Partido disputado en una de las pistas de la Rafa Nadal Academy
Partido disputado en una de las pistas de la Rafa Nadal Academy - Rafa Nadal Academy
Tenis

Así funciona la fábrica de los próximos Rafa Nadal

ABC entra en las tripas de la academia de Mallorca donde 130 jóvenes de 40 países se forman con el sello del tenista

MallorcaActualizado:

Como cada día de entre semana, los estudiantes de la «Rafa Nadal Academy» se disponen a empezar su ajetreada jornada. Les esperan unas cuantas horas de enseñanza general y otras tantas de entrenamiento deportivo. Comienzan con la conocida como «Sports Science: Building a Champion», una asignatura que trata de enseñarles a ser buenos deportistas dentro y fuera de la cancha. El objetivo es claro: «Queremos formar tenistas y personas», dice Javier Perelló, director general de la academia. Hoy, además, los jóvenes cuentan con una presencia muy especial. Su figura, la que preside la fachada del edificio y da nombre a todo esto, se pasea por los pasillos como uno más. Rafa Nadal está en su casa.

El trajín de alumnos no se detiene ni un momento. Las pistas que inundan la explanada colindante a la residencia se ocupan por varios de ellos, que echan unos «peloteos». Y es que a la academia se le suma el llamado «Rafa Nadal Sports Centre», conformando ambos uno de los macrocomplejos deportivos más completos de España. «Tenemos 27 pistas de tenis, otras de fútbol y baloncesto, un gimnasio de alta tecnología, una piscina, el museo de Rafa Nadal...», dice Perelló. El centenar de alumnos que se foguean entre estas paredes tienen a su disposición todas las instalaciones que podría necesitar un número uno del mundo. Por eso, Rafa Nadal se entrena aquí. «Cuando no está compitiendo suele volver a Mallorca y aprovecha todo esto para mantenerse en forma».

Procedentes de más de cuarenta países, los alumnos que tienen la oportunidad de vivir la experiencia conocen la exigencia que conlleva. No se trata solo de deporte, sino de que los jóvenes, de entre 12 y 18 años, crezcan en otras áreas: «Tratamos de impartir unos valores más allá de lo estrictamente deportivo: saber comportarse, afrontar derrotas, el lado psicológico, la nutrición... Todo es importante para formar profesionales, no solo dentro del campo», cuenta Marc Górriz, extenista y uno de los responsables de la academia.

Actualmente son más de 130 jóvenes los que están inscritos en la escuela. Sobresalen los europeos, con una importante presencia de estadounidenses e indios. «En su mayoría son privilegiados económicamente, aunque cada vez tenemos un sistema de becas más amplio y la oportunidad de estudiar en América subsana, en parte, el alto precio», cuenta Perelló. Los problemas que pueden surgir a estas edades son monitorizados por diferentes grupos de expertos: «Los que vienen aman el tenis, aunque a algunos les cuesta más y echan de menos a sus padres. La rutina les acaba metiendo en la rueda. Tenemos a más de 250 trabajadores para que todo vaya bien», dice Górriz.

Tras el duro día, los alumnos se reúnen en las áreas de descanso. Allí es normal verles jugando al ping-pong o al futbolín. Cuando llega la hora de dormir, vuelven a sus habitaciones. A las diez de la noche se les corta el WiFi para que descansen. Nada se deja al azar. «Creemos que es esencial que valoren la educación que están recibiendo. La enseñanza es responsabilidad de un colegio americano con una larga trayectoria en la isla, que les proporciona la posibilidad de ir a estudiar a Estados Unidos. Si no sacan buenas notas, no compiten en torneos. Buscamos alicientes para que no dejen de lado estos aspectos».

Mallorca, su tierra

Rafa Nadal, poco dado a sacar pecho de sus éxitos deportivos, sí que luce con orgullo la bandera de su tierra. Manacor le vio crecer y aquí es un vecino más. Por ello, siempre que puede, vuelve. De este amor surgió la idea de crear el centro: «Él tenía claro que no quería hacerlo de espaldas a Manacor, sino que fuera abierto a la localidad», cuenta Perelló. A su gimnasio puede apuntarse quien quiera y actualmente cuenta con 2.000 socios. Su museo, además, es uno de los grandes atractivos de la ciudad.

Y es que la figura del tenista lo impregna todo. «El ejemplo es Rafa. Llegar a ser como él es muy difícil, pero es el modelo en lo que es intensidad, implicación, superación, respeto... Son nuestras señas de identidad», dice Górriz. Desde que naciera en 2016, la academia trabaja para cumplir los objetivos que la familia Nadal se marcó con esta proyecto: «La idea era tener un centro de alto rendimiento en Mallorca, con unas instalaciones punteras, al que pudieran venir niños de todo el mundo a jugar al tenis y labrarse una carrera profesional. Todo esto acompañado de una formación educativa, claro».

El denominador común de todo esto es el amor por el tenis y el sueño de seguir los pasos de Rafa Nada. «Es un icono para todos estos niños y el hecho de que esté entrenando aquí muchos días es una motivación enorme», cuenta Perelló. De hecho, algunos de los jóvenes ya han comenzado a dar importantes pasos en su carrera. Es el caso de Jaume Munar, un tenista mallorquín que llegó a la academia hace un año. Cuando aterrizó era el numero 280 de la ATP y ahora es el 80, gracias a haber conquistado tres títulos del circuito Challenger. Además, esta nominado al premio ATP a «Mejor irrupción del año».

Jaume es solo uno de los chicos que la «Rafa Nadal Academy» está viendo crecer. Bajo la supervisión de grandes profesionales y con el sello personal de Rafa se curten los tenistas del futuro. «La idea principal es formar lo mejor posible tenistas y personas. Hay algunos que vienen que son muy buenos, otros no tanto, pero si no conseguimos que salgan grandes tenistas en parte estaremos fallando», sentencia Górriz.