La batalla final por el número uno

El último torneo del año servirá para coronar a un nuevo maestro, pero, sobre todo, para conocer al número uno del año. En esta lucha por el primer puesto en el ranking mundial se encuentran involucrados Andy Roddick, Juan Carlos Ferrero y Roger Federer

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TEXTO: DOMINGO PÉREZ

MADRID. El último torneo del año, el «Tennis Masters Cup» es un evento prestigioso. De 1970 a 1989 se llamó Masters, que es el nombre que todavía hoy en día se usa más comunmente. De 1990 a 1999 se denominó Campeonato Mundial de la ATP. Y en 2000 adquirió su nuevo nombre. Como uno u otro siempre ha conocido un formato similar. Los ocho mejores jugadores de la temporada, según el ranking (antes era el del sistema de Entradas y últimamente es la Carrera de Campeones), se reúnen un fin de semana para conocer el nombre del «maestro» del año.

Es por tanto una cita con solera y con prestigio. En el palmarés de los jugadores se sitúa a un nivel similar al de un «Grand Slam». Entre la «Armada» sólo Manolo Orantes y Alex Corretja pueden presumir de poseer el título. El primero lo conquistó en Houston en 1976, pero fue sobre tierra batida. El segundo lo ganó en Hannover 1998, en pista cubierta y aquel éxito, conseguido ante Carlos Moyá, sirvió para consolarle de la derrota en Roland Garros -precisamente ante el mallorquín- unos meses antes.

Grandes campeones en su historial

El valor del torneo queda avalado por la nómina de los últimos campeones: Agassi (1990), Sampras (91, 94, 96, 97 y 99), Becker (92 y 95), Stich (93), Kuerten (00) y Hewitt (01 y 02). Entre los más antiguos destacan Ivan Lendl (cinco títulos), Ilie Nastase (cuatro), John McEnroe (tres), Bjorn Borg (dos), Guillermo Vilas, Jimmy Connors... En fin, lo más granado de la historia.

Pero por si el Masters no reuniera ya de por sí alicientes de sobra, por cuarto año consecutivo se convertirá en el juez final y definitivo del ranking mundial. La igualdad en el tenis, desde que se acabó el reinado de Pete Sampras, es tan grande que nadie consigue, durante la temporada, atesorar la renta suficiente de puntos como para presentarse en el Masters con el número uno asegurado.

En esta ocasión, en la que se echará de menos al último bicampeón (Lleyton Hewitt), que no ha conseguido clasificarse, como en las tres ediciones anteriores, el Masters, que curiosamente se jugará al aire libre, aunque en pista dura, dará o quitará la primera plaza del planeta tenístico. A esta batalla final llegan tres jugadores con posibilidades: Andy Roddick, Juan Carlos Ferrero, que si lo consigue se convertirá en el primer español de la historia en acabar un año al frente de la clasificación, y Roger Federer.

El suizo es el que peor lo tiene. Para conseguir acabar como mejor del mundo deberá ganar el Masters sin perder ni un partido -la primera fase se desarrolla por el sistema de liguilla a una vuelta-, pero, además, necesita que Roddick no gane ni un encuentro y que Ferrero venza, como máximo, en uno.

Casi descartado Federer, el gran combate se dirimirá entre Roddick y Juan Carlos. Cada uno de ellos lidera uno de los dos grupos preliminares.

Quiso la (mala) suerte que el valenciano recalara en la liguilla Azul, el grupo de la muerte. Así calificado porque lo componen dos de los tres implicados en la pugna por el número uno -Ferrero y Federer- más el colosal Andre Agassi, que llega muy fresco. El de Las Vegas, desde que cayó eliminado en las semifinales del US Open, a finales de agosto, no ha vuelto a las pistas de tenis esperando el nacimiento de su segundo hijo, una niña llamada Jaz, que nació el pasado 3 de octubre. Tras su segunda paternidad, se sometió a un durísimo plan de preparación física y desde hace una semana ya trabaja en la cancha. Mientras todos los demás jugadores aparecerán en Houston agotados por una temporada durísima y llenos de pequeñas o grandes lesiones, él se presentará en plenitud de forma. Será el gran rival y parece el principal favorito.

Philippoussis, en la recámara

El cuarto en discordia en el grupo es el argentino David Nalbandian. Se presenta renqueante y lo más probable es que antes o después acabe ocupando su plaza el suplente, el australiano Mark Philippoussis, un durísimo sacador, para complicar aún más la situación. Ferrero, que precisamente debuta hoy contra el suramericano, debe aprovechar los problemas de su rival para apuntarse un primer triunfo muy importante porque no sería nada extraño que en esta liguilla se alcanzarán las semifinales con un único triunfo.

Andy Roddick, por su parte, ha recalado en el Grupo Rojo junto al otro argentino, Guillermo Coria, el alemán Rainer Schuettler y Carlos Moyá. Lo normal es que el estadounidense sume las tres victorias y, aunque luego cayera en semifinales, eso obligaría -ver el cuadro inferior- a Ferrero a ser finalista. En este sentido, el mallorquín, que abrirá su participación ante Roddick, podría hacerle un buen favor a su compañero de Copa Davis.