España suda para entrar en calor
Ferrero se dispone a sacar durante su partido contra Kukushkin - REUTERS

España suda para entrar en calor

Ferrero y Almagro, con mucho trabajo, alegran el estreno de Corretja ante Kazajistán en la gélida pista de Oviedo

ENRIQUE YUNTA
OVIEDO Actualizado:

España resolvió con angustias un viernes gélido en Oviedo, incapaz de calentar a una ciudad que todavía no vibra con la Copa Davis. Se defiende la corona y el primer paso lo dio en la sombra, medio fantasma esta eliminatoria invernal que descubre el potencial de Kazajistán en el estreno de Álex Corretja como capitán. El Palacio de los Deportes, desangelado y con media grada por poblar, sufrió el primer día porque Juan Carlos Ferrero y Nicolás Almagro tuvieron trabajo extra ante dos tenistas de difícil pronunciación, desconocidos para el público en general pese a que ambos se expresan muy bien a su manera. La gente, con todo, se fue contenta ya que se queda con el 2-0 y con la posibilidad de solventar la serie con el dobles de esta tarde (15 horas, TDP), pero a España le cuesta más de la cuenta entrar en calor. Para ello tiene que sudar.

Ferrero necesita cinco sets ante Mikhail Kukushkin, 61 del mundo, inconsistente en su montaña rusa pese a exhibir una derecha sorprendente y un revés peligrosísimo. Almagro, por contra, gana en cuatro mangas ante Andrey Golubev, 132, un tipo duro que en cada golpe lanza una bomba. Son dos victorias que justifican el favoritismo de un equipo que no pierde como local desde 1999 y que se enfrenta a una brusca transición ya que no están ni Rafa Nadal, ni David Ferrer, ni Feliciano López ni Fernando Verdasco, campeones hace dos meses en Sevilla. Hay otra España y compite igual de bien, alimentada la fe por los consejos de un Corretja que anima desde la banda como el que más. «Ha estado perfecto, te mantiene todo el tiempo alerta», resaltó Ferrero de su jefe, con quien ganó la primera Ensaladera en la final de 2000. Ahora escucha sus consejos.

Los necesitó el valenciano en un partido de ida y vuelta, difícil de resumir porque empezó muy bien antes de que se apagara y reclamara en varias ocasiones la participación del fisioterapeuta para tratarse los aductores. Después de un primer parcial sin historia, desapareció cuando mandaba en el segundo y se vio 4-0 en el tercero, una situación inesperada. «He sufrido más de la cuenta», señaló al final mientras su rival se quejaba del frío. Kukushkin, de origen ruso como todos sus compañeros que defienden bandera a cambio de un buen pellizco, denunciaba las temperaturas glaciales de la pista española después de cuatro horas y 28 minutos de debate. «Habría necesitado hasta cinco camisetas», exclamó la primera raqueta de Kazajistán.

Duró menos la faena de Almagro, dos horas y 23 minutos, pero su viaje hacia el triunfo también tuvo turbulencias. Golubev le plantó cara en el segundo set a base de raquetazos y a partir de esa tortura emergió lo mejor del murciano, volcánico en sus festejos. Los cuartos de final quedan a un punto, España reclama el calor de Oviedo.