Real MadridEl segundo Di Stéfano

El portugués ha marcado la segunda mejor etapa en la historia del RealMadrid. Se va siendo su máximo goleador

Hughes .
MadridActualizado:

Para comprender a Cristiano ha habido que irse siempre a los grandes titanes de los años 50. No es que hicieran del todo posible entenderlo, pero al menos aportaban unas magnitudes en proporción. Porque nada en las décadas recientes se le podía comparar.

Su adiós también recuerda a Di Stéfano. Después de perder una final de Copa de Europa contra el Inter, Bernabéu decide rejuvenecer el equipo. Se da cuenta de que hay un problema físico. Di Stéfano no lo entiende, se enfada, habla y Bernabéu acaba cambiando el nombre de su barca, «La Saeta».

Eso quedó como un mandamiento y casi una maldición para el Madrid: el club estará siempre por encima de sus futbolistas.

Cristiano ha sido el segundo Di Stéfano, aunque ha metido más goles que Di Stéfano y ha ganado las mismas Copas de Europa. Alguien podría preguntarse si Cristiano ha sido mejor, pero después de la final de Kiev nadie lo hizo. Una de las razones quizás fueran sus declaraciones. Su venta, o mejor, la renuncia a pagarle lo que pedía, puede verse en el mejor de los casos como una medida de control salarial y en el peor como una lucha de egos. Ningún club del mundo se desprendería del Balón de Oro cuando aún mete un gol por partido. Ninguno salvo el Madrid. La venta de Cristiano es el mayor sacrificio que hace un club para mantenerse por encima de quien le ha hecho grande. El Madrid evita entregarse a las emociones en una decisión que lo separa del resto.

En Youtube hay un video con los goles de Cristiano en el Madrid. Falta la última temporada y aún así dura 35 minutos. Gracias al Madrid, Cristiano le aguantó a Messi el pulso. Gracias a Cristiano, el Madrid no perdió otra década y le acabó sacando Champions al Barcelona. En la Liga de Messi, en su terreno, Cristiano fue clave junto a Mourinho para derrotar al equipo de Guardiola. Marcó en la final de Copa del Rey en Valencia y marcó un gol en el Camp Nou que valía la Liga 2011-2012. Ahí acabó su mejor aportación nacional. Después, su ambición guió al Madrid europeo a la segunda mejor época de su historia.

Florentino empezó fichando Balones de Oro ajenos y acaba vendiendo a los propios. En la Juventus es probable que levante el sexto. Allí encontrará uno de los pocos clubes a la altura de su carácter. Habrá estado en los más importantes equipos de Inglaterra, España e Italia. Pero la Juve es un club de ligas, de títulos nacionales, no de Champions. Será su reto, aunque no lo tendrá tan fácil como en Madrid. Esa «ética» de los miércoles casaba con la historia y gusto del club. Sus vértigos eran parecidos. No será igual en Italia, donde hablan de un fichaje más importante que el de Maradona, porque CR ganó más, Italia no tiene ahora ninguna figura y porque añade un potencial comercial que no existía.

Eso pierde el Madrid también. Pierde un gol por partido, la ambición que mueve a un equipo y el icono global de la última década, algo que no se entiende del todo en España. Al contrario de lo que se cree aquí, Cristiano es el ídolo de los que no tienen, de los que se esfuerzan, de los que vienen de abajo, de las minorías, de los que están solos, de los que se han ganado a pulso lo poco o mucho que poseen. Cristiano en España ha sido un jugador contracultural maltratado en todos los campos menos en el Bernabéu, donde hasta hace unos meses aún sobrevivía un silbido de crítica, un pequeño rumor irreductible.

Para intentar comprender a Cristiano había que irse medio siglo atrás. Lo que ha sido Cristiano lo estaremos entendiendo los próximos 50 años.

Hughes .Hughes .Articulista de OpiniónHughes .