Iago Aspas, jugador de la selección española
Iago Aspas, jugador de la selección española - EFE
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Mundial Rusia 2018Iago Aspas: «Soy el primero en celebrar los goles de Costa»

El gallego, máximo goleador nacional, debutó contra Portugal en un Mundial y es el mejor revulsivo para Hierro, con unos números estupendos en este equipo

KrasnodarActualizado:

A Iago Aspas (Moaña, 1 de agosto de 1987) hay que estirarle las respuestas porque las acorta, pero quieren decir muchas cosas con ese acento tan marcado que tiene. Lleva la bandera de Galicia con orgullo por todo el mundo porque es ahí donde se siente feliz, un talento descomunal que cuando ha salido del pueblo no ha brillado ni la mitad. El pasado viernes, contra Portugal, tuvo 13 minutitos en su primera aparición en un Mundial, confirmado como el revulsivo de esta España que ahora festeja los goles de Diego Costa. Precisamente la eclosión del hispanobrasileño complica la titularidad de Aspas, aunque si hay que hacer caso a los números gana en cualquier comparación: lleva cinco tantos en 363 minutos con la selección (uno cada 73), y ahora trata de convencer a Fernando Hierro después del despido de Julen Lopetegui.

-¿Cómo ha sentado la salida de Lopetegui y la llegada de Hierro?

-En el fútbol siempre sabes que puede pasar algo así, que pueden echar a uno u a otro. El problema aquí es que sólo quedaban dos días para empezar al Mundial y casi no había tiempo, pero el grupo lo ha soportado muy bien. Somos una piña como hemos demostrado siempre, hay muy buen ambiente y rollo en el vestuario. Eso ha ayudado a que todo haya sido más fácil.

-¿Creen que lo que ha sucedido les hará más fuertes?

-Sí, es lo que esperamos y lo hemos hablado varias veces. Tenemos un grupo fuerte y eso nos ayudará seguro. Fernando sabe que el trabajo que estábamos haciendo es bueno y por eso no ha tocado mucho.

-¿Ya le ha dicho al nuevo entrenador que aquí está usted?

-Sabe que si el míster (por Lopetegui) me llamó fue por algo, creería que tengo algo para aportar al equipo y eso es muy bueno. Siempre que me han dado minutos aquí he tratado de aprovecharlos al máximo.

-Su vida de rojo, en cuanto a números, es magnífica.

-Sí, pero no hay que olvidar que en la selección siempre hay grandísimos jugadores, es mucho más fácil.

-¿A usted le perjudica el hecho de que se le considere un revulsivo?

-Bueno, a mí por supuesto que me gustaría ser titular, como a todos, que eso vaya por delante. Pero si el míster me dice que tengo que estar en el banquillo y luego jugar unos minutos, pues a cumplir. Yo con disfrutar de minutos... A mí lo que me gusta es jugar.

-¿Pero usted también tiene esa sensación de que cuando está en el campo siempre pasa algo?

-La verdad es que no lo sé. Lo que sí que sé es que siempre trato de dejarlo todo, de vaciarme. Si son cinco minutos, cinco, y si es de titular, pues mucho mejor, por supuesto.

-Cuando está fuera, ¿llega a visualizar el partido para cuando le toque entrar? ¿Se ve mejor el partido desde la banda?

-¡Desde el banquillo es muy fácil decirlo! Luego hay que llegar y hacerlo, ¿eh?

-¿Se sufre mucho en el banquillo?

-Depende. Se sufre y se disfruta también, y con España mucho. Del partido se disfruta y me lo paso bien con mis compañeros, es otra visión de un partido.

-Mucha gente dice que cuando usted juega con Diego Costa a la vez hay cierta similitud al tándem Torres-Villa. ¿Lo comparte? ¿Es más difícil jugar de 9 puro en esta selección?

-Bueno, es que en esta selección difícil no es. Aquí están los mejores, futbolistas enormes que te facilitan mucho el trabajo. Yo he jugado en banda, de delantero... Y siempre he disfrutado. El primer partido con España lo jugué en la banda (en Wembley, contra Inglaterra) y contra Argentina, por ejemplo, hice de delantero.

-En esa rivalidad entre los delanteros, ¿se llega a celebrar el éxito del otro pese a que se compite por ser titular?

-Claro, cómo no. Soy el primero en celebrar los goles de Diego Costa, por supuesto. Hizo un partidazo contra Portugal y nos lo ha puesto difícil para entrar en el equipo. Y ya no es que hablemos de compañeros, hablamos de amigos, de personas. Les conozco de antes y tengo muy buena relación con los otros delanteros. Si ellos marcan los goles, bueno para el equipo.

-¿Cómo son?

-Rodrigo es un buen definidor, creo que tiene grandísimos movimientos. Diego es un delantero muy peleón, puede que haga un trabajo sucio que no se ve tanto, pero es un trabajo que vale oro para el equipo. Ahora ha cogido confianza.

-¿Usted recordaba que coincidió precisamente con Costa y con Rodrigo el mismo año en el Celta?

-Con Rodrigo he compartido más. Con Diego solo estuve un año. Pero algo me acuerdo. Cuando Diego estaba en el primer equipo yo entrenaba bastante con ellos, estaba en el filial y tendría 19 años. Creo que él 18. Rodrigo estaba en los juveniles, me acuerdo de que tenían una buena quinta.

-Tanto hablar de Madrid o Barça y el Celta tiene su sello en España.

-Es que muchos grandes clubes fichan a jugadores de fuera...

-¿Cree que si jugara en otro equipo no habría debate sobre su titularidad?

-Mis colegas me lo dicen, claro. Es el día a día. Me dicen que si tuviera otro nombre... Pero yo estoy muy contento donde estoy y muy orgulloso.

-¿El gol que tiene es algo innato?

-Estos últimos años estoy teniendo bastante suerte en ese sentido, marco más (22 en Liga). Lo he trabajado bastante también estas temporadas. Es verdad que ahora juego más arriba, antes hacía funciones casi de centrocampista. Y tener una estabilidad en mi vida me ha venido muy bien.

-Sigue siendo pasional, ¿pero nota que ha madurado?

-Sí, tengo un poco más de pausa, también de experiencia.

-Es verdad que antes era...

-Muy impulsivo, era y sigo siendo muy impulsivo (interrumpe).

-¿Y ese nervio le hacía perderse en los partidos?

-Sí, sí. Algunos minutos te vas, me iba en algún instante.

-¿Piensa más ahora, se para dos segundos antes de actuar?

-A ver, todo lo no voy a perder porque no sería yo. Te vas, te distraes... Estoy peleado hasta conmigo mismo en un partido.

-Ahora tiene el VAR. ¿Eso le hace jugar de otro modo?

-Aún no nos damos cuenta. Como en la Liga no hay, tenemos poca experiencia. A mí para algunas cosas me gusta mucho y para otras no tanto. Para los delanteros, metes un gol y no sabes si celebrar, si quedarte quieto, si fue fuera de juego... Se pierde esa pillería del fútbol.

-Pero usted que es de engancharse, ¿va con más cuidado al choque?

-No, yo choco igual. Con el cuerpito que tengo... Pero yo trato de hacer las mías y me busco la vida.

-¿Es usted de hablar mucho en el campo con los defensas?

-Algunos partidos sí. Depende también del rival.

-Hablaba de pillería. ¿Se ha perdido en el fútbol?

-Bueno... Perder perder, no se llega a perder del todo. Pero con el VAR y mil cámaras que hay, claro que piensas antes de actuar. Te mides mucho más, es más difícil.

-¿Y el fútbol de la calle?

-Los niños juegan mucho menos en la calle, sí que es verdad. Se empieza de mucho más pequeño. Yo recuerdo que hasta los benjamines, con 8 ó 9 años, no ibas a una escuela de fútbol. Ahora es que hay niños de tres años jugando y entrenando semanalmente, en campos sintéticos, todos bien uniformados... Cuando jugábamos nosotros, aquello no era así, para nada.

-¿Cómo era?

-De bajar a la calle y tirar al portal del vecino. Luego le echaban la bronca a mi madre. Y buscábamos al que tuviera el mejor balón, claro. Luego se colgaban los balones y tenías que saltar a una finca para recuperarlo... Al menos ese era el fútbol de los que somos de pueblo.

-Usted lleva con mucho orgullo el ser de pueblo. Y sí ha brillado siempre ha sido en Vigo.

-Sí sí, estoy muy orgulloso de ser de donde soy. Y ahí es donde vivo bien, en mi pueblo, con mi gente. Estoy mucho mejor. La gente está acostumbrada a verme todos los días y estoy con mis amigos de siempre. Me lo tomo como algo normal, soy uno más del pueblo. Sí es cierto que los niños te tienen esa admiración como la tenía yo a un futbolista cuando era pequeño.

-¿Qué hace en Moaña?

-Tengo una vida normal. Estoy con mi familia, paseo con mis hijos, voy al café con mis amigos, echamos la partida, voy al parque...

-Es una vida poco de futbolista comparado con otras.

-Pero es que al final yo soy una persona normal, soy de pueblo y me gusta estar con los amigos e ir a comer a casa de mis padres. Vivo muy cerca de ellos y voy mucho.

-Usted fue como estrella al Liverpool y no triunfó. ¿Se aprende más de los palos en el fútbol?

-Sí, claro. Tuve que pegar dos pasos atrás para volver a subir.

-En Wembley, cuando debutó, se llevó una bolsa llena de cosas por si no volvía. ¿Pensó que iba a ser una vez y ya?

-¡Yo me llevo siempre de todo! Las camisetas siempre me las guardo, las reparto entre mis amigos, mi familia, mis hermanos... Son bonitos recuerdos que quedan para toda la vida.

-¿Ahora ya se siente más importante o sigue guardando cosas?

-Sí, ya he estado bastante con la selección, pero en ese sentido me sigo llevando de todo porque no sé cuándo voy a dejar de volver. Haces unos partidos malos y no te llaman. Entras en una mala dinámica, otros lo hacen bien y mira, hay casos de otros compañeros a los que les ha pasado y no están aquí...

-¿Cómo ha visto a De Gea?

-No se puede dudar de David por un fallo, lleva años a un grandísimo nivel en un club importante y la selección.

-¿Puede ganar España el Mundial?

Con estos jugadores, se aspira a todo. Contra Portugal fuimos superiores y el equipo respondió. Estamos bien.

-Tiene muchos tatuajes, eso sí que es más típico en los futbolistas. ¿Ha pensado algo especial después de estar en el Mundial?

-Hombre, si ganamos me tatuaría la Copa del Mundo, seguro. Me gustaría.

-Tiene un león enorme en la mano. ¿Qué es el tatuaje tan grande se u brazo?

—Un reloj con la fecha de nacimiento de mi hijo.