Nadal, atendido por el fisioterapeuta
Nadal, atendido por el fisioterapeuta

Nadal se retira de París para no poner en peligro la Copa Davis

EMILIO V. ESCUDERO | MADRID
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Once meses al máximo nivel son muchos para cualquier deportista, incluído Rafa Nadal, que está llegando a este final de temporada con la reserva de energías casi a cero. Debajo de esa coraza de «superhombre», el balear también sufre, aunque a veces lo disimule. El calendario de tenis es cruel con los jugadores. No da tregua, y eso no hay físico que lo aguante. Ni siquiera el de Nadal.

Ayer, en París, dijo basta. Saltó a la pista para medirse a Davydenko en cuartos, pero apenas aguantó unos minutos. «Sentí un pinchazo en la rodilla que me impedía tomar impulso y así no se puede jugar un partido», señaló el número uno, que prefirió retirarse para no agravar más la lesión. En el horizonte está la final de la Davis. El gran objetivo. Nadal sabe que su concurso es imprescindible para España y no quiere fallar. «Voy a someterme a pruebas, pero confío en poder estar en Shanghai. Eso sí, no voy a hacer ninguna locura. Si no se puede, no iré y volveré en la final de la Copa Davis. Y si tampoco puedo, pues ya será para la próxima temporada», apuntó Nadal, visiblemente enfadado por el ritmo de partidos que los tenistas sufren año tras año. Sus palabras fueron refrendadas por su tío y entrenador, Toni Nadal, que confirmó que «ahora mismo estamos pensando en no ir a Shanghai».

Federer también se retiró

En ese sentido, el número uno del mundo lanzó un aviso a la ATP, encargada de elaborar un calendario que apenas deja semanas libres. «Nosotros tenemos que dar el máximo en cada partido y la temporada es larga (once meses). Esto (por las lesiones) debería hacer reflexionar a la ATP. Que mire lo que pasa al final de temporada. Además, la bola va cada vez más deprisa y es más difícil para nuestros cuerpos». Un dardo envenenado. Y es que el español no es la única víctima de ese frenético ritmo. Ayer mismo, Federer también tuvo que decir adiós al Masters de París por unas molestias en la espalda, lo que dejó de una tacada al torneo francés sin sus dos máximos atractivos. El público la tomó con Nadal, al que abucheó cuando se retiraba de la pista. «Entiendo que estén decepcionados, pero el más dolido era yo», señaló el manacorense, que volverá a España cuanto antes para descansar, conocer las causas de su dolencia y comenzar la recuperación. Shanghai espera... y la Davis también.