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Pedro García Cuartango - Mundial Rusia 2018

La soledad del portero

Sus paradas se olvidan pronto, lo que queda son los balones que entran

Pedro García Cuartango
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Afirmaba Nabokov que el trabajo de portero es como el de un penitente. La frase es oscura, pero supongo que quiso decir que el guardameta está condenado a redimirse por los goles que inevitablemente encaja. Sus paradas se olvidan pronto, lo que queda son los balones que entran.

El fútbol es un deporte colectivo pero el arquero siempre está solo. Y lo está frente a los contrarios, frente a lo inesperado, frente a sus temores. Es una figura trágica, como muy bien supo captar Peter Handke en El miedo del portero ante el penalti. Su protagonista Koch es expulsado del equipo porque no puede soportar la tensión.

No sabemos si eso es lo que le pasó a De Gea frente a Portugal. En su descargo, hay que recordar que la historia de los Mundiales está llena de errores clamorosos. El más notorio fue el de Moacir Barbosa, que no pudo detener el balón del uruguayo Alcides Ghiggia, que se coló entre el poste y su mano. Aquella cantada le costó el Mundial a Brasil en 1950. El maracanazo supuso al meta brasileño una especie de condena de por vida. Zagallo le prohibió entrar a la concentración de la selección 44 años más tarde por considerarle gafe.

En sentido contrario, el inglés Gordon Banks sacó en la línea un prodigioso cabezazo de Pelé en 1970 y esa acción ha quedado como la mejor parada de la historia. Era un portero de una gran colocación, sobrio y de extraordinarios reflejos. Le apodaban El Chino.

No sería justo dejar de recordar a otros grandes guardametas que marcaron una época como Zamora, Yashin, Zoff, Mazurkiewicz, Maier o Kahn. Todos ellos no sólo resistían la presión sino que además daban una gran tranquilidad a sus compañeros. La selección española siempre ha tenido porteros formidables. Después de Zamora, vinieron Ramallets, Carmelo, Iribar, Miguel Ángel, Arconada y Zubizarreta, que, por cierto, falló de forma estrepitosa contra Nigeria en el Mundial de Francia. Casillas sigue todavía en activo y, aunque todos se acuerdan del gol de Iniesta, ganamos en Sudáfrica gracias a aquel balón que le sacó a Robben en la prórroga.

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