Tenis

La montaña que relanzó la carrera de Djokovic

El tenista serbio desvela un episodio de su vida que ha marcado su regreso a la élite del tenis

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

«He estado en la cumbre de la montaña. He mirado al otro lado y he visto la tierra prometida. Quizá yo no llegue a ella con ustedes». Lo dijo Martin Luther King en su último discurso, en Memphis, hace medio siglo. Al día siguiente, un asesino convirtió el discurso en profecía y a King en mártir de la lucha de los derechos civiles de la minoría negra. También subió a la cumbre el tenista Novak Djokovic y vio otra tierra prometida. Banal, intrascendente, insignificante comparada con la de King, pero también profética: “Sentí que tenía un nuevo aliento en este deporte”. Ocurrió en el Monte Victoria, en el Sur de Francia, donde ascendió junto a su mujer esta primavera tras el descalabro en Roland Garros, donde cayó en cuartos de final contra el italiano Marco Cecchinato, número 72 del mundo. Se aisló cinco días del mundo y en aquella cima, tras una caminata de tres horas, tuvo una revelación. «Nos sentamos y miramos al mundo desde aquella perspectiva. Respiramos una nueva inspiración, una nueva motivación», dijo este domingo en rueda de prensa, tras ganar la final del US Open frente a Juan Martín del Potro. “Pensé´en el tenis, en las emociones que me provoca. Todo era positivo. Sentí una ola de energía que me ha empujado desde entonces. El resto es historia en lo que se refiere a resultados”.

Desde tocar esa cumbre, Djokovic se ha convertido en el mejor tenista del circuito, con el mismo poderío de cuando encadenaba varios Grand Slam cada año. Llegó a la final en Queens, ganó en Wimbledon, se adjudicó el Masters 1000 de Cincinatti y el ‘grande’ de Nueva York ha sido un paseo. Desde la tercera ronda, no ha cedido ni un set hasta llevarse el torneo.

El tenista serbio ha recuperado la forma después de dos años aciagos, impedido por lesiones, bajones mentales y cambios en su equipo. Una operación en su codo en febrero de este año no prometía una gran temporada, pero Djokovic ha sorprendido a todos. Su forma es excepcional, con un físico magro que mejora su velocidad y resistencia, y su tenis está al nivel de los mejores años, como cuando en 2011 y 2015 granó tres de los cuatro ‘grandes’ del año.

Con la victoria en Nueva York, iguala con catorce Grand Slam al que fue su ídolo de la infancia, Pete Sampras, y pone argumentos encima de la mesa para la pregunta: ¿Cazará a Rafael Nadal y Roger Federer?

El de Manacor tiene 17 ‘grandes’. El suizo, 20. Los problemas físicos de Nadal le han impedido competir en muchos ‘majors’ y no es descabellado pensar que, a sus 32 años, esa circunstancia se repita. Federer, con 37 años, empieza a dar señas claras de que le va a costar mucho aumentar esta parte de su palmarés. Djokovic ha demostrado durante toda su carrera que, a su máximo nivel, es imparable. Nadal sin duda es capaz de competir siempre al máximo, con una cabeza privilegiada para darlo todo cuando a otros se les encoge el brazo. Federer es quizá el tenista con más talento en sus golpes, con una finura inigualable. Pero Djokovic tiene un repertorio de tenis más completo que ambos: un gran saque (sobre todo en los momentos límites en los que lo necesita), quizá el mejor resto de la historia del tenis, es certero en la red y tiene un físico para aguantar en el fondo más que nadie. De hecho, en sus enfrentamientos personales, supera tanto a Federer (24-22) y a Nadal (27-25).

Por otro lado, la cosecha de talento emergente no acaba de dar fruto. Alexander Zverev, Dominic Thiem, Denis Shapovalov, Karen Khachanov o Stefanos Tsitsipas de momento sucumben ante el interminable trono al ‘Big Three’. Djokovic, Nadal y Federer suman cien años y esta semana vuelven a copar el ‘top 3’ del ránking mundial, algo que no ocurría desde marzo de 2015.

Si esta tónica persiste, el camino de Djokovic hacia la tierra prometida del tenis podría estar despejado. Con lo visto en Wimbledon y en Nueva York, la pregunta no es si volverá a ganar un ‘grande’, sino dónde acabará su cuenta.