atletismo | Europeo de París

«Si se metieron con Jesucristo, ¿no se van a meter conmigo?»

Nuria Fernández entra en la final de 1.500 y asegura que esa es su forma de expresarse

PARÍS Actualizado:

Nuria Fernández no piensa parar. Ella, al menos, cree que no tiene que parar. Aunque su entrenador, Manuel Pascua Piqueras, haya sido zarandeado por la 'operación Galgo'. Aunque le giren la cara algunos compañeros. Aunque algunos la señalen como otra galgo. No piensa parar. "Mi forma de expresarme es así, corriendo", dijo poco después de cruzar la meta, de plantarse en otra final europea, como el pasado verano, al aire libre, cuando alzó los brazos como campeona en Barcelona. Pero aquello fue antes de que se desatase la tormenta.

Los nubarrones aparecieron en diciembre y ahora, llegados ya a marzo, parece que llueva menos. Y ahí busca Nuria que todo pase, que todo se olvide. Como si nada hubiera pasado, como si todo pudiera olvidarse. "Vengo aquí a disfrutar, pero lo que yo busco es la normalidad". Aunque lo menos normal, con la Europa atlética mirando de reojo las vergüenzas de España, era que Odriozola rescatase a Nuria, enfrascada como estaba en el campo a través.

Y la madrileña se encontró caras largas cuando llegó, en un vuelo diferente al resto de los atletas, a París. Y en el hotel de concentración, dice, ha visto de todo. "Pues hay unos compañeros más hostiles y otros más majetes, como siempre". Aunque la campeona de Europa le quite hierro. "Si se metieron con Jesucristo, ¿no se van a meter conmigo?

El caso es que la atleta que ahora dirige Antonio Postigo, con quien se quitó "una espinita, ser campeona de España de cross", disputará esta tarde (17.15 horas) la final de 1.500. No estara sola. Allí también estará una maña, Isabel Macías, que, como Nuria, se metió tras acabar segunda en su semifinal, un resultado que forma parte de la normalidad de la madrileña, pero que es el mayor éxito de la vida de Macías.