Un aficionado inglés observa un partido en una plaza de Volgogrado
Un aficionado inglés observa un partido en una plaza de Volgogrado - EFE
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Mundial Rusia 2018Alerta roja en Volgogrado por los hooligans ingleses

La FIFA teme que se repitan las imágenes de Marsella de hace dos años en la Eurocopa tras las amenazas de hinchas británicos y aficionados rusos

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El Volgogrado Arena, escenario del duelo de esta noche entre Inglaterra y Túnez, está construido sobre uno de los campos de batalla más sangrientos de la Segunda Guerra Mundial. Allí fue donde las tropas nazis comenzaron su declive. Un punto de inflexión que tiene su recuerdo en la estatua de la Madre Patria, la más alta de Europa. Un símbolo de aquella lucha.

En las inmediaciones de esta alegoría de la patria es donde los hinchas británicos se concentrarán antes de acudir en masa al estadio. 20.000 aficionados que en su mayoría han viajado durante la noche desde Moscú para ver en vivo a su equipo en el estreno del Mundial de Rusia 2018. Intenciones pacíficas que nada tienen que ver con las amenazas de hace unos meses.

Entonces, las redes se trufaron de mensajes violentos por una posible venganza por lo ocurrido en las calles de Marsella en 2016. El duro enfrentamiento entre hooligans ingleses y rusos entonces podría tener hoy su repetición en Volgogrado, donde la FIFA y las autoridades locales han preparado un amplio sistema de seguridad.

«Esperamos que todo se desarrolle con normalidad y que la prensa mundial solo tenga que escribir de fútbol y no de cosas negativas», explica Luc Jones, portavoz de la Federación de Aficionados Ingleses (FSF).

Las declaraciones de Jones contrastan con lo visto en las redes sociales, donde seguidores violentos británicos y rusos se han retado en los últimos meses con vídeos de entrenamientos casi paramilitares para demostrar su fuerza. «Por el momento, no hemos tenido ningún problema con los hinchas llegados y esperamos que todo siga igual», señala Andrei Kosalapov, alcalde de Volgogrado.

Situada a más de 1.000 kilómtros de Moscú, con doce horas de carretera por delante, el viaje de los seguidores británicos hasta Volgogrado no es fácil. Quizá por eso, las cosas están más tranquilas a priori, aunque no será hasta hoy cuando pueda calibrarse esa paz.

Con todo, los temores principales de la FIFA y de las autoridades rusas están en el último partido de la primera fase, el que enfrentará a Inglaterra con Bélgica en Kaliningrado, ciudad rusa situada a un paso de la frontera polaca. Ahí, el desembarco será masivo, pero en la FIFA no se fían y por eso han extremado las precauciones desde hoy mismo.

La buena noticia es que los hinchas más violentos, los que ya han participado en incidentes en el pasado, no han podido viajar a Rusia por tener vetada su entrada. Eso alivia un tanto el problema, pero no lo erradica. Sobre todo, porque el otro bando, el de los hooligans rusos, es más difícil de controlar. «Queremos que se hable solo de fútbol y nada más», señala un aficionado ruso.