Del Potro: «Daría lo que fuera por esta Ensaladera»
Del Potro, durante un entrenamiento en La Cartuja de Sevilla - AP
TENIS | COPA DAVIS

Del Potro: «Daría lo que fuera por esta Ensaladera»

Ha vuelto con fuerza, olvidada la lesión de muñeca que le llevó al puesto 485 de la ATP. Rozó la Davis en Mar del Plata, pero el equipo albiceleste se lió solo. «España es favorita, pero hay que jugar», recuerda

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Argentina se alarmó el domingo por la rodilla derecha de Juan Martín del Potro, algo castigada sin que la noticia merezca portadas, pendientes del número 1 del país ya que es la principal baza para optar a la Copa Davis. Ya en Sevilla, a vueltas con el estado de la pista, Del Potro (Tandil, Buenos Aires, 23 de septiembre de 1988) admite que todas las noches sueña con una ensaladera que se le resiste a Argentina y repasa su regreso al tenis después de estar casi un año fuera de las pistas por una lesión de muñeca.

—¿Cómo está Juan Martín del Potro después de la lesión?

—Pues estoy bien, gracias. Contento por el año que tuve después del 2010 sin jugar. No es fácil volver, no es fácil ver que después de un gran año como 2009, en donde peleaba de igual a igual con los mejores, en donde gané un Grand Slam, que todos avanzan, que todos mejoran. Ni es fácil ni es lindo, pero lo fui superando y estoy en un nivel aceptable, cada vez me siento mejor, cerca del top 10.

—¿A qué distancia se encuentra del tenista de 2009?

—Por momentos veo que estoy jugando hasta mejor que en ese 2009, pero otras veces veo que me cuesta mantener un nivel alto, la regularidad. Pero estoy encaminado para mejorar y jugar mi mejor tenis.

—¿Cuál fue el peor momento?

—Donde peor lo pasé fue al comienzo de la lesión de la mano. Nadie sabía el diagnóstico, nadie me decía lo que tenía. Veía médicos y todos opinaban, todos hablaban... Me aconsejaban, pero estaba mal, no podía jugar, no podía disfrutar de lo que me gusta. Ahí fue cuando peor lo pasé. Una vez me operé, sabía que los tiempos de recuperación iban de tres a cinco meses, más la rehabilitación, pero estaba más tranquilo porque había fecha.

—¿Y cuando volvió?

—Mucho miedo. Por momentos pensaba que no podía pegarle fuerte nunca más, que no podría hacer los mismos golpes ni tener la misma sensibilidad... Fueron muchas cosas feas, pero quedó atrás.

—¿Qué tiene que hacer Argentina para que haya final?

—España es favorita y tiene grandes oportunidades, pero queremos llegar bien preparados. Estar en condiciones de entrar a jugar. El capitán pondrá a los mejores y después hay que jugar por mucho que ellos tengan a Rafa o a David, que está en un altísimo nivel. Nosotros, llegando en buenas condiciones, estaremos tranquilos.

—¿Qué significa la Davis para un país tan futbolero como Argentina?

—Significa mucho, también. Y más porque nunca la hemos ganado habiendo estado cerca otras veces. Hay euforia por ganarla por primera vez. La Davis, como el circuito y los Grand Slams, es muy importante y te puede cambiar la vida.

—¿Cambiaría algún título personal por la Davis?

—Tanto yo como todos los tenistas argentinos queremos ganar la Copa Davis. Sí, haría cualquier cosa por ganarla. Pero el presente y la realidad es hoy y para llevarnos la Davis hay que ganar a Nadal, ganar a Ferrer y ganar el dobles.

—¿La historia les debe una Davis?

—Sí. Argentina, por la calidad de jugadores que tuvo, tendría que tener una. Pero hay que ganarla y si no se logró hasta ahora... También es meritorio jugar tres finales en muy pocos años, no hay que ser tan exigentes. Hay cosas buenas en el tenis argentino que significan mucho para los jóvenes, para los pequeños que arrancan ahora. Es un gran embrión que Argentina esté en la Davis, que se le gane a Serbia como visitantes.

—¿Asocia la falta de títulos a la leyenda de que cada jugador argentino iba a lo suyo?

—No. A mí me tocó jugar una final, la de Mar del Plata, y el partido que jugué yo lo disputé contra un gran Feliciano. Esa final la ganó España, que hizo todo para llegar preparada. Este año es otra situación y este año hay que llegar bien preparados para jugar los partidos.

—Se entiende que no llegaron bien a 2008. ¿Qué se hizo mal?

—Siguiente pregunta...

—¿Ganar sería un «maracanazo»?

—Pues sí... Sería como lo que pasó en Serbia, pero mucho más grande. Ganar a Nadal acá o a Ferrer, en su país, en su superficie... Sería algo espectacular.

—¿Cómo se motiva para una cita tan especial? ¿Lee, ve vídeos, música concreta?

—No, eso no. Hago mis rutinas. Me motiva estar bien con mi entorno, nada más. Que mi mejor amigo o mi familia me diga algo me resulta más motivante que cualquier otra cosa. No miro vídeos, no escucho ninguna canción particular... Tal vez te puede relajar, te pone alegre o eufórico, pero en la cancha te das cuenta de que hay un rival en la misma situación y hay que ganar y correr, nada más.

—En la Davis, los rivales dan por perdidos los puntos con Nadal.

—Sí, pero Djokovic tampoco había perdido ninguno en Serbia. No hace falta decir lo que hace Rafa, pero no vamos a dar ningún punto.

—Usted, que es amigo de Nadal, ¿le ve afectado por las seis finales perdidas contra Djokovic?

—Imagino que no es lindo perder ninguna final ni ningún partido importante. Pero conociéndole, hasta que no vuelva a ser número uno no va a parar de entrenarse y mejorar. Es un gran sacrificio el que hace.