Loeb, al volante del Citroën C4 - EFE
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Loeb se lleva su sexta victoria en Cataluña

El campeón mundial vuelve a ganar en Salou, con Dani Sordo en tercera posición

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Volvió a hacerlo otra vez. Y van seis consecutivas. Sebastien Loeb (Citroën) ha agrandado un poco más su leyenda al encadenar un nuevo triunfo en el Rally RACC Cataluña, que desde que se corre en la Costa Dorada no conoce otro campeón que el francés.

Loeb sumó su victoria número 61 en WRC en el territorio donde este año, sin ordenes de equipo, debía mandar el español Dani Sordo quien, lastrado por una mal actuación el primer día de carrera, al final sólo pudo ocupar el último cajón del podio.

EFE
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Un problema con el diferencial convirtió en ingobernable el C4 de Sordo en los tramos mixtos (de tierra y asfalto) de la primera jornada. "No sé qué decir. En todo el año nunca he acabado a un minuto del líder el primer día", se lamentaba entonces el cántabro.

El resto del rally ha sido para Sordo una carrera contrarreloj para recuperar posiciones. El accidente de Ogier (Citroën) y los problemas mecánicos de Hirvonen (Ford) durante el sábado le ayudaron a escalar hasta la tercera plaza. Pero no ha podido culminar la remontada ante el noruego Petter Solberg.

Problemas con los neumáticos

Sordo ya avisó en la víspera que con los actuales neumáticos de asfalto, no se pueden sacar grandes diferencias, porque el piloto tiene que estar más pendiente de mantener un ritmo constante que le permita conservar las gomas, que de atacar.

Por eso, las dos pasadas por la especial más larga del rally, la del Priorat, de 42 kilómetros, no le sirvieron al español más que para arañar poco más de once segundos, insuficientes para alterar la clasificación general.

El de Torrelavega, que partía en esta tercera etapa con 16.9 segundos de desventaja respecto al Citroën de Solberg, marcó el 'scratch' en las tres primeras especiales del día, pero el nórdico fue el más rápido en el último tramo, donde cortó en seco la remontada de su rival.

«Seb», a lo suyo

Mientras Sordo y Solberg peleaban por esa segunda plaza, Loeb se limitaba a controlar la carrera desde la distancia. Su trabajo acabó el sábado, cuando tras acumular siete victorias de tramo en las dos primeras jornadas, abandonaba el parque de asistencia rumbo al hotel con un cómodo colchón de 45 segundos respecto al escandinavo y un minuto largo sobre el español que dejaban prácticamente sentenciado el rally.

Loeb podía haber dedicado la jornada a pasear en Port Aventura

El alsaciano podía haberse dedicado todo el fin de semana a pasear por Port Aventura su recién estrenado séptimo título de campeón del mundo e incluso colaborar, levantando un poco el pie del acelerador, a que su compañero Dani Sordo estrenara por fin victoria en el Mundial.

Sin embargo, eso en un piloto como Loeb es impensable. Su voracidad y ambición le hizo una vez más dar lo mejor de sí mismo. Fue el más rápido en todas las superficies, el que mejor entendió esa novedosa primera etapa con constantes cambios de piso. Y el que salió beneficiado, todo hay que decirlo, de tener que abrir pista por su condición de líder, ya que fue el que se encontró el asfalto menos sucio.