Tenis

La encendida defensa de Sara Sorribes a su entrenador tras la bronca que se ha hecho viral

La castellonense explicó el polémico momento: «Quiere lo mejor para mí y me aprieta con todo el cariño del mundo»

Así es Carlos Alcaraz, el niño que sigue los precoces pasos de Nadal

Actualizado:

La tenista castellonense Sara Sorribes se clasificó para los cuartos de final del torneo de Bogotá, puntuable para la WTA y que se disputa sobre tierra batida, tras derrotar este miércoles en tres sets (6-4, 4-6, 6-4) a la rumana Ana Bogdan. Sin embargo, del larguísimo partido que disputó la española trascendió sobre todo la bronca que recibió de su entrenador, Germán Puentes.

Cuando perdía en el segundo set la tenista solicitó hablar con su entrenador, que fue muy duro con ella: «¿Esto (señalando la raqueta) para qué lo quieres? Reviéntate la cabeza. ¿Para qué me llamas? ¿Me pongo la faldita y juego yo? ¿Llamamos a tu papá? Aquí la que tiene que trabajar eres tú. Déjate de lloriqueos. Me da igual lo que hagas. Haz lo que tengas que hacer. Ya sabes lo que tienes que hacer y cómo lo tienes que hacer. A nadie le importa el ridículo que estás haciendo, no necesitas gastar más tiempo para entrenadores. Si quieres, lo aprovechas».

Un mensaje que recibió un buen número de críticas a través de las redes sociales y que ha molestado y dolido a la jugadora, pues según ella «la imagen que se da de Germán para nada es así». «Me duele tener que escuchar ciertas cosas y me fastidia por él. Es injusto», confesó en los micrófonos de 'El partidazo de Cope'.

«Para mí, Germán es como un padre y yo, como una hija. Yo no estaba siendo profesional en ese momento porque no estaba ni concentrada ni jugando el partido, ni con buena actitud. Él hizo su trabajo como profesional y ha salido perjudicado porque yo no estaba haciendo el mío», argumentó.

«Él es una persona a la que quiero y quiere sacar lo mejor de mí. Germán es quien me saca muchísimo rendimiento. Estoy donde estoy por él. Quiere lo mejor para mí, y me aprieta con todo el cariño del mundo. Yo la bronca la tomo como un mensaje de que 'quieres ganar y no me estás haciendo ni puñetero caso, déjate de tonterías y escúchame'. Para mí es como si mi padre mi estuviera echando una bronca. No lo puedo tomar para mal», zanjó.