Robredo y Granollers - AP

Otra montaña para Granollers

El año pasado ya sorprendió a Soderling en su debut y hoy se estrena con Djokovic

E. YUNTA
MELBOURNE Actualizado:

«Le falta dar un pasito, ganar esa pizca de confianza para creerse que puede», sostiene el entrenador de Marcel Granollers. Habla Óscar Serrano, que lleva un tiempo preparando al número 42 del mundo y que le mentaliza para afrontar, en el último turno de la pista central, un desafío complicadísimo. De buenas a primeras, Novak Djokovic.

Así lo quiso el sorteo y con resignación lo aceptó Granollers (Barcelona, 12 de abril de 1986), ganador de un torneo ATP (Houston, 2008) y miembro de la expedición española que logró la Copa Davis en Mar del Plata.

«Mala suerte», confiesa Serrano, que sin embargo advierte del beneficio que significa encontrarte a un pez gordo a las primeras de cambio. «Siempre es mejor jugar contra alguien como Djokovic en primera ronda, es una situación difícil y habrá que comprobar en que estado llega. Lo malo es que haya jugado en Perth, tendrá algo más de ritmo».

Pero la sensación no es nueva para Granollers y mucho menos en Australia. El año pasado se le daba por muerto ya que le tocó en desgracia a Robin Soderling, entonces octavo cabeza de serie, y subió una montaña para, con calambres incluidos, acabar con el sueco en cinco sets siendo la primera gran sorpresa del torneo. «¿Por qué no otra vez?», se pregunta relajado el protagonista, que sin embargo admite que eliminar al serbio, campeón en 2008, resulta más difícil todavía.

«Tiene un rival durísimo, pero él no tienen que renunciar a su juego. Viene de pasar una ronda en Auckland y de ganar en el dobles, está jugando bien», desvela su preparador. «Alguna opción tendré», se convence Granollers. Vuela la pregunta: ¿Cómo se le gana a uno de los mejores? «Se trata de ser agresivo, jugar como siempre y templar los nervios», relata a ABC mientras señala su tobillo derecho, hinchado como una pelota tras lesionarse en Brisbane.

Jugador de saque y volea

De brazos larguísimos, el catalán, seguidor del Español y que jamás ha superado una segunda ronda en un grande, tiene un tenis atípico para lo que acostumbra a verse en las escuelas españolas. Se apoya en la volea y juega casi como un doblista. «Tiene que mejorar el saque y la derecha», señala Serrano, que insiste en un matiz fundamental para que su pupilo vaya a más: «Marcel ha madurado y ahora sólo le queda ganar de vez en cuando a algún grande para saber que tiene recorrido. Lo mejor, en su caso, es que puede mejorar muchas cosas. Saca fuerte, pero le falta un poco de profundidad y también de variedad. Y si mejora también el físico, iremos por el buen camino».

La liga de Granollers, de momento, no es la que se le viene encima en esta primera ronda del Open de Australia, pero ya ha conquistado retos importantes en la Rod Laver. «La pista mola, ya jugué ahí y es muy divertido actuar en este tipo de escenarios».