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Djokovic rompe con todos

El serbio, que no encuentra las sensaciones tras recuperarse de la lesión, desdeña la ayuda de Agassi y Stepanek

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A Novak Djokovic se lo comió el éxito. Después de ganar Roland Garros en 2016, y tras más de dos años reinando en el tenis mundial, el serbio se perdió entre la falta de motivación y los problemas físicos. Lesiones, como la sufrida en el codo derecho, que le hicieron descender drásticamente en el ránking y romper con su equipo de toda la vida buscando un cambio que le devolviera las ganas de jugar. De volver a ganar.

Tras seis meses de baja, el serbio unió sus destinos a dos gurús de la raqueta como André Agassi y Radek Stepanek. Leyendas del deporte con los que esperaba recuperar la ilusión. Tras un paso discreto por el Abierto de Australia, donde cayó con la sensación coreana Hyeon Chung, Djokovic no ha pasado de primera ronda ni en Indian Wells ni en Miami, lo que le ha llevado a romper con todo y con todos.

Adiós a Agassi y a Stepanek. Adiós a la ilusión para emprender de nuevo el camino solo. Sin horizonte. «Novak sigue concentrado y ansioso por volver más fuerte y más resistente después de una larga lesión que ha afectado su confianza y su juego», escribía el serbio, en un comunicado escrito en tercera persona.

En el mismo, anuncia la búsqueda de nuevos retos en la tierra batida, aunque sin mucho convencimiento. «Él está continuamente y de forma apasionada buscando nuevas y diferentes maneras para recuperar la forma ganadora. Djokovic, tras sus cortas vacaciones con su familia, comenzará sus preparativos para la temporada de tierra batida y los próximos torneos. La cooperación entre Novak y Andre Agassi también ha terminado», señala el comunicado, en el que se anunciaba la ruptura con Stepanek.

Agassi explicó hace unos días su marcha del equipo de Djokovic. Lo hizo aduciendo a la falta de sintonía entre ambos. «Traté de ayudar a Novak con las mejores intenciones, pero hubo demasiadas diferencias de criterio. Le deseo lo mejor en lo que viene", indicó el estadounidense, incapaz de reconducir la carrera del exnúmero uno.

En estos dos años, Djokovic ha dejado por el camino a muchos entrenadores y asistentes. Impaciente por la falta de resultados, Novak despidió a su entrenador de toda la vida, Marian Vajda, y poco después hizo lo mismo con el alemán Boris Becker, con el que trabajó también durante algún tiempo.

En el horizonte de la tierra batida aparece el Masters 1000 de Montecarlo, donde Djokovic tratará de sumar una victoria que cure poco a poco las heridas que afectan a su confianza.