Sergi Bruguera aplaude a Marcel Granollers en el último punto de la semifinal
Sergi Bruguera aplaude a Marcel Granollers en el último punto de la semifinal - AFP

Copa DavisDos puntos de honra para España y dudas para el mañana

Ramos y Granollers ganan los partidos sin trascendencia de la eliminatoria ante Francia y abren las incógnitas del tenis nacional en la futura Davis

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Al menos, la honra intacta y el espectáculo por todo lo alto. España se despide de la Copa Davis con una dolorosa derrota por 0-3 ante Francia, pero en la última jornada, dos victorias para salvar el orgullo y dar las gracias a los aficionados que se desplazaron hasta Lille.

Primero, Albert Ramos, convocado a última hora por la baja de Rafa Nadal, consiguió el triunfo sobre Richard Gasquet (1-6, 6-4 y 14-12). Para resarcirse de su mala racha, para convencerse de que su recuperación de la lesión de muñeca va a servir para el futuro. Después, Marcel Granollers. Desnortado en el punto de dobles, pudo sacar su mano ante Nicolas Mahut en otro partido que se decidió en el super tie break (6-7 (2), 6-3 y 13-11).

«Es el ADN de nuestro equipo: darlo todo, lucharlo todo, por respeto a la gente, a la competición y a lo que representamos», afirmó el capitán, Sergi Bruguera.

Contentos los franceses porque son ellos los que jugarán en noviembre su decimonovena final de Copa Davis, resignados los españoles porque estas dos victorias no camuflan el amargor del fin de semana.

«Lo analizamos todo muy bien. Carreño llevaba semana y media entrenándose muy bien, valoradísimo por los médicos, él se encontraba muy bien. Todo pintaba que estaba en perfectas condiciones», continuó Bruguera. Pero la lesión del asturiano y la derrota en cinco sets de Bautista dejó casi sin opciones a España en la primera jornada. El dobles era el punto más fuerte de Francia y así lo demostró. Y el equipo siente, con el presidente de la Federación a la cabeza, que se ha perdido una gran oportunidad de volver a acariciar la ensaladera.

Sobre todo porque era la última edición de la Davis tal y como se conoce, con todo el fragor de la grada apoyando a su país por un triunfo colectivo en el que España brilló con contundencia en los primeros años de la década del 2000. Cinco Ensaladeras (2000, 2004, 2008, 2009 y 2011) para confirmar que el tenis español gozaba de una salud de hierro.

Sin embargo, desde la final de 2012, el conjunto nacional no ha podido sacar lustre a la competición, obligada a remontar de la segunda división en un último intento por reivindicarse en la élite. Y el futuro, ya con un nuevo formato que no todos aprecian por igual. «Para el jugador es un cambio a mejor porque hay más dinero, pero otra cosa es el sentimiento de la Davis y de lo que significa jugar con todo el público. Seguramente, en la nueva disfrutará mucha gente, pero no será todo el país con su equipo», comentó Albert Ramos.

Futuro incierto para España en la nueva Davis, por la edad de los jugadores y porque, según las normas, la superficie donde se juegue será rápida y bajo techo, una situación que no favorece al tenis español. «Si es siempre en indoor cubierto será un handicap, lo tendremos mucho más difícil», aceptó Bruguera.