Pedrosa celebra la victoria en San Marino 2017
Pedrosa celebra la victoria en San Marino 2017 - AFP

MotoGP | GP ValenciaAdiós a Pedrosa

Después de dieciocho temporadas, 54 victorias, tres títulos (uno de 125cc y dos de 250cc) y 153 podios, el español disputará hoy, en el Gran Premio de Valencia, su última carrera como piloto de MotoGP

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El Gran Premio de Valencia despide a una leyenda. Declarado como tal el jueves, con todos los honores, Dani Pedrosa (Sabadell, 1985) ya lo era antes: cada fin de semana sobre el asfalto. Porque fue ejemplo de muchos y al que han alcanzado, por el momento, muy pocos. Después de dieciocho años en el Mundial, 54 victorias, tres títulos y 153 podios, Pedrosa disputa hoy su última carrera como piloto de MotoGP.

Ha sido toda una vida dedicada a las dos ruedas, con un talento especial y una cabeza privilegiada configurada expresamente para este deporte. Precoz en el manejo de las motos ya desde la infancia, su vida no puede disociarse, ni aun ahora que se despide, del vehículo con el que se hizo un nombre en todo el mundo. Como todos, comenzó en las carreras de minimotos siguiendo la pasión familiar. Su manejo se alió enseguida con su talento y su capacidad para crecer más rápido sobre la moto que fuera de ella. El salto del juego al sueño, en la Movistar Cup, en la que participó gracias al buen ojo de su mentor, Albert Puig, cuando su edad no se lo permitía.

Sin ser el más rápido, ni el más corpulento, el catalán supo labrarse una trayectoria brillante en el que las promesas pronto se convirtieron en hechos. Su salto al Mundial se saldó con una primera victoria en Holanda 2002 en su segundo curso, y el primer título en 2003, al que le siguieron, de forma consecutiva, los de 2004 y 2005 en la categoría media. Y desde 2006, trece años en MotoGP. Siempre fiel a Honda. Maestro de muchos a los que adelantaba en las curvas, y de muchos más que lo veían desde la grada y desde casa. Aquellos que ya alimentaban sus propios sueños a través del pilotaje del catalán, como Márquez y Viñales.

A pesar de todo, nunca pudo sumar un título en la máxima categoría. Como se recordó el jueves en su despedida honorífica, no por ello es menos campeón. «A veces en la vida no se consigue lo que te propones, a veces es porque otros lo han hecho mejor que tú. Pero no deja de ser un tipo que ha hecho grandes cosas por este deporte», explicaba Puig sobre su pupilo.

«Le teníamos miedo cuando llegó a MotoGP», aseguraba Valentino Rossi, uno de los rivales con los que el español ha tenido que lidiar durante su trayectoria. Compartió también garaje, adelantamientos y victorias con Casey Stoner; más de un duelo dentro y fuera de la pista con Jorge Lorenzo, y la llegada fulgurante de Marc Márquez. Con el balear protagonizó una de las rivalidades más complicadas del deporte, que contó incluso con aquella intervención real por parte del Rey Juan Carlos para forzar un apretón de manos en Jerez 2008. «No cambiaría nada de aquel momento. Yo era aquel y no podía ser otro con más experiencia o con más edad. Reaccioné como tenía que reaccionar, Jorge también y el Rey también. Es un momento que nos acordaremos siempre todos. Demuestra la juventud, la madurez y los cambios que una persona sufre en su vida. Está bien que sea así. Estaría mal que hoy no lo comprendiera, pero no cambiaría ese momento», explicó sobre aquella instantánea.

De Márquez se lleva risas y buenos momentos. Pero es el pentacampeón quien más ha ganado con su presencia en el mismo garaje: «He cumplido uno mis sueños: compartir equipo con uno de mis referentes y competir con él», admitió el de Cervera.

Cicatrices

Aunque el mayor rival que se ha clavado en la piel y la mente de Pedrosa son las lesiones. Las caídas, por errores propios o ajenos, siempre han tenido un mayor impacto en su cuerpo. Dos tobillos rotos en 2003, el húmero en 2005, la muñeca y la rodilla en 2008, el fémur en 2009, las clavículas en 2010, 2011 y 2013, síndrome compartimental en 2014 y 2015, más clavículas en 2016 y brazo derecho en 2018 son algunas de las cicatrices que le impidieron estar en la parrilla de salida cada fin de semana. Solo seis cursos completos en trece años en MotoGP.

Pedrosa, tras una caída
Pedrosa, tras una caída - AFP

La confianza también se fue perdiendo un poco en cada intervención quirúrgica. «¿Cambiaría algo de mi carrera? Me hubiese gustado no caerme tanto y no hacerme tanto daño, pero es parte del deporte», dijo en su adiós. En 2011 pensó en la retirada forzosa debido a las lesiones: «Tuve una caída en 2010 y me privó de recuperare en el invierno. Estaba algo desesperado por encontrarme bien y me volví a caer».

Pero si de algo se siente orgulloso Pedrosa es de que ha sabido superar esas barreras que le han impedido ser un poquito mejor, ese punto que le ha faltado en ocasiones para hacerse con el título, como en 2007, 2010 o 2012 donde quedó subcampeón.

En esta última temporada volvió a sentir cierto vacío. Ya no disfrutaba como antes y en julio confirmó el adiós. Pero aún tiene todo lo que lo ha convertido en leyenda: pilotaje, velocidad y una cabeza privilegiada para leer, analizar y explicar las carreras.

Todavía hoy exprimirá su última opción para alargar su leyenda. En dieciocho años en el Mundial, solo en el primero no celebró un domingo en lo alto del podio. Hoy, en el Gran Premio de Valencia, donde ganó por última vez en 2017, Dani Pedrosa dará su última lección. Mañana, ya como probador de KTM, el Mundial de MotoGP le echará de menos.