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España disipa dudas con una actuación ejemplar

La selección, con un 0-4, defendió con orgullo y talento el prestigio de su estrella en Estados Unidos, y evitó que aumenten las suspicacias sobre el mal ambiente

IGNACIO TYLKO
MADRID Actualizado:

España completó un sobresaliente ejercicio de inteligencia, profesionalidad, carácter y talento en el Gillete Stadium de Foxboro, levantado sobre las ruinas del escenario en el que Tassotti partió la nariz a Luis Enrique en los cuartos de final del Mundial’94 y Maradona manchó su carrera con el positivo de efedrina ante Nigeria. Entonces, ‘La Roja’ se lamentaba una y otra vez de su mala suerte, de su falta de pegada o de los arbitrajes. Hoy, todo marcha rodado para los campeones de Europa y del mundo, capaces de bordar el juego en cuanto se lo proponen.

Y más si el adversario decide hacerse el haraquiri y reservar a sus mejores futbolistas de inicio porque pensaba más en su próximo derbi contra Canadá, correspondiente a la ‘Copa de Oro’ de la Concacaf. Nada que ver con la triste tarde de hace dos años Bloemfontein, cuando los americanos cortaron a España el paso a la final de la Copa Confederaciones y acabaron con 35 partidos de imbatibilidad.

Liderados por un Silva excelso –es una pena que la Liga española perdiese a este futbolista-, capaz de organizar, encarar, driblar, percutir, llegar y asistir, y un Cazorla con hambre de selección desde que se perdió el Mundial por sus problemas de espalda, los españoles hicieron un primer tiempo soberbio. Era un amistoso pero supieron jugarlo a ritmo de competición, sin distracciones peligrosas, sin dar pábulo a los malpensados, mayoría en los países latinos. Solo redujeron la intensidad en la segunda mitad, cuando la victoria ya era indiscutible. Los jugadores comprendieron el mensaje de Del Bosque. En este tipo de partidos, como ocurrió ante Argentina y Portugal, la selección solo puede perder credibilidad. Todo lo que no sea ganar, equivale a fracaso. Si hubiera salido con el freno de mano en Boston, se hubieran disparado los comentarios sobre falta de ganas, hartazgo de fútbol, deseo de vacaciones y mal rollo irresoluble entre barcelonistas y madridistas. Pero disipó cualquier sospecha con una actuación ejemplar.

Monólogo español desde el inicio

Del Bosque demostró que desea repartir minutos en esta gira de final de curso. Puyol y Xavi no estaban, y dejó fuera del once a Casillas e Iniesta. Pero persuadió a sus hombres de la importancia de defender el prestigio, a falta de puntos en litigio. Desde el primer minuto, la selección fue a buscar a los yanquis. No les dejaba sacar el balón y luego les superaba con una combinación magnífica de toque en corto y en largo. Precisión, movimiento y secuencia de pases rápidos. Una fórmula mágica con la que el Barça y España han hecho cumbre.

Magnífico Xabi Alonso y también un Negredo muy dinámico y motivado, ya que jugó aquellos partidos de clasificación ante Armenia y Bosnia, donde marcó por partida doble, y luego se quedó sin Mundial. Tiró muy buenos desmarques el sevillista y el tolosarra los vio a la perfección. Además, el campo estaba tan lento que el balón se frenaba y dificultaba la salida del portero para abortar la internada. Césped seco alto y regado a mano.

El monólogo español se tradujo en ocasiones desde el principio. Un fuera de juego inexistente señalado sobre Arbeloa evitó el gol posterior de Silva. Instantes después, Negredo se marcó una vaselina que acabó en el larguero. A continuación, una rosca de Villa rozó el palo. Sobre todo por banda izquierda, España encontraba una autopista. El gol llegó tras un pase de la muerte de Silva a Cazorla. Fútbol en estado puro. Arte canario y determinación asturiana. La lata norteamericana se abría antes de la media hora. Cuatro minutos después, Alonso asistió a Negredo, a quien le benefició que el balón se frenase y que las líneas estadounidenses se resquebrajasen antes de tiempo. Y antes del descanso, Silva y Cazorla repitieron otra acción genial.

Como suele ocurrir en los amistosos, el choque decayó en la reanudación. El carrusel de cambios –hasta seis por equipo- atentan contra la continuidad del juego. España se paró y Estados Unidos evitó una derrota escandalosa porque Bob Bradley puso en liza, entre otros, a su hijo y a Dempsey, dos piezas básicas en su centro del campo.

Debutó Borja Valero, presente en alguna convocatoria pero sin estrenarse hasta este sábado, y actuó como un veterano en el equipo. Gobernó el centro del campo y dio un pase magistral que permitió al fin el lucimiento de Fernando Torres, que controló con una pierna y la cruzó con la otra. Un gol que le rehabilita moralmente tras un curso negro en el Liverpool y en el Chelsea, y justo cuando su continuidad en el equipo está más en duda que nunca. No marcaba con España desde septiembre pasado, en el 0-4 a Liechtenstein en Vaduz.