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Londres 2012: Las decisiones más controvertidas de los árbitros de los Juegos

Una incesante lista de estrepitosos errores por parte de los jueces olímpicos enturbia la rigurosidad de más de una decena de competiciones

Londres 2012: Las decisiones más controvertidas de los árbitros de los Juegos
La surcoreana Shin A Lam dejó una de las imágenes de los Juegos de Londres 2012- REUTERS

Culpar a los jueces de la derrota nunca fue el mejor exponente de deportividad y superación, pero las controvertidas y estrepitosas decisiones arbitrales amenazan con turbar la rigurosidad y limpieza de los Juegos de Londres 2012. A pesar de que prácticamente no hay deporte que haya quedado exento del espectro de la polémica, son las disciplinas individuales, las que no dependen de un cronómetro, como la lucha o la gimnasia, las más proclives a quedar al albur de la subjetividad.

Una de las escenas más dolorosas fue protagonizada por la surcoreana Shin A Lam. La tiradora permaneció en la pista llorando con un berrinche inconsolable durante una hora mientras su entrenador presentaba una reclamación que no surtió efecto. A falta de tan solo un segundo, Lam empataba a 5 su combate de semifinales ante la alemana Brietta Heidemann. Una vez reanudado el combate, Lam detuvo las dos primeras estocadas de su adversaria, pero cayó a la tercera, convencida, erróneamente, de que el combate había terminado. La encargada del cronómetro no puso en marcha el reloj a tiempo y legalmente, la lucha continuaba.

Su compatriota el yudoca, Cho Jun-ho, fue desposeído del triunfo ante el japonés Masahi Ebinuma tras unos disputados cuartos de final del judo olímpico -66kg. Tras proclamar vencedor al surcoreano Cho Jun-ho, se arrancaron los abucheos en las gradas obligando a la Comisión Arbitral de la Federación Internacional de Judo a intervenir. Tras frenéticas discusiones, el director de los árbitros, Juan Carlos Barcos, llamó a los jueces y les pidió reconsiderar su decisión. Los tres árbitros regresaron al tatami y las tres banderas azules que habían ondeado dando la victoria a Cho se convirtieron en blancas.

Los traspiés arbitrales se suceden en todos los pabellones olímpicos y tampoco se diluyen en el Centro Acuático de Stratford. El campeón del mundo y olímpico Park Tae-Hwan temió por su presencia en la final de 400 metros libres al quedar descalificado en su serie por una supuesta salida en falso. Al igual que otros nadadores, Park escuchó una señal acústica que confundió con la de salida. Finalmente se demostró que fue un error técnico y la Federación Internacional de Natación aceptó la protesta del surcoreano.

Todos los deportes buscan adaptar los últimos recursos humanos y tecnológicos en pro de una mayor transparencia y crédito en las decisiones arbitrales. En gimnasia existe un sistema de vídeo informatizado llamado IRCOS que les permite revisar los ejercicios al instante. Fue precisamente gracias a la revisión de esta grabación lo que permitió alzarse con el triunfo al japonés Kohei Uchimura, el pasado lunes en el 02 Arena de Londres. El país anfitrión se vio obligado a devolver una medalla de plata, después de que Japón exigiera que los jueces revisaran la acción en el vídeo. El árbitro principal Teruaki Takeuchi, compatriota del campeón del mundo Uchimura, no había tomado en cuenta la salida del caballo con arcos, omitiendo el medio punto de ese movimiento en la valoración final. “Todos somos humanos, todos podemos cometer errores", se defendió Andre Geisbühler, secretario general de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG).

La gimnasia es una de esas disciplinas condenadas a sufrir las turbulentas decisiones de los árbitros. Quizá uno de los casos más sonoros tuvo como telón de fondo las Olimpiadas de Atenas en 2004, cuando el estadounidense Paul Hamm fue proclamado vencedor por equivocación. La Federación Internacional de Gimnasia (FIG) reconoció en Atenas que tres jueces, entre ellos el español Benjamín Bango, habían cometido un error al adjudicar la nota de partida y les sancionó, pero se negó a cambiar los resultados. Primero indicó que sus estatutos se lo impedían y luego esgrimió que la reclamación surcoreana había llegado fuera de plazo, con las medallas ya entregadas. La FIG llegó a pedir a Hamm que devolviese voluntariamente el oro, a lo que éste se negó.

Donde no parece llegar el oro es al equipo olímpico español, otro de los damnificados por las decisiones arbitrales en los Juegos de Londres 2012. Las suspicacias comenzaron con el caso del judoca Sugoi Uriarte, quien se quedó sin ser la primera medalla española el pasado domingo. Poco después las quejas se trasladaron al fútbol. La selección olímpica caía eliminada después de la derrota ante Honduras y los jugadores reclamaron dos penaltis, uno de ellos muy claro, en el área centroamericana. La gota que colmó el vaso provenía de la piscina olímpica. En la última jugada del España-Croacia de waterpolo, Iván Pérez lanzó de espaldas un balón que traspasó claramente la línea de gol, el árbitro principal, el esloveno Boris Margeta, se negó a que subiera al marcador.

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