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Llull: «Me preocupan más los rivales que el Zika»

El jugador del Real Madrid, pieza clave en la selección para los Juegos, habla en ABC de baloncesto, pero también de su amor por los animales y la música

Llull posa para ABC durante un entrenamiento de España
Llull posa para ABC durante un entrenamiento de España - ÁNGEL DE ANTONIO

El torbellino que arrasa en las pistas se serena fuera de ellas. Sergio Llull (Menorca, 1987) atiende a ABC tras una dura sesión de entrenamiento de la selección. Con los Juegos a la vuelta de la esquina y sin tiempo para saborear el éxito de la ACB, el balear se muestra afable y cercano, lejos de la imagen que proyecta cuando salta a la cancha para disputar un partido.

—Hace nada estaba celebrando la liga y ya está preparando los Juegos...

—Las vacaciones han pasado rápido, pero hemos aprovechado para desconectar, estar más tiempo con la familia, descansar y recargar las pilas.

—¿Da tiempo a todo eso?

—Tampoco te paras a pensarlo. El calendario es el que es y no te queda otra que acatarlo. Hemos descansado lo que hemos podido y estamos aquí para preparar un reto bonito como los Juegos Olímpicos. Hay que volver con ilusión y con ganas para estar lo mejor posible con la selección.

—¿Qué echa más de menos Llull de las vacaciones?

La comida de mi madre y de mi abuela. Al final, aquí somos como una familia y nos lo pasamos muy bien. Es un privilegio y un orgullo defender un año más la camiseta de España, pero hay cosas que se echan de menos.

—¿Y cuál es esa comida que nunca falta en la mesa cuando vuelve a casa?

—Mi abuela hace una ensaladilla rusa de locos y mi madre unos canelones de verano fríos que están riquísimos. Es el plato que nada más aterrizar en Menorca tengo en la mesa, porque mi madre sabe que me gusta mucho y no hace falta ni que se lo pida.

—¿Y de ese chaval que de pequeño crecía comiendo esos platos, qué queda?

—Claro que vas madurando y creciendo como persona, pero sigo siendo el mismo chico humilde de siempre. Con los mismos amigos de toda la vida en Menorca, con el mismo carácter ganador. De pequeño no me gustaba perder a nada eso no ha cambiado.

—¿Se han cumplido los sueños que tenía de pequeño?

—Sí, se han cumplido muchos de ellos. Por ejemplo, fichar por el Real Madrid, que era mi club desde pequeño y cuando veía sus partidos me imaginaba con esa camiseta y también poder disputar unos Juegos Olímpicos y ganar una medalla como hicimos en Londres. Se van cumpliendo los sueños y solo espero que aún queden muchos otros que se puedan hacer realidad.

—¿Cuál es el verdadero Llull, el chico tímido de fuera de la cancha o el que derrocha descaro dentro de ella?

—Los dos son el de verdad. Al final, el carácter que tengo fuera es más tranquilo, pero cuando cojo confianza eso cambia un poco. En la cancha lo doy todo para ayudar a mi equipo a ganar. Me dejo la piel, pero eso no quiere decir que me transforme. Solo hay un Llull.

—¿Es de los que lee las críticas o está muy pendiente de las redes sociales?

—No es algo de lo que esté muy pendiente. Sí que me gusta interactuar con mis seguidores para que vean al Llull más cercano. Más personal. Que puedan seguirme y conocerme un poco más. Pero no soy el tipo de jugador que esté pendiente de lo que digan de él. No me afectan las críticas, ni las buenas ni las malas. Intento trabajar siempre igual y no es algo a lo que haga caso.

—¿Siente que este año es una pieza central en la selección?

—Yo vengo aquí a aportar mi granito de arena. A hacer lo que el seleccionador me diga y a ayudar a mis compañeros. A ser uno más. Papel relevante o no, no lo sé. Aquí hay grandes jugadores y yo lo único que quiero es poner mi talento individual al servicio del equipo.

—¿Si tiene que elegir, prefiere jugar de base o de escolta?

—Me siento cómodo en las dos posiciones y es una ventaja para mí el poder compaginarlas. Aquí parece que voy a jugar más de escolta, pero si hay que echar una mano en la manija del equipo también lo haré.

—Dice Scariolo que la presencia de Marc es crucial para el equipo...

—Sí, claro. Marc es un grandísimo jugador y cuando él no está se nota. Es nuestra referencia interior junto a Pau y esperemos que se recupere bien y pueda ayudarnos. Le hemos visto bien, muy ilusionado, motivado y es consciente de que tiene que ir poco a poco recuperándose y hacerlo bien para no recaer.

—¿Se imagina haciendo un «selfi» con la selección en un vestuario de Río?

—Sería espectacular, pero creo que hay que partir con la humildad que lo hacemos siempre, aunque con un objetivo ambicioso que es intentar conseguir una medalla. Sabemos que no va a ser fácil, que hay selecciones muy complicadas y que Estados Unidos es el gran favorito, pero nosotros vamos a luchar cada partido por llegar lo más lejos posible.

—¿Le preocupa más el Zika o los rivales de la primera fase?

—Los rivales, sin duda. Los equipos que nos han tocado son muy duros y con el Zika, a medida que nos acercamos a los Juegos y nos dan más información la preocupación va disminuyendo. No creo que sea un problema muy grave. Está claro que el riesgo cero no existe. Hay que tomar las medidas adecuadas y tenemos que estar tranquilos.

—¿Qué le parece la selección B que Estados Unidos llevará a Río?

—Ya, pero es que la cara B sigue estando repleta de estrellas. Faltan las «megaestrellas» por decirlo de alguna manera, pero los que están son grandísimos jugadores y son los principales favoritos para ganar el oro.

—Con la lluvia de millones que están repartiendo este verano en la NBA, ¿se habría ido a los Rockets?

La decisión no la tomé por un tema económico. Ya me ofrecían mucho dinero el verano pasado, pero creo que tomé la decisión correcta quedándome donde quería estar, donde soy feliz. Por suerte este año hemos podido vivir varias alegrías también y eso refuerza la idea de que hice lo correcto al quedarme.

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