Perspectiva Champions

Le conviene al Madrid no perder la luz que ha encontrado al salir del túnel en el que se metió en los primeros meses de la temporada

Fernando R. Lafuente
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Existe la deslumbrante Perpspectiva Nevsky. La ciudad es San Petersburgo (después, Petersburgo; después, Lenin y luego, vuelta a casa). Sus canales ensombrecen a los venecianos, casi sin querer, porque están ahí y la luz del Báltico es abrumadora. En «La colmena», doña Rosa, advierte, y amenaza a sus camareros del café literario y bohemio: «No perdamos la perspectiva». Todo tiene una perspectiva, San Petersburgo, la colmena madrileña y la Champions. Le conviene al Madrid no perder la luz que ha encontrado al salir del túnel en el que se metió en los primeros meses de la temporada, tan avasalladora como la del Báltico, recordada por Franco Battiato; ni perder la perspectiva de que esto vuelve a ser la Champions.

Viene a cuento porque «el Ajax es el Madrid de Holanda, pero mira más al Barça» (según el embajador de los Paises Bajos en España, van Bonzel), y por mucho que atraviesa un piélago de horas bajas, haya perdido las opciones de ganar la Liga holandesa, la portería y la defensa sean lo más cercano a un delicado coladero, De Jong esté de salida, las acciones del equipo se hayan desplomado en la Bolsa, cualquier confianza se paga a doble precio.

Comienza una segunda quincena de este febrerillo loco de vértigo: hoy el Ayax, el sábado un alicaído Girona, pero la gracia es la última semana con un Barça de Copa y horas después ya en el airoso marzo –cuidado con los idus de marzo, César– otro Barça. o el mismo, de Liga y se cierra, por ahora, con la vuelta en el Bernabéu de los holandeses. Como para perder la perspectiva. La Champions posee su propia perspectiva. Uno, modestamente, recomendaría a Solari que no toque nada, que no especule, que no caiga en la tentación de las rotaciones. Cuando algo funciona déjalo estar. Plantilla hay para relevos y cambios por lesiones, tarjetas o expulsiones. Nadie entendería cualquier cambio de los titulares del Metropolitano y menos en la competición, en la perspectiva, condenadamente madridista como es la vieja Copa de Europa. Los experimentos en Valdebebas, no en Ámsterdam, si es posible. Y a ganar.

Fernando R. LafuenteFernando R. LafuenteColaboradorFernando R. Lafuente