ATLETISMO - Campeonato de Europa

El 1.500, siempre garante del metal

Arturo Casado logra la medalla de oro con clara suficiencia, y Manuel Olmedo, la de bronce

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Tuvo que ser el 1.500, la prueba fetiche del atletismo español, la que permitiera el primer baño de oro del atletismo español en el Campeonato de Europa. Arturo Casado, oro, y Manuel Olmedo, bronce, desataron la euforia donde ya había triunfado en los Juegos Olímpicos de 1992 Fermín Cacho. Antes, Marta Domínguez había inaugurado el medallero nacional con una plata en los 3.000 obstáculos.

En los 1.500 se llegó a rumiar incluso el triplete. Desde el comienzo, Reyes Estévez y Arturo Casado se pusieron a la cabeza del grupo, imponiendo un ritmo lento. Mientras, Olmedo prefería permanecer recogido en mitad de la marabunta. Fue el inglés Lancashire el que desató las hostilidades, con un duro cambio de ritmo. No se amilanaron los españoles. Casado se despegó unos metros y llegó con suficiencia, mientras Olmedo remontaba desde muy atrás. A punto estuvo de hacerse con la plata en el último centímetro. La lástima fue que Reyes Estévez se quedara con la miel en los labios, tras toda la carrera al frente.

Como preámbulo del 1.500, Marta Domínguez, no podía ser otra, fue la encargada de inaugurar el medallero español en la montaña de Montjuic. Fue en los 3.000 metros obstáculos, con una medalla de plata que le supo a oro, pues se encontró con un coloso imposible de superar ayer: Yuliya Zarudneva.

La rusa se puso en cabeza desde el pistoletazo de salida y de ese burro nadie la bajó. Marta enseguida se enganchó a su estela y, a los dos minutos, ya nadie les seguía el rastro. La española no se puso en cabeza en ningún momento. Prefirió esperar a la última recta. Sin embargo, la rusa, que no se giró en toda la carrera —prefirió vigilarla por medio de los videomarcadores—, esprintó hasta la extenuación para marcar un crono de 9:17.57, con 17 centésimas de ventaja. Era el desquite contra su bestia negra del Mundial de Berlín 2009.

Ayer se cambiaron el color y el material de sus medallas, plata por oro, pero la chica de la cinta rosa estaba tan feliz como si hubiera

ganado. «Prefiero ser campeona del mundo y subcampeona de Europa que no al revés», decía, como consuelo, con la sonrisa en la boca. «Me he encontrado muy bien tras las malas sensaciones de estos días, pero en los metros finales no he podido con ella. Aun así, he roto el hielo del medallero español en este campeonato». No sólo eso. también acababa de certificar la medalla número 100 del atletismo español en grandes competiciones.

En los 800 metros Mayte Martínez sólo pudo ser séptima. Para ella, sólo estar en la final ya era un premio, tras un año complicado por las lesiones. Desde el principio se quedó a cola del grupo y no pudo luchar por el podio.

En los 50 kilómetros marcha, Jesús Ángel García Bragado tuvo que conformarse con la quinta posición. El día fue productivo en cuanto a la clasificación de atletas españoles en otras especialidades. Ruth Beitia (salto de altura), José Luis Blanco, Eliseo Martín (3.000 obstáculos), Borja Vivas (lanzamiento de peso), Eusebio Cáceres, Luis Felipe Méliz (salto de longitud), Natalia Rodríguez y Nuria Fernández (1.500 metros) sellaron su pase para la final.

Lemaitre, el jaguar blanco

La mayor expectación del día estuvo en los 200 metros, donde Christophe Lemaitre culminó el doblete. El primer campeón blanco de los 100 metros en 28 años no defraudó: salió mal, pero enfiló la recta como un jaguar para remontar y ganar al británico Malcolm por una centésima (20.37 por 20.38) con el último cabezazo sobre la misma línea de meta.