El Gran Derbi
El Betis volvió a teñir de verde la ciudad
Los de Pellegrini ganan por segunda vez al Sevilla en este año natural de 2025 y logran vencer en Nervión casi ocho años después
Munuera Montero detiene el derbi por lanzamiento de objetos
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Iniciar sesiónCon todo merecimiento sobre el terreno de juego del Sánchez-Pizjuán ganó el Real Betis El Gran Derbi al Sevilla FC correspondiente a la 14ª jornada de LaLiga 25-26, y así tiñó, o mejor dicho, volvió a teñir de verde la ciudad de Sevilla. ... Porque los de Manuel Pellegrini vencieron el segundo derbi consecutivo en este año natural de 2025 y lograron ganar en Nervión casi ocho años después. El derbi siempre es mucho más que fútbol. Es pasión, entrega y amor a unos colores, el blanco y el rojo en Nervión, y el verde y el blanco en Heliópolis. Esas características volvieron a vivirse ayer durante toda la jornada del domingo en la que se disputaba El Gran Derbi número 109 en toda la historia de Primera división entre el Sevilla FC y el Real Betis. El Sánchez-Pizjuán y todos sus aledaños fueron el epicentro de la atención, dado que en este primer enfrentamiento cainita entre los primeros equipos sevillanos del curso 25-26 se jugaba en terreno sevillista. Fue una jornada tranquila en la que no se registraron enfrentamientos entre las aficiones de ambos equipos. Se habrían cansado ya los radicales de empañar en los días previos -hasta en dos ocasiones se han peleado en las calles de Nervión durante la semana- lo bonito y distinto que envuelve a este tipo de partidos.
La hora temprana prevista para que diera comienzo el encuentro, las 16.15, propició que desde pronto hubiera movimiento en la ciudad, algo más calmado en Nervión al principio de una jornada que se fue calentando en cuanto a lo ambiental. Porque en lo climatológico fue gélida mientras se disputaba el duelo.
A partir de las 12 del mediodía estaba previsto que los 600 béticos agraciados con entrada para animar a su equipo en la pastilla visitante del Sánchez-Pizjuán empezaran a recoger las localidades en el Benito Villamarín. El hecho de que el Betis esté acometiendo una remodelación total de la grada de Preferencia no impidió que el club, tras la Junta de Seguridad Local celebrada el miércoles, habilitara la zona baja del Fondo (la grada que da a la Avenida de La Palmera) para que los seguidores veriblancos pudieran obtener sus billetes para ver in situ el partido de los partidos. A la hora indicada, miembros de la seguridad privada del club verdiblanco abrieron la verja para que los seguidores pudieran ir entrando en las taquillas para que obtuvieran su entrada correspondiente. Fue un incesante reguero de seguidores béticos, la mayoría estaban concentrados en la calle Tajo, hasta que minutos antes de las 14 horas ya salieron andando y escoltados por un fuerte dispositivo policial hacia el campo de Nervión. Este traslado se hizo más rápido que en ocasiones anteriores.
Mientras, en Nervión el día iba ganando en temperatura con el paso de las horas. Como viene siendo habitual en los últimos años, el grueso de aficionados se concentraba en la explanada cercana a la estación de Santa Justa, aunque dado que había que almorzar antes de entrar en el Sánchez-Pizjuán, muchos bares de los alrededores del coliseo sevillista se inundaban de banderas y bufandas en la previa. Poco a poco también se fueron acercando al hotel Los Lebreros de dónde saldría el autobús hacia el estadio para disputar el partido.
En torno a las 14 horas salió el autobús del Betis hacia Nervión. Espectacular despedida de los seguidores béticos a sus jugadores. Una gran multitud de aficionados verdiblancos se dieron cita a las puertas del hotel de concentración y las calles aledañas para dar el último aliento posible al equipo, que ya había recibido la arenga, en el interior del centro hotelero, de los dirigentes, como Ángel Haro, Manu Fajardo o Joaquín Sánchez. El colorido fue brutal, con bengalas de color verde que acompañaron al vehículo oficial heliopolitano en sus primeros metros por los alrededores del Benito Villamarín hacia el Sánchez-Pizjuán.
También fue muy llamativa la despedida del autocar del Sevilla del hotel Los Lebreros. Como suele ser habitual en este tipo de encuentros. Una gran multitud de sevillistas se dio cita a las puertas del centro hotelero para alentar antes de la batalla futbolística al grupo dirigido por Matías Alemyda, que tuvo todo el apoyo del mundo por parte de sus seguidores para intentar doblegar al Betis, aunque no le dio.
Quince minutos suspendido
Ya con el encuentro en juego, la animosidad no paró. Tanto por parte de los sevillistas que intentaron llevar en volandas a su equipo en pos de la victoria, como por los 600 béticos que se dejaron las gargantas para que se les escuchara como si fueran la afición local. Los nervionenses se fueron apagando viendo cómo Fornals y Altimira marcaban en la segunda parte los goles que le daban la victoria al Betis, lo que provocó que los verdiblancos aumentaran, no sólo por la celebración de ambos goles, el ánimo y los cánticos.
Pero al filo del minuto 87 se produjo la imagen que empañará una jornada de derbi como venía siendo en los últimos tiempos. Natan celebraba un despeje a saque de esquina tras un centro de Peque y desde el Gol Norte del Sánchez-Pizjuán empezaban a caer objetos hacia el terreno de juego. Munuera Montero, el árbitro con el que el CTA acababa con la territorialidad, paraba el partido y, tras consultar con la autoridad policial mandaba a los jugadores a los vestuarios y suspendía temporalmente el partido.
Se anunciaba en la megafonía y muchos aficionados del Sevilla comenzaban a marcharse. El derbi estaba perdido. Se comentaba por los micrófonos que el derbi se suspendía temporalmente y «que si persistía el lanzamiento de objetos hacia el campo, se suspendería definitivamente». Pasados los quince minutos de protocolo en los que no volvió a tirarse nada al terreno de juego, los jugadores comenzaron a salir de nuevo al campo y Munuera Montero reanudó el choque con los tres minutos de tiempo reglamentario que quedaban y los seis de descuento que dio.
No ocurrió nada en esos nueve minutos últimos de este Gran Derbi, el Betis ganó por 0 a 2 y comenzó la fiesta en verdiblanco. Todo el equipo saltó al campo y se fue para la altura del césped donde podían celebrar junto con los aficionados béticos que les acompañaron y alentaron para lograr ganar el partido. Todos bailaron, todos saltaron. Incluso los dirigentes, como Joaquín o Manu Fajardo, el director deportivo incluso enfundado con una camiseta del Betis de la presente temporada, también disfrutaron sobre el campo de un nuevo triunfo en el campo del Sevilla.
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