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Real Madrid-AjaxDivorcio y luto en el Bernabéu

La afición, hastiada, dejó patente su enfado y se dirigió al palco pidiendo dimisiones

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Minuto 66. Tras dos minutos de deliberación, Felix Brych señala el círculo central. El golazo de Tadic, en suspense por el VAR 120 segundos, baja el telón. El mejor Madrid de la historia, con permiso del de Di Stéfano, pone el letrero de fin a una era única que estará para siempre en la historia del fútbol. Y el público, resignado, comienza a abandonar el Santiago Bernabéu. «Fue tan bonito mientras duró», mascullaban algunos pocos. La mayoría se iba indignada. En siete días, el Madrid ha perdido la Copa, la Liga y se ha ido a casa en octavos de la Champions, fracaso injustificable que tendrá serias consecuencias.

Se registró en la previa que el Santiago Bernabéu y la Champions habían perdido el hechizo. Cierto es que aun así, el equipo había solventado las eliminatorias de los últimos años gracias a sus buenos resultados en los partidos de ida jugados en el campo rival, pero el entierro de anoche tenía ya paladas suficientes de tierra para acabar haciéndose realidad.

Discusiones

El lenguaje gestual y los diálogos eran impropios desde el inicio del partido. Nunca se había visto a este grupo de jugadores reprocharse tantas cosas y en tan poco tiempo. Tras el tempranero tanto de Ziyech, un balón dividido en campo del Madrid generó el primer encontronazo. Kroos no fue al balón esperando que lo hiciera Modric, que desesperado estiraba su pierna derecha en busca del balón, más por vergüenza torera que por otra cosa, porque era el alemán el futbolista con mejor situación para hacerse con el esférico. La jugada acabó en un balón perdido por Van de Beek, pero germano y croata evidenciaron la inexistente química que tiene este equipo, muerto física y mentalmente desde la derrota ante el Girona.

Para Kroos el partido fue cruzado desde el minuto siete. Su grave error en el primer gol del Ajax cortocircuitó su piernas y su ánimo. Y el Bernabéu ya no tiene paciencia ni para el activo con mayor fiabilidad de la plantilla. Un disparo suyo con la izquierda desde la frontal, mordido y sin fuerza, minutos después de su fatal despiste, le costó la bronca del público, la primera en sus cinco años de blanco. Cómo estará Kroos para que también la grada le haya señalado en rojo. La grada ya no pasa ni media.

A la discusión de Modric y Kroos, le siguió el enfado de Courtois nada más recibir el Madrid el 0-2. Brazos abiertos y gritos a sus compañeros, todos con la cabeza gacha y la mirada perdida. El belga, incrédulo, pedía actitud y ganas. El bumerán se le volvió en su contra con su cantada en el 1-4. El realizador se fue con inteligencia a un primer plano de Keylor, uno de los injustos damnificados de este desastroso año de transición.

Mientras, Benzema la pagaba con Reguilón, tras un centro a ras de césped que no gustó al francés. El canterano visionó a Vinicius en la frontal del área, libre de marca. Karim se acomodaba en el segundo palo. La elección del lateral cortada por De Ligt, sacó la rabia del delantero blanco, desesperado por la equívoca elección de Reguilón.

Entre tanto reproche, poca unión y menor diálogo constructivo. Tampoco por parte de la parroquia blanca, más indignada por la finalización de las situaciones de peligro de los suyos, como el palo de Bale, que optimista ante una buena ocasión. Nada se le puede pedir a una hinchada que llenó el Bernabéu y pagó religiosamente su entrada, pero en el peor momento del Madrid en este quinquenio mágico, la bronca resultó muy dura con su equipo. La gente pitó, se enfadó de veras y maldijo todo lo habido, aunque queda la duda de si los demonios deberían ser reservados para el pitido final. El Bernabéu ya no es el pánico de toda Europa. De aquello, ayer no hubo ni rescoldos.

Ya en las horas previas el ambiente en los aledaños del Bernabéu daba mal olfato. La quedada en la plaza de los Sagrados Corazones tuvo más inercia que pasión, y en las caras de los aficionados se escenificaba el trágico desenlace que estaba por venir.

Del cabreo de la gente tampoco se libró la planta noble. Futbolistas y cuerpo técnico fueron los principales señalados, pero los tres meses por delante que tiene el Real Madrid, con el discreto objetivo de luchar por sellar el pase a la Champions, también se le van a hacer largos a los mandatarios. Los cánticos de «Florentino, dimisión» pusieron el epílogo a un divorcio cantado entre equipo y afición.