Thiago Silva, jugador de Brasil
Thiago Silva, jugador de Brasil - AFP
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Mundial Rusia 2018

Thiago Silva, un superviviente que vuelve a Rusia

Cuando tenía 20 años, el defensa brasileño estuvo ingresado seis meses en un hospital de Moscú tras estar a punto de morir de tuberculosis

MadridActualizado:

Un Mundial es una competición que queda grabada en el recuerdo de todos aquellos futbolistas que tienen el privilegio de disputarlo alguna vez en su carrera. Rusia se ha reservado un lugar en la memoria de los 736 jugadores que están estos días inmersos en el torneo. Sin embargo, existe un futbolista, todo un capitán de Brasil, cuyo recuerdo de este país estará ligado siempre a una amarga etapa. Thiago Silva, autor del segundo gol contra Serbia en el último partido de la «canarinha», vivió hace trece años una pesadilla en Moscú que a punto estuvo de costarle la vida.

Su aventura en Europa comenzó gracias a una gran irrupción en el fútbol brasileño. Thiago Silva desembarcó en el Oporto con 20 años y tras un paso meramente testimonial por Portugal se fue cedido al Dinamo de Moscú. Sus cualidades parecían asegurarle un sitio en Europa, pero el año 2005 se acabó convirtiendo en una pesadilla. La llegada a una ciudad desconocida, lejana y fría estuvo marcada por los seis meses que estuvo ingresado en un hospital. El clima del país se convirtió en su peor enemigo y le hizo enfermar de tuberculosis, una afección que habría cogido nueve meses antes pero que desarrolló en Rusia por las bajas temperaturas.

Los síntomas llegaron antes de que debutara con el Dinamo de Moscú: problemas respiratorios, un cansancio inusual, fiebre y una pérdida de peso preocupante. Unos chequeos médicos le diagnosticaron tuberculosis, una enfermedad contagiosa que le obligó a estar aislado. Tal y como contó el propio jugador después, los doctores le dijeron que de haber esperado dos semanas «no lo habría contado». Comenzó entonces un período de soledad en el que llegaron a decirle que si quería sobrevivir había que quitarle medio pulmón, lo que habría supuesto su adiós al fútbol. Thiago Silva se negó y peleó por cumplir su sueño.

Y lo consiguió. Superado el trance, volvió a Brasil, a sus orígenes. El Dinamo de Moscú y el Oporto se desentendieron del jugador y no le quedó más remedio que empezar de nuevo. Después de estar llamado a formar parte de un equipo con futbolistas de la talla de Costinha, Derlei o Georgios Seitaridis, firmó por el Fluminense, no sin antes plantearse la retirada. Abatido por su mala suerte, fue su familia quien le insistió en que volviera a las canchas. A sus 21 años Thiago Silva abrió la libreta y comenzó a escribir su historia de nuevo. Su talento se acabó imponiendo en Brasil y fue fichado por el Milan. Su vuelta a Europa no iba a ser nada fácil, ya que en Italia estuvo seis meses sin jugar por ocupar plaza de extracomunitario. Pero si la tuberculosis no había conseguido acabar con su carrera, esto tampoco lo haría.

Cuando le llegó su oportunidad no la desaprovechó. Demostró su valía y se hizo un hueco en el Milan, donde se convirtió en una referencia. Años más tarde fichó por el PSG, equipo del que es capitán actualmente. Este verano ha vuelto a Rusia, el escenario donde vivió una de sus peores pesadillas: «Casi me muero. Por eso, cada vez que juego me acuerdo de esos momentos». El defensa, nacido en una favela de Brasil y superviviente de una difícil enfermedad, luce con orgullo el brazalete de la selección más laureada de la historia. Thiago Silva está en Rusia para crear una nueva historia en el país del que escapó de la muerte y al que ha vuelto como el capitán de la pentacampeona del mundo. El superviviente vuelve a Rusia.