BALONCESTO

La generación prodigiosa

Desde la llegada de Navarro y Pau Gasol a la selección, España ha ganado ocho medallas, incluida la plata de Londres

La generación prodigiosa
En el Mundial de 2002 - EFE
'Pau Gasol y Juan Carlos Navarro se abrazan tras el partido de semifinales'

Al terminar la inolvidable final olímpica de Londres, Pau Gasol y Navarro, los máximos anotadores españoles del partido, se abrazaron cariñosamente sobre la cancha. Los líderes del equipo, cada uno en su estilo, más evidente Gasol, menos habitual en las palabras Navarro. Ambos llegados de una lejana final de 1999.

Aquella tarde de octubre, cuando empezó el camino hacia la plata de Londres, la segunda olímpica consecutiva, Pau Gasol agitaba una toalla en el banquillo. España acababa de ganarle la final del mundial junior de Lisboa a EE.UU., la primera vez que eso pasaba en cualquier categoría. Por entonces, el pívot de los Lakers no tenía aún la influencia de ahora en el juego de España. Jugaba más bien poco. Navarro ya era como ahora cuando no le duele nada, o como ayer por la tarde, que llegó a 21 puntos, 19 en al primera parte. En aquella final de 1999, metió 26.

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AP
En el Mundial de 2002

«Ese Mundial nos dio el empujón para llegar a la ACB», decía el sábado, víspera de la final, a ABC. El siguiente paso fue que en 2001 llegaron también a la selección absoluta y fueron ellos quienes comenzaron un empujón, un ciclo asombroso del baloncesto español. De entonces son también Felipe Reyes (que se despidió ayer de la selección), Berni Rodríguez, Raúl López y Carlos Cabezas.

Ese año de su llegada se colgaron la primera medalla, un bronce en el Europeo, que fue una plata en el siguiente, el de 2003. En los Juegos de Atenas de 2004, cuando Estados Unidos estaba en uno de sus peores momentos, con varias derrotas en la fase de grupos, mientras España no perdía, les tocó enfrentarse en el primer cruce, los americanos despertaron y la selección quedó fuera de las medallas.

Lo siguiente fue un oro en el Mundial de Japón de 2006 y una plata en el Europeo de 2007, en Madrid. Y ya, lanzados, la plata olímpica de Pekín, en otra final inolvidable, con España muy cerca del oro, como ayer.

Camino a los siguientes Juegos, la selección se llevó dos Europeos consecutivos, el de 2009 y el de 2011, y así se plantó en Londres, dispuesta al último asalto contra Estados Unidos. Y volvió a estar muy cerca, en otro partido magnífico de Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. De nuevo ellos, los últimos ya de entonces, después de que la final sirviera como lugar de despedida en la selección a Felipe Reyes.

Celebraban la plata y les preguntaban por el futuro de aquel club. «Si me lo preguntas ahora, pues estoy muy cansado...», decía Navarro con la medalla al cuello. Gasol, unos metros más allá no quería hablar de más lejos que de la temporada de la NBA que empezará en breve. Mucho menos quiso hablar de los próximos Juegos. «¿Quién sabe dónde estaremos en 2016?», decía Gasol, con los arañazos de LeBron James en la cara y su medalla sobre el pecho.

Decían que no era el momento de hablar del futuro, pero la pregunta sobre el suyo y el del seleccionador, Sergio Scariolo, estaba en la mente de todos. En otras ocasiones han dicho que les gustaría llegar al menos hasta el Mundial 2014, que se celebra en España, que sería una despedida perfecta, pero ayer tampoco quisieron hablar de eso.

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