Rafael Nadal, tras la final ante Djokovic
Rafael Nadal, tras la final ante Djokovic - EFE

Australian OpenNadal, otra pesadilla en Australia

El torneo de Melbourne, el único grande que solo ha podido ganar una vez, vuelve a dejar al español con regusto amargo

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La historia de 2009, aunque queda lejos, sigue fresca. Se recuerda a Roger Federer llorando después de perder en la final ante un Rafael Nadal que llegaba exhausto después de pegarse una paliza de más de cinco horas ante Fernando Verdasco, una semifinal resuelta en cinco sets y que forma parte de los mejores momentos de la carrera del balear. El caso es que Nadal encontró fuerzas de la nada y superó al suizo también en cinco mangas para inscribir su nombre en el palmarés de Melbourne. «Dios, esto me está matando», sollozó el helvético, abrazado inmediatamente por Nadal en una foto para siempre.

Desde entonces, Australia ha sido una especie de pesadilla para Nadal. Un año después, defendía corona y tuvo que entregarla antes de tiempo al tener que abandonar en su duelo de cuartos de final. Se medía a Andy Murray y una de sus rodillas le falló, así que se fue de la Rod Laver Arena por una causa de fuerza mayor.

En 2011 fue eliminado por David Ferrer en cuartos, pero en realidad ni siquiera compitió. Durante la disputa del primer parcial, Nadal sufrió un problema muscular, una rotura de fibras en los isquiotibiales que le dejaron prácticamente sin opciones ante un Ferrer que, todo hay que decirlo, lo estaba haciendo muy bien. El alicantino perdería luego ante Murray.

En 2012 llegó una derrota durísima, pero hubo honor y, aunque pueda resultar paradójico, muchas cosas positivas que extraer. Nadal perdió ante Djokovic en la final más larga de la historia de un Grand Slam, cinco horas y 53 minutos de pelea preciosa. Incluso el mallorquín falló una bola fácil con 4-2 y 30-15 a su favor en el quinto, todavía escuece. Sin embargo, por fin le plantó cara al serbio, que le había atropellado en las seis finales anteriores hasta el punto de dejarle sin un gramo de confianza.

El peor momento llegó en 2014, cuando un latigazo en la espalda le invalidó en la pelea por el título ante Wawrinka. «Recuerdo muchas desgracias que me han ido pasando y creo que la más dura fue en 2014 cuando me lesioné la espalda en la final ante Wawrinka. Creo que ese partido ha sido el más duro de toda mi carrera, ya que pasé dos horas dentro de la pista que no iba a ganar el partido perdiendo una oportunidad de ganar otro Grand Slam. Ese partido es el que más me ha afectado mentalmente y del que más tiempo he necesitado para recuperarme», acepta Nadal.

Perdió la final de 2017 ante Federer y el año pasado abandonó en el quinto set de los cuartos ante Marin Cilic por una lesión en el psoas-ilíaco de la pierna derecha. «Este es un torneo al que le tengo un cariño especial y más aún después de todo lo que he vivido en él», reflexionó justo antes de la cita de este pasado domingo.

Se volvió a llevar otro chasco y le costará olvidar la final, la única de Grand Slam en su carrera en la que no ha ganado ni un set. Nadal fue maltratado por Djokovic y únicamente logro ocho juegos, difuminado durante dos horas de monólogo balcánico. Con todo, lo volverá a intentar porque va a en su ADN. Quiere volver a triunfar en las antípodas y no parará hasta conseguirlo.