Real MadridCristiano, las siete tentaciones del «siete»

El portugués recibió ofertas del PSG, del United y de China a lo largo de su carrera, pero decidió que su sitio es el Madrid

TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN
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Cuanto más alto vuelas más pájaros te rodean. Cristiano, el hijo de Dolores, conocen bien esa verdad desde la pubertad del futbolista. A los diez años ya era pretendido por tres clubes portugueses, el Marítimo, el Nacional y el Madeira. x Ferguson le vio brillar en el estadio Alvalade lisboeta cuando tenía 17 años y se lo llevó al United. Balón de Oro en 2008. Florentino Pérez quiso ficharle desde entonces, pues e l madeirense manifestó su anhelo de jugar en el Real Madrid, el equipo que siempre le aconsejó su padre. Llegó en 2009 y triunfó desde que llegó. Con Mourinho se situó como extremo izquierda, lo que él pedía. Y sus éxitos produjeron ofertas constantes. Las tentaciones fueron grandes. Al final, se quedó en el Real Madrid. Hizo caso a sus múltiples consejeros, que le hicieron velar «por el rendimiento, no por el dinero». Ha sido un gran acierto.

Jorge Mendes siempre le aconsejó bien, nunca jugó con su carrera: «Su rendimiento en el Real Madrid es insuperable, en ningún otro sitio podría conseguirlo a este nivel»

Las personas a las que solicitó opinión le aconsejaron bien. Desde el Zidane que no era entrenador a Carlo Ancelotti, pasando por Mourinho, Carvalho, su fiel Coentrao, Ferguson, su «hermano» Mendes, Modric, Ramos, Benzema y el Zidane ya entrenador.

Zidane, a Cristiano: «Tú eres el Real Madrid, tienes también el ADN ganador del Real Madrid, tu equipo es el Real Madrid»

En un pulpito distinto estaba la postura de su madre, Dolores Aveiro. Mamá, que manda en casa más que los dos Cristianos juntos, le dijo una verdad sensitiva que escuchó de todos los hombres del fútbol desde el punto de vista técnico: «En ningún otro sitio, Cris, jugarás como en el Madrid, porque no tendrás a tu lado tantos jugadores de calidad como la tuya». Dolores, que entrena al equipo de la vida, le dijo una verdad como un templo en los momentos tensos de su carrera, cuando la tentación incitaba al pecado.

Mourinho: «Tranquilo, todo llegará»

A punto de pecar se sintió en el verano de 2012. Su primer contrato con el Real Madrid, que comenzó en 2009, tenía un salario fijo de 9,5 millones netos. El traspaso de Lass Diarra, el 1 de septiembre de 2012, al Anji Majachkalá ruso, con un ficha de 7,5 millones, le hizo radicalizar tres años más tarde una petición de aumento de sueldo que ya argumentaba desde que ganó la Liga de los récords con Mourinho. El PSG, el equipo francés financiado por el Estado de Qatar, pagaba el pecado. Le ofrecía 25 millones por campaña. Y un traspaso de 200 millones.

El delantero delató su enfado a la prensa. Y Mourinho puso las cosas en vereda: «Tú sigue marcando goles, todo llegará, no te obsesiones con eso». Coentrao apoyaba a su amigo, pero también le serenó: «El Madrid es tu equipo para jugar así». Ferguson puso la rúbrica: «En el Real has alcanzado el máximo nivel de tu rendimiento, nunca pude pensar lo que estás haciendo, ese es tu sitio».

«¿Y qué haces tú en China, si eres el mejor»

En junio de 2013, la tentación fue doble. Al-Khelaifi mantenía la oferta del PSG y el United, sabedor de la situación, dijo a Jorge Mendes que le abría la puerta al regreso. El representante del futbolista no movió ficha. Podía ganar más dinero con el traspaso, pero traicionaría a «mi hermano». Mendes era el primero que le decía: «En ningún equipo encontrarás este nivel para que marques tantos goles».

El superagente 96 (cuando crea Gestifute) ya negociaba la renovación con el Real Madrid. Se firmó el 15 de septiembre de 2013. Una ficha neta de 14,5 millones durante cinco años. Por cierto, Lass solo cobró los 7,5 millones en Rusia una vez. Luego, el rico que le pagaba quebró.

Una año después, el éxito de Ronado con la Décima y su tercera Bota de Oro implicó que el City abriera la puja por el artillero, que establecía récords en la Liga y en la Copa de Europa. Ronaldo dijo «no». Veía que su «perfomance» en «el Real» no tenía límites. Lo confirmaba cada año. En 2015 no ganó títulos, pero marcó más goles que nunca, 61, y obtuvo otra Bota de Oro. China se sumó a los pretendientes con un dinero mareante. «¿Y qué haces tú en China cuando eres el mejor del mundo?», le dijeron Doña Dolores y Jorge Mendes. El astro pensaba lo mismo.

En 2016, Zidane graduó su esfuerzo y el portugués se hizo un futbolista todavía mejor. Ganó la Eurocopa con Portugal, la Champions, el Balón de Oro y el premio The Best. El United y el PSG volvieron a la carga. Mendes lo tenía todo controlado. El 6 de noviembre renovó por cinco temporadas, hasta los 36, con una ficha de 21 millones. «Y voy a jugar hasta los 40, te lo aseguro», adujo ante ABC.

El año pasado, la historia se repitió. Ronaldo triunfó en la Champions y en la Liga. Sabía que ganaría su quinto Balón de Oro y el segundo The Best. A los 32 era el mejor del planeta. Y en la concentración de Portugal previa a la Copa Confederaciones utilizó a Pepe para quejarse por un salario que quedó en el tercer puesto del mundo poco tiempo después, por culpa de los 37 millones que el PSG firmó a Neymar y los 50 que el Barcelona pagó a Messi. Cristiano pide una equiparación. De la tentación a la renovación.

Zidane, su entrenador, le ha dicho con claridad. «Tú eres el Real Madrid, tienes también el ADN ganador del Real Madrid, tú equipo es el Real Madrid». Será el próximo capítulo.