Bol d’Or

Victoria del veterano navegante suizo Chris Wahl en la Bol d’Or del lago Lemán

Es la mayor regata del mundo organizada en un lago

GinebraActualizado:

Se trata de la mayor regata del mundo organizada en un lago, que atrae a este suntuoso escenario del lago Lemán, en Ginebra, desde 1939, a navegantes y veleros de toda Europa.

Esta es la séptima vez que Wahl alzaba el codiciado trofeo integrando así el palmarés de otros grandes navegadores como Philippe Durr, Philippe Stern y Pierre-Yves Jorand, que como él lograron anteriormente realizar esta proeza.

Una regata ganada por el «Mobimo» con sólo tres minutos de diferencia respecto al «Okalys Youth Project», patroneado por Arnaud Grange y el mítico navegante francés Loïck Peyron, que consiguió el segundo puesto seguidos por «Ylliam Comptoir Immobilier», de Bretrand Demole y del mítico «Alinghi», propiedad de Ernesto Bertarelli, uno de los grandes favoritos.

Wahl obtuvo la copa del 80 aniversario de esta regata gracias a su gran conocimiento de la navegación en aguas de uno de los lagos más complejos de Europa, el lago Lemán tiene más de treinta vientos diferentes.

En la regata de este año compitieron 565 embarcaciones que pertenecían a todo tipo de categorías, desde pequeños catamaranes de «domingueros» apasionados de la vela hasta embarcaciones más sofisticadas como el D35 patroneado por el triunfador, Chris Wahl. Aunque muchos no consiguieron llegar a la meta y tuvieron que abandonar su intento en esta regata, de carácter festivo, lo importante fue participar.

De hecho el espíritu de competición en el Bol d’Or no es agresivo ya que la mayor parte de los participantes se conocen desde anteriores ediciones y participan dentro de un ambiente de gran camaradería lo cual para ellos es esencial. Según afirmaba Dona Bertarelli, una de las navegantes favoritas de esta regata, «para conseguir resultados constantes en vela lo importante es conocerse desde hace muchos años».

Los participantes tienen que recorrer un circuito de unos 127 kilómetros y atravesar el lago de un extremo a otro, para ello disponen de cuarenta y ocho horas como máximo. El récord absoluto lo consiguió, en 1994, «Triga IV» en poco más de cinco horas gracias a condiciones de viento.

Este año, los aficionados a la vela que seguían el recorrido tuvieron que esperar 14h14’02’’ tras la señal de partida para que un velero alcanzara la meta. Una larga espera debida a condiciones climáticas muy variables.

Sin embargo, los que navegan en el Lemán saben que raramente tendrán condiciones meteorológicas estables durante todo el trayecto. Por eso, entre los navegantes, es un secreto a voces que el arte del Bol d’Or consiste en saber sortear los peculiares vientos del lago Lemán como son el jorán, la brisa negra, la vaudaire, le mortet y el rebat, entre otros. Sin ese conocimiento el mejor de los navegantes se encontrará perdido en este lago.

El Bol d’Or Mirabaud es una regata de leyenda, una aventura humana inspirada por el deseo de navegar de un lado a otro del Leman lo más rápido posible. Sin embargo, el hecho de que las condiciones climáticas del lago son cada año diferentes añade a la regata un ingrediente de novedad que consigue atraer, desde 1939, a los navegantes con más experiencia deseosos de resolver esta compleja ecuación.

Historia

Cada una de las ediciones de esta regata tiene una historia diferente. En 1980, por primera vez un catamarán conseguía triunfar. Más tarde, en 1994, la tripulación de «Triga IV» firmaba el récord de rapidez, con una travesía efectuada en cinco horas. El año pasado, favorecidos por condiciones de viento excepcionales, dos barcos de tipo Décision 35 se mantuvieron codo a codo más de cinco horas para acabar con una diferencia de sólo 94’’ entre ellos.

Una regata en la que rivalizan los pequeños veleros familiares con auténticos bólidos acuáticos. Una auténtica fiesta lacustre que recibió este año a más de tres mil navegantes y que permitió que el público accediera a los diferentes eventos.