Argentina, las cuentas sin cuadrar
Las cuentas públicas de Argentina no se corresponden con la realidad, según el FMI - abc

Argentina, las cuentas sin cuadrar

El FMI ha certificado que las cuentas públicas de Argentina no se corresponden con la realidad

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La prensa italiana habló de «mentiras creativas». El Fondo Monetario Internacional (FMI) fue más diplomático y argumentó «insuficientes progresos». La cuestión medular en ambos casos es la misma:Las estadísticas macroeconómicas oficiales de Argentina no se corresponden con la realidad del país. Por este motivo, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, pasará a la historia como el primero en ser amonestado por el organismo financiero más importante del planeta. En rigor, la «moción de censura» del Fondo va dirigida al país pero el responsable de que los números no cuadren es el Ejecutivo que ahora promete un nuevo índice. Tiene de plazo hasta el 29 de septiembre.

Todo empieza y termina en el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas). El organismo gozaba de merecido prestigio hasta el año 2007. Fue entonces cuando, bajo la Presidencia del difunto Néstor Kirchner, comenzó su proceso progresivo de desmantelamiento. Los técnicos se negaban a remplazar el sistema tradicional de medición de precios porque el resultado tergiversaba la realidad. La Administración lo resolvió por el camino más corto, abrió de par en par la puerta de salida de los rebeldes y empezó a difundir las cifras diseñadas a su gusto.

En ese contexto, la realidad cotidiana de los ciudadanos se impuso a la ficción oficial. Las consultoras privadas difundían los números reales y la credibilidad del Indec paso a ser un recuerdo de otra época. El Gobierno de la actual presidenta no estaba dispuesto a tolerarlo. A través del inefable secretario de Comercio, Guillermo Moreno, desató una virtual caza de brujas contra las firmas que difunden precios diferentes a los oficiales.

La negativa a facilitr estos datos está relacionada con las represalias del Ejecutivo

El acoso contra estas empresas y sus titulares se trasladó al plano judicial. Antes -en algunos casos lo logró- presionaba para conocer sus fuentes. La negativa a facilitar estos datos está directamente relacionada con las represalias del Ejecutivo. Un ejemplo sirve para ilustrarlo: Un agente inmobiliario declaró públicamente que el mercado de compra venta está prácticamente muerto por el control cambiario.

Acto seguido la Jefa del Estado, en cadena nacional, es decir, con todos los canales obligados a retransmitir, dio su nombre y le señaló como moroso con Hacienda. El caso de ensañamiento más flagrante es el de Graciela Bevacqua, ex directora del IPC del Indec. Ella fue la primera en sufrir la persecución del Gobierno, dentro y fuera de la fronteras argentinas, por negarse a falsear los números.

Baile de cifras

El resultado, pese a esa política de amedrentamiento, a día de hoy, roza el esperpento y el FMI lo sabe. Sólo para hacerse una idea del escenario vale recordar que el Indec reconoce una inflación durante el 2012 del 10,8% mientras las consultoras privadas independientes y los sufridos argentinos señalan un 25,6%. Se da la circunstancia de que hay una serie de bonos del Estado cuyos pagos van ligados a la inflación. Con lo cuál, cuento menor sea menos cobran.

El país podría ser expulsado del FMI

La amonestación del FMI a Argentina está directamente relacionada con esta situación. No puede entenderse sólo como un gesto o una mera declaración verbal. La sanción lleva implícito un ultimátum que significa, en pocas palabras, que si Argentina no hace fiables sus estadísticas antes de octubre el país podría ser expulsado del Fondo.

Se trata de la primera vez , desde su fundación en 1944, que el FMI adopta una decisión de esta naturaleza. Nunca hasta ahora lo había hecho con ninguno de sus 188 países miembros. La medida se produce después de que el organismo que dirige Christine Lagarde se cansara de advertir en su informe bianual de «Perspectivas Económicas Mundiales», las dudas que le generaban sus cuentas.

Ataque a Rodrigo Rato

La defensa de su tocaya, Cristina Fernández, fue un renovado ataque al FMI y, de rebote, a Rodrigo Rato. «¿Dónde estaba uno de sus ex directores cuando Bankia, que él dirigía, debió ser auxiliado con miles de millones de euros? Hoy España tiene 16% de desocupados, en mayoría jóvenes».

A través de su cuenta oficial de Twitter, la Jefa del Estado se despachó a gusto el domingo 3 de febrero -al día siguiente de la amonestación del FMI- con treinta tuits en veintidós minutos. «¿Dónde estaba el FMI que no pudo advertir ninguna crisis? ¿Dónde, cuando se formaron ya no burbujas, sino globos aerostáticos financieros?».

El discurso de consumo interno incluyó la petición de Argentina de «una reunión extraordinaria de la Junta de Gobernadores del FMI, que examine» su gestión hacía al país y «su actuación en el origen de la crisis económica y financiera mundial». Dicho esto, el ministro de Economía argentino, Hernán Lorenzino, salió a anunciar que el Gobierno tiene en marcha un nuevo índice para medir la inflación. «El IPC Nacional -dijo para que lo oiga también el FMI- remplazará al IPC-GBA», que es el más cuestionado. La duda es si será fiable o fruto de otra ilusión.