Granollers y López
Granollers y López - EFE
Copa Davis

Triste adiós de España a la Copa Davis

La derrota ante Francia duele en el vestuario por lo que significa de cierre de una era que fue brillante con cinco títulos

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En la última Copa Davis con el formato actual, España se lleva la peor de las derrotas. Un 3-0 inapelable que eleva a Francia hasta su decimonovena final y deja al conjunto capitaneado por Sergi Bruguera con un sabor muy amargo. Sobre todo porque el dobles, de estreno Feliciano López y Marcel Granollers, en la que se habían depositado las esperanzas, se llevó un correctivo por parte de Julien Benneteau y Nicolas Mahut difícil de gestionar y olvidar.

La empresa, de inicio, ya era complicada. Nunca se había remontado un 0-2. Se incrementaba el desafío porque Francia apostó siempre por su punto de dobles aun antes de conocerse la baja de Rafa Nadal. Benneteau, inspiradísimo en sus últimos días en el tenis, congenió de maravilla con Mahut. Y sin Nadal, el dobles fue la puntilla.

En solo 18 minutos, los españoles se sentaban con un set abajo y con solo cuatro puntos en su haber. Una estadística que se entiende desde la excelencia de la dupla francesa, con restos inverosímiles, saques incontestables, reflejos inimitables. «Me sentí muy impotente. Hemos hecho cosas mal, por supuesto, pero es que ellos han hecho cosas increíbles. Nos hemos sentido ridículos porque no sabíamos ni dónde poner la pelota ni cuando sacábamos», aceptaba López con amarga sinceridad.

Después el chaparrón hasta se permitieron cierta épica en el tercer set, después de desaprovechar un 3-0 inicial, pero con un López líder para empujar a Granollers y mantener el pulso hasta el tie break. Impregnados de puro sentimiento Davis incluso levantaron dos bolas de partido antes de ceder y corroborar la eliminación. «Estoy orgulloso de mis jugadores. El escenario era el peor posible y han terminado luchando cada bola. Felicitar a Francia porque han hecho un dobles increíble, de los mejores que he visto en mi vida. Hemos sudado sangre para coger puntos», aceptó Bruguera.

Sin opción

España dio la cara, pero confirmó que, sin Nadal, es menos potente, por mucho que haya nivel en otras manos. De las cinco Ensaladeras (2000, 2004, 2008, 2009 y 2011), en cuatro fue determinante en algún momento del torneo. También cuando tocó ascender. Solo ha perdido un partido individual de los 24 que ha disputado.

Debutó en 2004 con su única derrota, ante Jiri Novak, pero a partir de ahí logró triunfos fundamentales. Ganó los dos puntos de la final de 2011 ante Argentina y los de la final de 2009 ante la República Checa. Impulsó al equipo hasta la última ronda en 2008, aunque no participó de la emoción de Mar del Plata, ni estuvo en la final de 2012, perdida contra la República Checa. Este curso se involucró con el equipo en Valencia, tras su lesión en el psoas-ilíaco, y quiso dirigir al grupo hacia una nueva final, pero otra lesión, en la rodilla, lo dejó en casa, para disgusto de todos, menos de los franceses. Con Nadal también se gana, pero menos.

España, no obstante, ya está clasificada para la próxima Davis, con nueva cara y nuevas reglas, en noviembre de 2019, en una semana y una sola sede. Pero de la Davis de siempre, España se despide con amargura.