El «Hispania» se lució en Palma
El «Hispania» se lució en Palma - Nico Martínez
Regata Illes Balears Clàssics

El «Hispania» rememoró tiempos pasados recreándose en una gran navegación en Palma

Dominó dos grandes regatas en las que ganó una y fue cuarto en otra al tener que maniobrar para recoger a un tripulante que cayó al agua

PalmaActualizado:

La XXIV Regata Illes Balears Clàssics soltó amarras hoy en la Bahía de Palma en una jornada marcada por el buen tiempo hasta la entrada de un violento chubasco, acompañado de carga eléctrica, que, por fortuna, cogió a la flota amarrada en el Club de Mar, organizador del evento. El Embat, viento térmico típico de la Bahía, tardó en presentarse en el campo de regatas, pero sopló durante el tiempo suficiente para que los Clásicos, Época, Espíritu de Tradición y RI Clásicos realizaran un recorrido costero y los cuatro FI15, que compiten en tiempo real, completarán dos mangas barlovento-sotavento. El anemómetro osciló entre los siete nudos de la salida y los 15 del tramo de empopada de la travesía costera.

Faltaban pocos metros para que concluyera la primera regata de la clase FI15 cuando uno de los tripulantes del Hispania (1909), Álvaro Moreno, cayó por la borda. En ese momento el velero que perteneció a Alfonso XIII, armado por la Fundación Isla Ebusitana y declarado en su día Bien de Interés Cultural de Mallorca, navegaba en primera posición. El incidente, que se saldó sin mayor novedad, relegó al velero español hasta la última plaza de la prueba inaugural, aunque pudo resarcirse en la segunda regata del día con una victoria parcial que lo mantiene en la lucha por el triunfo. La clasificación general en esta categoría está encabezada por el The Lady Anne (1912), patroneado por el español Gonzalo Botín, que aprovechó el “man overboard” del Hispania para adjudicarse la primera regata y fue segundo en la restante.

El Kelpie (1903), el segundo barco más antiguo de la flota de la XXIV Regata Illes Balears, no tuvo rival en la clase Época Cangreja, donde compiten las unidades con aparejo trapezoidal. El velero de Pelham Olive, de 17 metros de eslora, construido en Southampton bajo un diseño de Alfred Mylne, invirtió 1 hora y 55 minutos en completar el recorrido costero de 14 millas náuticas, diez minutos más que el Moonbeam IV (1914), de 35 metros de eslora, pero la compensación de tiempo lo colocó en primera posición, con una ventaja de 9 minutos y 36 segundos sobre el barco que perteneció a Raniero de Mónaco y de algo más de 12 respecto al Marigan (1898), que ocupa la tercera plaza de la general.

En la clase Época Bermudiana, para embarcaciones botadas antes de 1950 con aparejo de vela triangular, la primera jornada se ajustó al guión previsto. El argentino Cipino II (1949), de Daniel Selecki, se colocó al frente de la clasificación general tras imponerse en la regata costera y puso la proa rumbo a la reedición del título obtenido el pasado año. La ventaja sobre el segundo clasificado, Fjord III (1947), fue de apenas 52 segundos en tiempo compensando. Completa de momento el podio el Joanne (1948), que cedió 4 minutos y 32 segundos respecto al líder. Se da la circunstancia de que los tres veleros son diseños del arquitecto naval argentino Germán Frers y fueron botados en un periodo de tres años a finales de la década de los 40.

El Argos (1964), de Bárbara Trilling, encabeza la general de la categoría de Clásicos, en la que concursan los barcos construidos entre 1950 y 1975, así como las réplicas de madera o metal posteriores a esta fecha. Al igual que las unidades con aparejo de cangreja y los Época Bermudianos, los participantes en esta clase realizaron un recorrido de 14 millas en la Bahía de Palma. El Yanira (1953) cedió 1 minuto y 44 segundos y ocupa la segunda plaza provisional. El Giraldilla (1963) es tercero, seguido del Corsaro II (1960), de la Marina Militar Italiana, vencedor absoluto en la edición del año pasado.