US Open

Las cuentas de Nadal para ser número uno

El español, con su título en Nueva York, queda a 640 puntos de Djokovic, que tiene que defender mucho hasta final de temporada

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Ya puestos, a Rafael Nadal le mueve ahora un reto factible, ilusionado con volver a ser el uno del mundo por mucho que se empeñe, y así lo ha hecho siempre, en demostrar que eso no es más que un número. Obviamente, lo que le mueven son los títulos, ampliar el museo que tiene en Manacor, coleccionar trofeos importantes para dar lustre a una carrera imponente. Pero ahí, a la vuelta de la esquina, tiene a Novak Djokovic, un líder obligado a defender un buen puñado de puntos de aquí a final de curso. Por su parte, Nadal solo puede sumar, aunque también es cierto que se le va a ver más bien poco en las pistas en lo que queda de 2019. Así lo ha explicado estos días en Nueva York.

Con la clasificación actualizada, Nadal despierta hoy a 640 puntos de Djokovic, que defendía corona en Estados Unidos. Tan peculiar es la puntuación en el mundo del tenis que el balear podría recuperar el trono sin la necesidad de jugar en Asia, pues el serbio, cuyo próximo torneo es el ATP 500 de Tokio, está obligado a vencer en Shanghái para repetir el resultado de 2018 y que no se le escurran parte de esos 1.000 puntos que se agenció (al menos, debe llegar a semifinales). Nadal, por su parte, aún no lo ha confirmado oficialmente, pero es más que probable que no vaya a competir este año en China tal y como hizo el pasado.

Todo indica que el español tiene programada su presencia en la Laver Cup (del 20 al 22 de septiembre en Ginebra), en el Masters 1.000 de París-Bercy, torneo que no ha ganado nunca, y luego en la Copa de Maestros, otro trofeo del que no puede presumir. Para cerrar el curso, del 18 al 24 de noviembre, está la Copa Davis en Madrid, y Nadal siempre ha manifestado su deseo de defender bandera en la Caja Mágica.

Más calidad

De cumplirse esta previsión, el mallorquín habrá disputado únicamente 13 torneos en 2019, ajustando cada vez más el calendario para preservar su físico y alargar más la carrera. Además, no se puede cuestionar su eficiencia, sobre todo en las citas más importantes: hizo final en Australia, triunfó en Roland Garros, llegó a semifinales en Wimbledon y en Nueva York ha sumado otro Grand Slam. Nunca en su carrera había estado tan enchufado.

El caso es que es cuestión de tiempo que recupere el maillot amarillo, un reto atractivo porque se acerca el epílogo de esta temporada y lo que realmente valora Nadal es terminar el ejercicio en lo más alto. Ya acabó como número uno en 2008, 2010, 2013 y 2017, así que podría conseguirlo por quinta vez, las mismas que Djokovic. Habrá que ver, además, cómo evoluciona el balcánico después de retirarse en Nueva York por problemas en el hombro izquierdo, un contratiempo a tener en cuenta. Más que nada porque, más allá de los mencionados puntos que debe defender en Shanghái, Djokovic llegó en 2018 a la final de París-Bercy (perdió ante Khachanov, sumó 600 puntos) y a la del Masters de Londres (derrota ante Alexander Zverev, se llevó 1.000 puntos).

El paisaje de Nadal está iluminado y, después de un tiempo prudencial para saborear esta alegría, en el horizonte ya vislumbra enero 2020 y Australia, el próximo grande y en el que podría igualar a Federer. El objetivo es muy goloso porque puede ponerse en situación de ser el más grande si, como acostumbra, vuelve a conquistar París en junio. A los 33 años, y después de varias cornadas, Nadal se sigue moviendo por la ilusión y por el deseo de mejorarse. Solo así se entiende que haya llegado hasta aquí.