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ATLETISMO

Semenya vuelve al lugar del crimen

La atleta sudafricana regresó ayer a Berlín, un año después del lamentable escándalo sobre su feminidad, y ganó

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Caster Semenya volvía al Olímpico de Berlín, el estadio que la encumbró como la reina de los 800 metros femeninos el año pasado para que inmediatamente después estallara toda la polémica sobre su feminidad y sus niveles anómalos de testosterona. Justo 12 meses después, tras innumerables análisis que la han puesto a prueba psicológicamente, la atleta sudafricana demostró ayer que el sufrimiento vivido no ha acabado con sus ganas de seguir siendo la mejor.

Semenya, en su tercera prueba de la temporada después de que la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) la autorizara en julio a seguir compitiendo, volvió a ganar. Fue en la reunión de Berlín, perteneciente al IAAF World Challenge, y supuso su tercera victoria en otras tantas pruebas. Marcó un crono de 1:59.90, por delante de la keniata Cherono Koech (2:00.40) y la italiana Elisa Cusma Piccione (2:00.44), tras ponerse en cabeza en los últimos 50 metros.

La joven sudafricana, de sólo 19 años, había marcado el año pasado un crono de 1:55.45 contra todo pronóstico, pues apenas se la conocía a nivel internacional antes del comienzo del Mundial. Su rotundo triunfo y su robusta apariencia física hicieron sospechar a muchos que tal vez podía no ser una mujer, al menos a nivel hormonal. De hecho, la propia IAAF había pedido en las semanas previas al Mundial de Berlín un test de verificación de su sexo.

Luego le llegó el calvario de ver cómo pasaban meses y meses mientras se le hacían pruebas para constatar su sexualidad. Se habló de niveles de testosterona muy por encima de lo normal y de testículos internos, pero hasta julio la IAAF no resolvió el caso y Semenya estuvo sin competir.

Futuro esperanzador

Tras su regreso a la competición, el principal objetivo de la sudafricana en lo que resta de temporada son los Juegos de la Commonwealth, pero antes correrá en Bruselas, Rovereto y Milán, para coger la forma y recuperar las sensaciones que la llevaron a ser campeona del mundo, como reconoce su entrenador, Michael Seme: «Necesita cada una de esas carreras, porque la preparación no ha sido la ideal». Ayer, bajar de dos minutos fue toda una inyección de moral para ella: «Me he sentido muy bien en mi regreso a Berlín. No he pensado mucho en lo que ocurrió después de mi medalla de oro, sino que me he concentrado en esta carrera y en el cronómetro. Mi objetivo era bajar de los dos minutos, y lo he conseguido», decía con satisfacción nada más acabar la prueba.

La pausa forzada en su carrera no le ha favorecido, evidentemente, pero la atleta prefiere ver el lado positivo de su período sabático: «Naturalmente, para mi carrera no ha sido bueno, pero he tenido mucho tiempo para mi familia y mis amigos y para volver a encontrarme conmigo misma», reflexiona.

Tras esta temporada extraña, el año que viene intentará reeditar su triunfo en el Mundial de Corea, para afrontar, ya en 2012, el objetivo de lograr la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres.