Benoit Paire celebra su triunfo ante Carreño en la Copa Davis
Benoit Paire celebra su triunfo ante Carreño en la Copa Davis - AFP

Copa DavisBenoit Paire, el enfant terrible del tenis francés

Puro talento sin control, se reconcilia con los suyos con un triunfo de prestigio

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Tiene un talento descomunal, ilegible su tenis, exquisita su muñeca, potente su servicio. Un jugador completo que, sin embargo, se desequilibra con facilidad. Benoit Paire es el enfant terrible del tenis francés, más famoso por sus enfados, sus raquetas rotas de rabia y sus desplantes que por sus grandes victorias. Solo tiene un título, logrado en Bastad en 2015, pero ocupa buena parte de la prensa deportiva por sus locuras en la pista. Su capítulo más negro tuvo lugar en 2016, después de una agria discusión con el capitán francés de la Copa Davis, Yannick Noah, por la que terminó expulsado del equipo olímpico por indisciplina.

Con 29 años, es un jugador más apegado a esta nueva generación de talentos sin demasiado control, que a la más disciplinada y trabajadora vieja guardia. Su ídolo de infancia era Marat Safin, otro genio desbocado, y como el ruso, no acepta la exigencia de sacrificio y dedicación plena que exige el tenis. Así, el de Aviñón fluctúa en el circuito, capaz de acercarse al top ten en 2016 y de naufragar sin remedio desde esa expulsión en los Juegos de Río. Varios actos de indisciplina, actitud soberbia y discusiones lo llevaron a volver a casa antes de hora. «Hay reglas que mantener cuando uno juega con Francia. No podemos violar las reglas ni faltar el respeto a esta camiseta», expuso Arnaud di Pasqale, director del equipo francés. «No me interesaban los Juegos», asumió sin remordimientos Paire.

Perfecto debut

El castigo, que lo tuvo fuera de la lista de posibles seleccionados hasta bien entrado 2017, se levantó para esta semifinal, casi obligado Noah a repescar al tenista rebelde por las lesiones de Jo-Wilfried Tsonga, Gael Monfils y Richard Gasquet. Sin embargo, la reconciliación ha sido perfecta. «Solo le dejaré romper tres raquetas por set», bromeaba el capitán alabando su buena actitud en su primer encuentro con la camiseta francesa de Copa Davis.

Y el tenista, 54 del mundo, respondió con su juego elegante y un correctísimo comportamiento: con remontada incluida para desterrar las manchas del pasado. «Ha sido la mayor emoción que he vivido en una pista», declamó hacia la grada, que espera ver que, al final de la historia, el enfant terrible se convierte en héroe de la Davis para su país.