Terceros, sin derecho a bronce

La selección española de Vuelo Acrobático, por decisión de la RFAE, no acudió al último Campeonato de Europa de la disciplina. Pero tres pilotos nacionales, fuera de concurso, consiguieron la tercera plaza a pesar de no poder recibir el metal merecido

JOSÉ PABLO GONZÁLEZ
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«Quedamos terceros pero sin derecho a medalla, por no poder decir que éramos el equipo español». Un auténtico lío de dimes y diretes, de historias para no dormir cuanto menos, es lo que tienen montado entre la Real Federación Aeronáutica Española (RFAE) y Anselmo Gámez, Juan Velarde y Cástor Fantoba, tres de los pilotos que debían representar a España en el Campeonato de Europa de vuelo acrobático disputado en Touzim (República Checa) el pasado septiembre, y que al final acudieron por su cuenta y pese a la negativa federativa a darles apoyo.

La Comisión Técnica de la Federación, y en última instancia su presidente, Manuel Roca, decidieron retirar la preinscripción de la selección nacional en este deporte y no enviar representación a la máxima competición continental. A través de un comunicado hecho público en el mes de mayo se explicaba «a todos los deportistas con habilitación nacional de su licencia por la especialidad de vuelo acrobático, que este año la RFAE no participará ni en el Campeonato del Mundo de avanzado, ni en el Campeonato de Europa de ilimitado, por lo que no habrá selección o equipo que represente a España en dichas competiciones». Esa categoría de ilimitado, precisamente, es en la que conseguirían, a la postre, una medalla de bronce «fantasma» los tres pilotos nacionales que acudieron al campeonato en categoría de independientes y, por ende, fuera de concurso.

Hasta 11.015,53 puntos en el programa libre y 11.895,17 en el programa desconocido completaron entre Velarde, Fantoba y Gámez, que les sirvieron para, con 22.910 puntos, colocarse con la tercera mejor nota que, en un caso normal, daría acceso a la medalla de bronce por delante de Gran Bretaña. No obstante, los británicos fueron los encargados de subir a recoger el precioso metal.

La Federación adujo, en su momento y a través del comunicado, que tomaba esta decisión, entre otras cosas, «como consecuencia de la escasa preparación de los deportistas que últimamente han sido elegidos para integrar el equipo nacional de vuelo acrobático», así como por «la necesidad de administrar correctamente los recursos económicos en pro de una mejor financiación de aquellas selecciones cuya proyección garantiza al menos la posibilidad de obtener triunfos o posiciones dignas en competiciones internacionales».

De hecho, el presidente de la Federación, Manuel Roca, tiene claro que «no han quedado los terceros ni mucho menos, porque la posición que tienen no es la correcta, ya que si Gran Bretaña y la República Checa hubieran sabido que puntuaba España, no habrían arriesgado en la última manga quedando terceros y cuartos, y España habría quedado la quinta o la sexta, que es una posición nefasta para todo el dineral que nos hemos gastado». El propio presidente, además, asegura que «si en verdad hubieran quedado terceros, tampoco es un buen puesto para la selección española».

Patrocinio privado

Los pilotos aseguran que la Federación ni les dio la opción de acudir como selección nacional pagándose ellos los gastos. «Y eso es lo que hemos hecho: la inscripción, de 1.800 euros, y llevar hasta allí los aviones, unos 5.000 o 6.000, además de los 30.000 de entrenamientos durante el año», comenta Gámez, que señala al patrocinio privado como única fórmula de poder competir.

Los tres pilotos que compitieron fuera de concurso, de esta manera, tienen claro que lo que desean «es representar a España y volar por España. Es nuestra idea y nuestro objetivo, pero no se descarta nada». Por el bien del deporte español, en definitiva, y por la continuación de la edad dorada de éste, Federación y pilotos están condenados a entenderse para evitar estas situaciones.

MADRID