Nadal y Djokovic se disputan el título de Australia
Nadal y Djokovic se disputan el título de Australia - AFP

Open de AustraliaNavak-Djokovic, una batalla por la exclusividad

El balear quiere ser el primero con al menos dos títulos en todos los grandes y el serbio, su séptimo trofeo en Australia

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Este domingo, a partir de las 9.30 horas, se reescribe la historia en Australia, con noticia de impacto sea cual sea el desenlace. He aquí el capítulo 53 de la rivalidad más repetida en el tenis, un Nadal-Djokovic que adquiere tintes dramáticos y que concederá la exclusividad al ganador. El español persigue ser el único tenista de la era Open con al menos dos títulos en los cuatro grandes, una gesta indescriptible. El serbio, por su parte, puede conquistar Melbourne por séptima vez, algo que jamás se ha logrado. Lo mejor de todo es que es tan a un nivel tan alto que nadie, absolutamente nadie, se atreve a ofrecer un pronóstico.

Es cierto que pocas veces se ha visto a un Nadal tan arrollador en pista rápida, una superficie que le ha castigado demasiado y que ha pisado poco y mal en los últimos tiempos. En tan solo 12 horas y siete minutos en pista se ha plantado en un domingo apasionante, muy superior a todo aquel que se le ha cruzado por el camino. Duckworth, Ebden, De Miñaur, Berdych, Tiafoe y Tsitsipas fueron atropellados por el número dos del mundo, que no ha perdido ni un solo set y al que le catapulta ese servicio tan mejorado.

Basta decir que únicamente lo ha entregado en dos ocasiones (en el debut) y que apenas ha concedido oportunidades. A todo ello, cabe resaltar su derecha, definitiva como si estuviera en la tierra de París, y un estilo mucho más agresivo de lo que aparenta. Nadal busca la red, sinónimo de seguridad, y se mueve con una velocidad asombrosa. Nadie diría que llevaba más de cuatro meses sin competir.

Enfrente tendrá a su bestia negra, el enemigo que más daño le ha hecho en toda su carrera. El balcánico le ha superado en 27 de las 52 confrontaciones anteriores y ha tenido dos rachas de siete victorias consecutivas sobre el mallorquín, al que también amargó en este mismo escenario, en Australia, durante la final de 2012. Fue la que se prolongó casi seis horas (5 horas y 53 minutos), poco probable que se repita y más teniendo en cuenta que hay superdesempate en el quinto set. «A pesar de que no creo que dure tanto, Rafa está dispuesto a lo que sea con tal de ganar. No creo que dure tanto porque el juego de ambos ha evolucionado mucho respecto a aquella final», cuenta desde las antípodas Carlos Moyá.

Sí se espera que haya igualdad, muchísima, y no es fácil conceder favoritismo a alguien. De Nadal ya se ha contado casi todo, de menos a más hasta acercarse a la plenitud, exhibiendo un juego de otra dimensión. Menos se ha hablado de Djokovic, aunque dio un golpe sobre la mesa en semifinales para destrozar a Lucas Pouille sin contemplaciones. Le duró un periquete el francés y tampoco tuvo exigencia en cuartos ante Nishikori (se retiró en el segundo set), así que no se notará el hecho de que Nadal haya tenido un día más de descanso.

Será la octava final de Grand Slam entre ambos, en este caso favorable la estadística para al balear (4-3). La última vez que lucharon por un grande fue hace ya cinco años, en París 2014, demasiado tiempo sin pugnar por un tesoro mayor. «Los partidos contra Rafa son una experiencia única. Hay que comprar una entrada para ver esta final», propuso Djokovic en la víspera. Nadal tiene 17 majors y el balcánico 14, con los 20 de Roger Federer en el horizonte.