Cristiano, haciendo el 0-4 ante el Bayern en las semifinales de 2014 - AFP / Vídeo: Último entrenamiento antes de la semifinal ante el Bayern
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Bayern-Real MadridDe bestia negra a bestia blanca

Desde 2014, tras la humillación al Bayern de Guardiola (0-4), el Real Madrid ha cambiado su historia en Múnich y Alemania

ENVIADO ESPECIAL A MÚNICHActualizado:

Echar la mirada al pasado del Real Madrid en Múnich es dormir como un faquir. Derrotas humillantes, eliminaciones dramáticas, y enfrentamientos verbales fuera de lugar: «Cada vez que viene el Madrid a Múnich se caga en los pantalones», dijo Salihadmizic en abril de 2002, tras una nueva derrota continental en Baviera (2-1 en la ida de cuartos de aquella Champions). Es solo una de las muchas reflexiones subidas de tono que ha generado durante más de cuarenta años el clásico de Europa. No hay partido en el Viejo Continente con más fuego que un Bayern-Real Madrid, Real Madrid-Bayern.

Son 24 encuentros en total, 22 de ellos en eliminatorias y dos en fase de grupos. En seis ocasiones pasó el Madrid y en cinco el Bayern. Once victorias para cada equipo y dos empates, con 36 goles a favor de los alemanes y 37 para los blancos. Los datos son muy igualados, pero la realidad es que hasta el 0-4 de 2014, venir a Múnich era una odisea para el Real Madrid. Tanto que el Bayern se ganó la fama de bestia negra, con camisetas y canciones con esa leyenda que durante tanto tiempo logró intimidar al equipo blanco como nunca nadie lo ha hecho.

La historia cambió el 29 de abril de 2014, cuando por primera vez el Real Madrid ganaba en Múnich, y lo hacía abriendo los informativos de medio mundo. 0-4 al Bayern de Guardiola, en una exhibición señalada como el mejor partido de la BBC.

Desde entonces, todo victorias merengues, aunque Kroos prefiere no sacar conclusiones tan francas: «No es nuestro rival favorito, porque a un rival favorito se le gana con más claridad. Ni lo de ahora ni lo de bestia negra. No me interesan los mitos del pasado. Lo importante es esta semifinal de Champions, el presente».

Y es que esa época en la que los propios jugadores alemanes aseguraban que el Madrid se cagaba en los pantalones cada vez que venía a Múnich, no es algo que comparta Zidane: «En estos partidos nunca nos cagamos en los pantalones. Los jugadores y el entrenador disfrutamos de estos momentos. Es justo al contrario». El técnico blanco volverá a cruzarse en su camino continental con Heynckes, pero esta vez ambos con traje y corbata. En 1998, en la Séptima, el técnico alemán le ganó la partida al entonces jugador de la Juventus. Hoy, es Zidane quien dirige al Madrid y Jupp, en una singular excedencia de jubilación, está al mando del club bávaro para devolverle lo que le dio en 2013, un triplete: «Heynckes ha cambiado al Bayern. Es un entrenador al que le tengo máximo respeto por lo que ha hecho en el fútbol, el Bayern y, también, en el Madrid. Es admirable. Solo tengo palabras buenas para él», aseguró Zidane en la sala de prensa del Allianz Arena.

Un Bayern con hambre

El técnico blanco afronta con optimismo su tercera semifinal de Champions en tres temporadas. Ha ganado todas las eliminatorias como entrenador del Madrid y es el principal candidato para ganar el torneo, pero prefiere esquivar tanto halago: «No hay favoritos. Sufriremos y lo sabemos. Ellos son un gran equipo». Kroos lo confirma: «Espero un Bayern muy fuerte. Comparado con los últimos años, que también ganaron la liga de manera prematura, ahora no tengo la impresión que hayan bajado el ritmo. Creo que llegan en mejor forma que en temporadas pasadas, con Heynckes juegan mejor y hay buen ambiente en el vestuario. En años anteriores parecía que había poca comunicación en el equipo y con el entrenador, y esa sensación no la tengo ahora. Veo un Bayern con hambre de Champions».

Reeencuentro

Esta noche, sobre el verde del Allianz, el morbo lo pondrá el reencuentro entre James y Zidane, tras una temporada y media juntos en la que el colombiano no acabó de convencer al técnico del Madrid, que no espera ninguna revancha por parte del cafetero: «Yo no quería dejar salir a James, pero el jugador quería jugar más y lo entiendo. Pero nunca he tenido problemas con él. Estoy convencido que James estará motivado porque es un partido muy importante, pero no para demostrarme nada. Yo no estoy en contra de él, es un gran jugador».

Sin duda, la estrella, junto a Lewandowski, de un Bayern que llega con ganas de venganza, tras la polémica eliminación del pasado año, y bajo la premonición del sabio Heynckes: «No hay favoritos, pero tengo muy buenas sensaciones».