Entrenamiento de la selección norcoreana - REUTERS
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Corea del Norte sueña con repetir la gesta de Inglaterra 66

los norcoreanos, todo disciplina militar, ya dieron la sorpresa al eliminar a Italia hace cuatro décadas

PABLO M. DÍEZ
PEKÍN Actualizado:

Por segunda vez en su historia, Corea del Norte se ha clasificado para la fase final de un Mundial de fútbol. Aunque el país más hermético y aislado del mundo no figura entre los favoritos, sueña con igualar la gesta de Inglaterra 1966, cuando alcanzó los cuartos de final tras derrotar a la potente escuadra italiana.

En plena Guerra Fría, Corea del Norte fue la primera selección asiática en acceder a la fase final de un Mundial. Aunque los norcoreanos habían barrido a Australia en la clasificación, las apuestas se pagaban 1.000 a 1 a su favor al tocarles el grupo 4 junto a Italia, Chile y la URSS.

Con tensión diplomática incluida, en cuanto saltaron al césped del estadio Ayresome de Middlesbrough, una ciudad industrial del noreste de Inglaterra, enseguida demostraron que no iban a ser un convidado de piedra. Aunque Corea del Norte perdió por 3-0 su primer partido frente a la Unión Soviética, sus jugadores demostraron un espíritu de lucha y deportividad que conquistó a la afición local.

En el segundo partido contra Chile, el delantero Pak Sung Jin empató en el último suspiro sacando a relucir el coraje de “Cholima”, el caballo alado de la mitología norcoreana que la propaganda comunista había erigido en símbolo de la reconstrucción del país tras la guerra.

Contra todo pronóstico, Corea del Norte seguía viva en el Mundial, pero tenía ante sí a la siempre favorita Italia, que por entonces ya era dos veces campeona del Mundo. Frente a la superioridad técnica individual de la escuadra “azzurra”, los norcoreanos, muchos de cuyos jugadores eran soldados, plantaron batalla con un juego correoso en el que no pararon de atacar durante los 90 minutos. Para su desesperación, los delanteros italianos – que más bien parecían estrellas de cine – se estrellaban una y otra vez contra el muro que había levantado en la portería el guardameta Ri Chang-myong. Y, cuando en el minuto 37, Corea del Norte se adelantó en el marcador con el gol de la victoria, estalló la euforia en la grada.

Aun hoy, la inesperada eliminación ante un rival tan inferior es uno de los mayores desastres del fútbol italiano, que recibió a sus jugadores a tomatazos. Y, al mismo tiempo, el mayor éxito del norcoreano, que también estuvo a punto de apear a la potente selección portuguesa, que venía de ganarle a Brasil y Hungría.

En los cuartos de final jugados en Liverpool, la heroica Corea del Norte ganaba por 3-0 a la media hora de partido. Pero el genial Eusebio, que rivalizaba con Pelé por el título de mejor jugador del mundo, le dio la vuelta al marcador provocando dos penaltis y marcando 4 de los 5 goles por los que el conjunto luso se impuso finalmente.

Por su inexperiencia, los norcoreanos no supieron aguantar la ventaja y perdieron, pero fueron recibidos como héroes en su país porque la gesta de esta humilde selección perdurará para siempre en la historia de los Mundiales. Así lo recuerda el documental “Los juegos de sus vidas”, dirigido en 2002 por el cineasta británico Daniel Gordon.