega, a la que estaban generosamente expuestos. Si se obligase a asumir las pérdidas a los clientes de estos bancos, Chipre perdería su cómoda posición en el mundo financiero internacional, en el que goza de una reputación muy conveniente no solo en el mercado ruso sino en todo Oriente Medio.

Sin embargo, está claro que Bruselas tampoco soltará un céntimo sin tener primero un panorama exacto de los balances de los bancos ni sin que haya al menos un compromiso firme sobre una legislación efectiva contra el lavado de dinero. Bruselas se lo toma con calma y como decía una fuente del eurogrupo, independientemente de las declaraciones del nuevo presidente, «cuando la “troika” describa la situación del sector financiero, ya veremos».