Maverick Viñales
Maverick Viñales - Reuters

MotoGP | GP HolandaViñales se libera en Assen

El de Roses logra la victoria por delante de Márquez y Quartararo y pone fin a la sequía desde Philip Island 2018

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Maverick Viñales se libera con una victoria de superioridad y contundencia en el Gran Premio de Países Bajos. El de Roses frenó en seco la ambición de Marc Márquez, segundo y más líder, y Fabio Quartararo.

Había llegado a ese crítico momento de la resignación. Con todo su talento y su esfuerzo, su nombre aparecía lejos de los puestos de cabeza y cada domingo era un sufrimiento. Solo algún momento de brillantez mantenía su energía. Destellos en forma de podio y una tenacidad que por fin vio ayer su recompensa en el Gran Premio de Holanda: primera victoria del año para Maverick Viñales y fin a la sequía de sonrisas desde Australia 2018.

Un mundo para alguien llamado para pelearle los títulos a Marc Márquez desde la infancia. Debatieron y pelearon por los mismos trofeos en Copas de Promoción y en categorías inferiores. En 2017, después de un gran año en Suzuki, se ganó la plaza en Yamaha y desde entonces se esperaban esos duelos entre el protagonista de cinco títulos de MotoGP y al que señalaban como su antídoto. Pero después de aquellas primeras tres portadas (Qatar, Argentina y Francia) hubo más decepciones que alegrías porque la Yamaha no respondía a sus expectativas, su ambición y su talento. Hasta ayer.

El de Yamaha, después de dos temporadas a la deriva, quiso apelar a lo que le había funcionado siempre: el número 12 en su carenado. Con ese dorsal libró los mejores duelos contra el 93. Y a pesar de un inicio de curso que todavía tenía más incógnitas que respuestas, la infancia se impuso en Assen para recordar aquellas peleas en las Copas de Promoción que compartieron de pequeños.

Tanto el respeto y el conocimiento del rival que hubo pocos adelantamientos entre ambos en las seis vueltas en las que dejaron atrás a los demás. Solo un error de Márquez en la curva 1 propició que Viñales se pusiera por delante. Y no quiso el de Roses tentar a la suerte de las últimas vueltas.

A falta de cinco tomó un poco de distancia y se liberó en los últimos giros para reivindicar que la Yamaha está de vuelta. Por fin en lo más alto del podio desde el Gran Premio de Australia 2018.

Tenía que ser en Assen, un circuito que le encanta, con esos requiebros y esa corta recta final, Viñales confirmó lo que ya se presagiaba en Montmeló: algo había cambiado en el garaje de Yamaha y parecía funcionar. La revolución llegó en los cambios del personal, con Esteban García como nuevo técnico, pero, sobre todo, en sí mismo. «He cambiado más yo que la moto. Mi manera de pensar, pilotando, más agresivo, más yo, que es lo que me da más y mejores sensaciones encima de la moto. Intentaré esto siempre y sé que en algunos circuitos será más difícil, pero lo intentaremos para seguir en el podio», explicaba y avisaba. Fiesta en Yamaha, aunque se cayó Valentino Rossi, porque han encontrado la fórmula.

Lo confirmó Marc Márquez, segundo ayer y más líder de MotoGP. «Se quejaban de tracción y ahora traccionan mucho, más que nosotros, y es donde ganan. Por mucho gas que yo le dé, se escapaban. Llevan algunas carreras más cerca de lo esperado y estarán más cerca en Sachsenring». Por eso, el piloto de Honda descartó el duelo que todos esperaban. A mitad de carrera, formó trío de cabeza con Viñales y Fabio Quartararo, y decidió que su objetivo no era la Yamaha oficial, a la que no pudo seguir, y se centraría en desmarcarse del francés, peligroso en los cuerpo a cuerpo porque maneja la Yamaha satélite con soltura, y confirmado como un piloto de futuro en el presente, pues tiene 20 años y ya suma tres «poles», a la caza de los récords de precocidad del propio Márquez, que ya es mayor.

Tan mayor que ha aprendido a calibrar sus opciones y observar con ojo experto qué le interesa más en cada momento. Ayer, sin duda, asegurar esa segunda posición que lo apuntala en el liderato porque sus máximos rivales por el título no tuvieron su día: Rins se cayó, Dovizioso fue cuarto y Petrucci, sexto. Así, Márquez celebra otra plata y convierte su Mundial en una oda a la constancia, pues salvo la caída en Austin, ha terminado todos los domingos primero (Argentina, Jerez, Le Mans y Cataluña) o segundo (Qatar, Mugello y Assen). «No quise tirar ni una vuelta. Me he ido largo y ha sido a posta casi porque mi carrera era otra. Cuando se ha escapado Viñales lo he usado para escaparme de los otros, nada más. No sirve destacar un fin de semana y otro estar muy lejos». Lejos, muy lejos, a 44 puntos, está Dovizioso.

En Moto2, primera victoria para Augusto Fernández tras aprovechar una caída de Baldassarri en la que tiró a Álex Márquez cuando iban en cabeza. En Moto3, ganó Tony Arbolino.